¿Qué es el cuerpo causal?

cuerpo causal
El cuerpo causal, o cuerpo espiritual, se manifiesta cuando alcanzamos niveles superiores de conciencia. hpkalyani/ Getty Images

"Yoga" se ha traducido como unión: unión de las diferentes manifestaciones de nosotros mismos (mente, cuerpo, emociones, psicología, espíritu), integración con todos los seres y con el universo. Es una disciplina espiritual cuyo objetivo es la integración con la trascendencia, superando las ilusiones del ego, o de la individualidad, que nos alejan de nuestra verdadera naturaleza. Somos conciencia pura y el yoga, además de camino de realización interior, es el estado de samadhi, o iluminación, en el que volvemos a ser uno con la existencia.

Podemos experimental plenamente aquello que ya somos pero que sólo podemos volver a ser cuando hayamos alcanzado nuestro potencial en cada uno de nuestros aspectos. Allí encontraremos la forma plena de nuestro espíritu y ya no nos percibiremos como separados de la trascendencia. Nos conectamos de forma permanente con la parte de nosotros mismos que es infinita. En este estado, el más elevado que puede alcanzar el ser humano, experimentamos la liberación de las vicisitudes de la mente y las impresiones del mundo material. Vivimos en un estado de alegría, paz interior, amor, sabiduría.

El cuerpo espiritual, también conocido como cuerpo causal, es aquella parte de nuestro ser metafísico que alberga nuestra manifestación mas perfecta, la que nos trasciende como individuos y que corresponde a nuestro ser infinito, que forma parte de la fuente de creación. El cuerpo causal es eterno, y nos acompaña en cada vida, haciéndose más manifiesto a medida que evoluciona nuestra conciencia.

La antigua filosofía del yoga explica que con el desarrollo de la conciencia vamos superando Maya, que es el mundo de los sentidos, la ilusión del mundo, donde estamos separados, y nos acercamos a la verdad de Brahman. Brahman es la creación entera, la existencia, el universo, el cosmos o el infinito.

En definitiva, todo lo que existe, incluidos nosotros mismos.

El cuerpo causal representa esa fuerza que podemos percibir e incorporar en nosotros de una forma menos o más consciente, de acuerdo con el desarrollo y equilibrio de nuestros chakras , o niveles de conciencia. Los chakras nos lleva a encontrar un balance saludable en las energías inferiores, las relativas al ego y al mundo material, pero nos permiten trascender hacia planos de la existencia sutiles y universales. El cuerpo espiritual, si bien siempre esta presente, se hará manifiesto más claramente cuando nos conectamos con las energías metafísicas mas sutiles.

Es nuestro ser inmortal donde volvemos a ser conciencia pura, convirtiéndonos en un vehículo a través fluye toda la energía y el amor de la existencia. Por supuesto, de todos los cuerpos sutiles es el que más alta vibración tiene: el cuerpo espiritual ya no es un vehículo del espíritu, sino su manifestación más pura. Vibra en colores suaves y hermosos, intensos como no podemos imaginarlo. En personas que han alcanzado un nivel de conciencia elevado, su aura espiritual es un círculo perfecto, y puede abarcar kilómetros enteros, llenando su espacio circundante de amor, luz y armonía, las cualidades de la fuente de creación.

El cuerpo espiritual nos acerca a nuestro más alto propósito en la vida, nos permite estar en conexión permanente con nuestra voz interior y con las leyes del universo. Nos libera de todo el equipaje de emociones y pensamientos que nos alejan de nuestra naturaleza: salud, alegría, sabiduría, ética, claridad, armonía, integración y trascendencia. Nos lleva una manera de vivir y de concebir la vida sin prejuicios, sin condicionamientos, comprometida con propósitos nobles hacia el mundo y nosotros mismos.

Todas las prácticas y formas de yoga se dirigen a nuestro espíritu, porque cada parte de nuestro ser material e inmaterial, individual o universal, es una manifestación de él. Para reunificarnos con nuestro espíritu debemos purificar, equilibrar y trascender todas las energías anteriores. La práctica de meditación es la que más directamente trabaja la conexión con nuestro ser universal a través de la quietud mental y la sintonía con energías trascendentes.

El estado de samadhi, en el que nos fundimos con el universo, es esa unión de la que se habla en la que soltamos, escuchamos y somos.

Este nivel último de nuestros cuerpos es nuestra alma en su sentido más puro. Si aprendemos a escucharla podremos poner el corazón a cada acción que realizamos. Nos dará cualidades divinas y un propósito universal a cada aspecto de nuestra vida. Podremos comprender el significado trascendente de las manifestaciones materiales del mundo. Es la energía mas elevadas posibles, que con el despertar espiritual alcanza y sana cada uno de nuestros cuerpos menos sutiles: mental, astral, vital, corporal, haciéndolos vibrar en su mas alta forma de expresión.