¿Qué es el mindfulness?

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Tara Moore / Getty Images

La palabra mindfulness no tiene una traducción exacta al español. Por este motivo se utiliza la palabra inglesa. No obstante, podría traducirse como atención plena. Implica centrarse en el momento presente de una manera activa, siendo conscientes de la experiencia que estamos viviendo dentro o fuera de nosotros, tal y como es, sin pretender controlarla, ya sea un pensamiento, una emoción, un recuerdo, las palabras de otra persona, etc.

Se trata de permanecer en una situación sintiendo y observando lo que sucede pero sin juzgar ni intervenir. Esto permite que lo que tiene que suceder suceda de un modo completo, sintiéndolo hasta el final.

Es una técnica procedente del budismo Zen que se ha estado practicando durante más de 2.500 años y que ahora la psicología científica está investigando e incorporando como parte de la psicoterapia.

El mindfulness se basa en el descubrimiento de que nuestros esfuerzos por evitar el dolor y aferrarnos al placer no hacen más que multiplicar nuestro sufrimiento. Supone aceptar la vida tal y como es en el momento presente, tanto en sus alegrías como en sus dificultades y dejar de esperar o luchar para que todo sea maravilloso y por la ausencia total de sufrimiento en nuestras vidas. Esta actitud lleva a que haya menos síntomas, mayor felicidad y una sensación más profunda de conexión con el mundo y los demás, así como un mayor control de la propia mente.

Las psicoterapias basadas en mindfulness

En los años 90 los psicólogos empezaron a tener presentes estas técnicas nacidas del budismo y a crear nuevas psicoterapias que las integraban. Es lo que se conoce como las psicoterapias de tercera generación, como la terapia cognitiva basada en mindfulness, la terapia de aceptación y compromiso (ACT), la terapia de conducta dialéctica o la psicoterapia analítica funcional.

Numerosas investigaciones han demostrado la eficacia de este tipo de intervenciones y cada vez son más los psicólogos que las añaden a su arsenal de técnicas terapéuticas.

Pero el mindfulness es mucho más que una técnica. Es también un modo de estar en el mundo, un modo de vida y un modo de actuar y comportarse o de enfrentarse a los retos y dificultades de nuestras vidas. Es un modo de vida que implica dejar de huir del sufrimiento para aceptarlo como una parte inherente a la vida, algo que estará siempre presente, junto con la felicidad. El sufrimiento y la felicidad pasan a ser las dos caras de la misma moneda, van juntos, son inseparables y ambos nos ayudan en nuestro desarrollo personal.

Los beneficios del mindfulness

El mindfulness es un estado que te ayuda a sentirte relajado, alerta y en paz. Los estudios realizados demuestran que reduce el estrés, hace que sea más fácil soportar el dolor, reduce la depresión y aumenta la autoaceptación y autoconocimiento. Te ayuda a despegarte de tus propias reacciones, a verlas desde fuera y con mayor claridad y perspectiva. Pero sobre todo te ayuda a controlar tu mente y todo lo que sucede en ella: pensamientos, emociones, recuerdos, imágenes mentales.

El mindfulness te ayuda a tomar las riendas de tu mente.

El mindfulness te ayuda también a estar en el presente, que es el único lugar donde puedes ser verdaderamente feliz (no rumiando el pasado o soñando con el futuro).

Cómo practicar mindfulness

La meditación es un buen modo de practicar mindfulness, pero no es el único. En realidad, el objetivo del mindfulness es acabar convirtiéndose en algo continuo; se trata de vivir en un estado de mindfulness el mayor tiempo posible, en cualquier cosa que hagas y en cualquier momento, ya sea trabajando, hablando por teléfono, tomando una ducha, comiendo, hablando con alguien…

Supongamos que estás haciendo algo tan sencillo como tomar el desayuno, mientras estás en tu casa, a solas. Para hacer esto con mindfulness, el primer paso es ser plenamente consciente de lo que estás haciendo, de cada sabor, de cada gesto y movimiento, de cada aroma, aceptando esa experiencia tal y como se va desarrollando y poniendo toda tu atención en ella como si no hubiera nada más en el mundo.

Sin embargo, puedes ser consciente de que estás desayunando pero, al mismo tiempo, tu mente está llena de todo tipo de pensamientos y preocupaciones, y además, puedes estar viendo la tele o leyendo al mismo tiempo. Eso no es mindfulness, puesto que de este modo, solo una pequeña parte de tu conciencia está implicada en el acto de comer y solo eres parcialmente consciente de las sensaciones, emociones o pensamientos que experimentas.

Cuando tu mente está en todas partes y en ninguna, eres solo mínimamente consciente de tus pensamientos y éstos son capaces de vagar libremente, sin control. Estas haciendo varias cosas pero no hay una intención, un propósito. Y precisamente ese propósito es la parte más importante del minfulness. Cuando no practicas mindfulness en lo que haces y, por tanto, no hay un propósito claro en tus actos, todo en tu interior vaga libremente, acuden emociones o pensamientos a tu mente, centras tu atención en una cosa, al azar, luego en otra, también al azar, no hay control de tu estado interno, estás a merced tanto de los estímulos externos como internos, como si estuvieras en un mar que te lleva de un lado a otro, saltando de ola en ola, de una corriente a otra.

Mindfulness significa estar en ese mismo mar pero sintiendo una corriente determinada en la cual decides, libremente, concentrar toda tu atención, siguiéndola voluntariamente, dejándote arrastrar por ella, siendo plenamente consciente de esa experiencia y dejando ir todas las demás. Es decir, el resto de los estímulos, como el ladrido de un perro, un pensamiento, una imagen mental, simplemente lo observas, te das cuenta de que está ahí y luego lo dejas ir, como si te atravesara y se desvaneciera, volviendo a centrar tu atención en tu experiencia.

Cuando practicas mindfulness tienes el propósito de permanecer con tu experiencia, ya sea comer, meditar, pensar en algo concreto o sentir una emoción determinada. Así pues, midfulness significa que tienes las riendas de tu mente y la controlas, sin dejarla vagar al azar y viviendo el presente.