¿Qué es la belleza?

David de Miguel Ángel
David de Miguel Ángel.  (CC BY 2.0) by fbarrien

Se dice que cada cual tiene su idea y sus patrones de belleza. Esto es cierto, pero tampoco es menos cierto decir que no toda idea de belleza parte de una valoración subjetiva. Digamos que también existen sus normas a la hora de definir la belleza. A continuación vamos a contemplar cómo se puede abordar la cuestión de qué es la belleza desde la filosofía.

La belleza para la Filosofía

En la filosofía la definición de belleza ha formado parte siempre de la estética.

Así, ya encontramos en la filosofía platónica muchas de las cuestiones alrededor de la belleza y su naturaleza que, posteriormente, serán tratadas a lo largo de la historia. Puede citarse ya la obra de Platón “Hipias el mayor” como ejemplo del planteamiento de la cuestión de la belleza.

Abordemos el tema desde la filosofía occidental y, además, veamos cómo se realizan desde ella los planteamientos límites.

El planteamiento objetivista dice que la belleza es inherente al objeto que se reconoce como bello. Es cualidad propia del mismo.

El planteamiento subjetivista dice que la belleza de un objeto depende de la apreciación que de este objeto haga el sujeto. Aquí la belleza no es cualidad propia del objeto sino que depende de la valoración del sujeto.

Observemos que el postulado subjetivista coincide con lo que se decía al principio de que “cada cual tiene su idea y sus patrones de belleza”. Esa afirmación sería un ejemplo de un planteamiento de belleza desde el subjetivismo.

Pero hay más interpretaciones, así nos encontramos con otra que dice que la belleza es aquello que se concibe como valor, o, más exactamente, como la cualidad que hace aparecer un objeto como valioso desde el punto de vista estético.

La belleza según Platón y Aristóteles

Como se ha indicado también al principio, sobre la belleza ya reflexiona Platón.

Este filósofo la define desde un punto de vista metafísico y objetivista.

Así, dice que la belleza es aquella idea que al relacionarse con las cosas sensibles hace aparecer a la idea en cuestión como deseable. Su característica fundamental es la luminosidad, y su función la de despertar el amor -el eros griego-. Y, según Platón, se convierte por el despertar del amor en la vía que lleva al conocimiento del “bien” mismo.

Es decir, Platón no solo relaciona a la belleza con lo bueno sino que va más allá. Dice que por comunicar el amor lleva al bien. Con lo cual relaciona las ideas de belleza, amor y bien como parte de una misma cosa.

Un discípulo de Platón, Aristóteles, define a la belleza como “armonía”. Así la belleza sería la debida proporción de las partes con el todo. Lo que también puede decirse de otra manera: la unidad en la diversidad.

En sentido aristotélico las características de la belleza serían el orden, la proporción, la luminosidad y el ritmo.

Belleza y arte

La relación entre belleza y arte es considerada de manera diferente por Platón y por Aristóteles.

El primero entiende que el arte es superfluo e irrelevante y que, en según qué manifestaciones, es contrario al interés público.

El segundo entiende, por el contrario, que el arte tiene capacidad de conmover el espíritu y, en consecuencia, llevarlo a una catarsis que signifique una purificación espiritual de los sentimientos.

Un filósofo posterior, Plotino, seguidor de Platón, reinterpreta el pensamiento de éste y alcanza la identificación de lo “Uno”, lo “Bello” y lo “Bueno”.

Plotino dice que a causa de que el mundo sensible no es otra cosa que lo “Uno” mismo, todo objeto natural es bello dado que cualquiera de esos objetos es una manifestación de lo “Uno”.

Además, la obra artística según Plotino es un producto de la razón. Y la razón tiende de manera natural a captar lo espiritual que se esconde tras la apariencia de lo sensible.

Evolución de la idea de belleza

Durante la Edad Media y en la escolástica predomina una concepción metafísica de la belleza.

Esa concepción tiende a armonizar las ideas sobre la belleza manejadas por Aristóteles y Plotino.

Pasada ya la filosofía medieval, la percepción de la idea de belleza comienza a cambiar. Así, desde Kant, se reinterpreta lo bello desde una clave que originará el concepto de belleza del idealismo romántico.

Kant define lo bello como la representación que produce un placer inmediato y libre de cualquier consideración teórica o moral. Según este filósofo “lo bello es lo que complace universalmente sin concepto; bello es objeto de un placer desinteresado”.

En el idealismo romántico la belleza ya no se identifica con lo armónico, sino que se busca en los aspectos característicos de las cosas. Y se compara con lo grandioso o lo sobrecogedor.

Desde ese momento, la belleza se estudia a partir de los estados de ánimo y lo emocional, realizándose un análisis de lo que es “bello” desde esas variables. Desde ese punto de vista se distinguirá entre lo que es “bello” y lo que es “sublime”, siendo esto último la máxima expresión que puede alcanzar la belleza.

Contemporáneamente, se han dado múltiples definiciones filosóficas de la belleza. Dependiendo de la escuela o doctrina filosófica que haga esa definición la belleza pueden ser cosas como lo grato, lo deseado, lo deseable o lo armónico entre otras múltiples posibilidades.