¿Qué es la miocardiopatía hipertrófica?

Es frecuente que se desconozcan las causas del aumento anormal del miocardio

Miocardiopatia hipertrófica
Es común que la miocardiopatía hipertrófica se desarrolle por una mutación genética que controla el crecimiento del miocardio. SCIEPRO | Getty Images

La miocardiopatía hipertrófica (MH) o cardiomiopatia es una enfermedad rara que produce el crecimiento anormal (hipertrofia) y progresivo del grosor de las paredes de músculo cardíaco o miocardio.

Este engrosamiento puede dificultar la salida de la sangre del corazón, haciendo que trabaje más. También puede afectar a su capacidad de bombeo de sangre del corazón, dificultando su relajación y llenado.

Suele afectar más a un lado del corazón que a otro, generalmente al ventrículo izquierdo.

Causas de la miocardiopatía hipertrófica

El engrosamiento anormal del miocardio puede ser una respuesta adaptativa del músculo a un esfuerzo excesivo y continuado, por ejemplo, “una hipertensión arterial no controlada, ejercicio físico de alto rendimiento o una obstrucción a la salida del ventrículo por una válvula demasiado cerrada”, explica Carmen Ferrer, especialista en cardiología.

Estas son las causa más frecuentes, aunque también puede aparecer como una adaptación del músculo cardíaco a consecuencia de un cardiopatía congénita o idiopática (razones desconocidas) por un componente genético. Afecta de igual manera a hombres y mujeres.

Es frecuente que no se conozcan las causas que provocan el aumento anormal del miocardio. Lo más común es que la miocardiopatía hipertrófica se desarrolle por una mutación genética, que controla el crecimiento del miocardio, por lo que, en la mayoría de los casos, es hereditaria.

Síntomas de la cardiomiopatía

La miocardiopatía hipertrófica no suele presentar síntomas, y muchas veces, esta alteración se detecta por casualidad durante un examen médico de rutina. Su evolución depende del grado de afectación. “La pared del ventrículo izquierdo es de 11 milímetros. No tiene el mismo efecto si aumenta a 13mm, por ejemplo, que si tiene 20 mm. Al engrosarse la pared, el músculo cardíaco va perdiendo elasticidad y tiene dificultad para relajarse. Esta rigidez empeora su eficacia”, añade Ferrer.

Si una persona tiene una frecuencia de 60 pulsaciones por minuto, en términos fisiológicos significa que la contracción se realiza en 1/3 de segundo, mientras que la dilatación se hace en 2/3 de segundo. Debido a que el riego de la pared del corazón se hace durante la diástole, si en lugar de recorrer 11mm, debe recorrer 15 o 20 mm, es obvio que se crea una dificultad.

En las hipertrofias severas, se reduce la cavidad del ventrículo izquierdo, por lo que no se bombea tanta sangre en un minuto. “Es fácil entender que, según el esfuerzo requerido, el corazón va a quejarse. Una vida sedentaria o semi-sedentaria puede no causar problemas. Una vida muy activa causará más limitaciones”, puntualiza la cardióloga.

“En atletas profesionales es, a veces, difícil decidir hasta dónde llega la normalidad, y cuando empieza la patología. A nadie se le escapan las consecuencias económicas que puede tener, por ejemplo, en un futbolista si se hace un ecocardiograma y se detecta una pared del corazón de 13-14 mm, ¿es consecuencia de su actividad deportiva o hay algo más?".

Corazón de atleta

La especialista añade, “se ha creado la imagen de corazón de atleta, que equivale a considerar que, en ciertos casos, un corazón algo más grande y más grueso no significa enfermedad, sino la adaptación a un trabajo. Hasta que no apareció la ecografía era difícil detectarla, pero es muy probable que muchos hombres que hacían grandes esfuerzos físicos (granjeros, mineros, marineros, aserradores) tenían en cierto grado una cardiopatía hipertrófica, y no por ello, se les acortó la vida”.

En general, esta afección evoluciona lentamente y con la edad y sobre todo, si hay una enfermedad coronaria añadida puede derivar en una miocardiopatía dilatada.

En personas jóvenes, el primer síntoma es el desmayo súbito tras esfuerzo, raramente se da muerte súbita. Otros problemas cardíacos añadidos como las arritmias cardíacas o una estenosis severa dinámica o anatómica de la aorta empeoran el pronóstico.

Los síntomas comunes son:

Diagnóstico de la miocardiopatía hipertrófica

“La primera sospecha diagnóstica es una radiografía de tórax con una silueta cardíaca agrandada o bien un electrocardiograma (ECG) que muestra signos de potenciales más altos, debido a la mayor masa miocárdica. Frente a estas sospechas, el ecocardiograma es definitivo y permite valorar el grado de afectación y las consecuencias que tiene sobre la eficacia del corazón”, comenta Ferrer.

Además, es muy eficaz para el control de su tratamiento y evolución.

En general, con el electrocardiograma y el ecocardiograma no se requieren otras pruebas. Según los síntomas del paciente, y al ir avanzando su edad, pueden hacer otras pruebas complementarias.

Otros exámenes frecuentes para determinar esta afección son:

“Con frecuencia la hipertrofia puede ser generalizada, aunque también puede estar localizada en un lado, en la punta del corazón o en la salida del ventrículo izquierdo. En raras ocasiones, la zona engrosada puede aparecer en el ventrículo derecho, y cuando ocurre, tiende a producir más arritmias”, concluye la especialista.

Tratamiento de la miocardiopatía hipertrófica

  • Miocardiopatía hipertrófica: la historia de Mariela
  • Miocardiopatía hipertrófica de Chelo

Referencias:

Entrevista con Carmen Ferrer, PhD, especialista en Cardiología. Asociada al Hospital Moisès Broggi (Barcelona). Colaboradora del Club Coronario ACARD.

Maron BJ. Hypertrophic cardiomyopathy. Bonow RO, Mann DL, Zipes DP, Libby P, eds.Braunwald's Heart Disease: A Textbook of Cardiovascular Medicine. 9th ed. St. Louis, Mo: WB Saunders; 2011:chap 69.