Qué comer si me dan quimio

Te contamos qué alimentos te sentarán mejor en la quimioterapia

Comida saludable para quimioterapia
Aquí tienes mis trucos para superar las náuseas y comer más sano en la quimioterapia. Imagen Zoran Mircetic / Getty Images

Tras escribir el artículo Alimentos que pueden protegerte del cáncer de mama, una compañera ha sugerido que explique cómo fue mi alimentación durante la quimioterapia, hace ya una década.

En realidad, yo misma solicité consejos a las enfermeras del hospital de día que me suministró el tratamiento. Me dijeron que habría comida que no toleraría, otra que resaltaría el sabor metálico que sientes cuando te están administrando los fármacos y, sobre todo, me recomendaron comer todo aquello que podía mejorar mis defensas.

Este artículo no pretende sustituir las recomendaciones del médico en cuanto a qué dieta es la mejor para su enfermedad y su recuperación ya que cada tipo de cáncer es diferente y puede requerir una alimentación especial. Sin embargo, sí puede ayudar a que algunos pacientes se sientan mejor. A mí me sirvió.

También te recomiendo que incluyas en tu cesta de la compra estos súperalimentos para una dieta sana. 

Un chute de vitaminas

Así comenzaba el día, con un chute de vitaminas y minerales. Los zumos fueron mis grandes aliados. Cada mañana tomaba un zumo de naranja, con limón, remolacha, miel y jalea real (aquí puedes ver la receta).  Otro de los zumos que tomaba a lo largo del día era el de granada, zanahoria y manzana. Siempre añadía propoleo, jengibre o miel, alimentos energéticos.

A priori puede parecer poco apetitoso pero, sinceramente, me convencí de que aquello reforzaba mi sistema inmunológico y acabó gustándome.

Además, sabía que podía ayudar a cuidar la piel, que se ve seriamente afectada con los tratamientos.

Lo acompañaba con una tostada de cereales con láminas de ajo y un chorrito de aceite de oliva. A estos dos ingredientes se le atribuyen múltiples propiedades beneficiosas y anticancerígenas.

Durante aquella época dejé de lado la leche y sustituí el café por té verde, un gran antioxidante.

Evitar el sabor metálico

Los fármacos quimioterápicos alteran el sabor de las comidas. Lo más habitual es notar como si estuvieras ingiriendo algo metálico. Nada sabe bien, añoras disfrutar de la comida como antes y, para colmo, tienes menos apetito y el estómago revuelto.

Pero la buena alimentación es fundamental en esta etapa. Ayuda a sentirte más fuerte, con más ánimoy a luchar con más alegría contra esta enfermedad. Por ello, hay que buscar aquellos alimentos que sean una buena fuente de nutrientes esenciales y además nos sienten bien.

En mi caso fueron las verduras, el pescado, el huevo cocido aliñado con aceite y vinagre, el arroz blanco y las legumbres. Curiosamente también el marisco, en concreto, los mejillones hervidos.

Tomé abundantes cremas de calabaza, puerros, apio, lentejas con verduras y sin grasa o proteína animal, frijoles con hortalizas y especias saludables... Se trata de platos sencillos, saludables, y mi organismo los toleraba perfectamente.

Añadía a las legumbres cítricos y arroz para absorber mejor el hierro y las proteínas. En ocasiones, directamente las tomaba en crema. El caso era no desperdiciar ninguna propiedad beneficiosa de estos alimentos.

Pescado azul y sushi

Lo acompañaba con pescado azul y blanco y siempre a la plancha o al horno o incluso ahumado o fresco.

El sushi fue mi gran pasión durante esos meses. Cuando me sentía mal recurría a estos productos típicos de la dieta japonesa. Me ayudaban a reducir el sabor metálico de los alimentos. Eso sí, me aseguraba de que el pescado se hubiera congelado antes para evitar la presencia de parásitos como el anisakis.

La higiene en la cocina

Este es otro aspecto vital durante el tratamiento. Nuestras defensas están muy debilitadas y hay que evitar a toda costa una infección. Hay situaciones inevitables pero en otras nuestra higiene juega un papel indispensable.

En casa siempre se mantuvieron unos protocolos de higiene en la cocina muy estrictos. Asimismo, se respetaban  las fechas de caducidad y se evitaba comprar aquellos productos que no hubiera probado antes y que supiera, con certeza, que iban a sentarme bien.

Conclusión

Recuerden que la dieta es fundamental para combatir enfermedades como el cáncer. Y si aparece la enfermedad, la buena alimentación marcará la diferencia entre sentirse bien o sentirse mejor.

Hay que tratar comer de todo y bien y buscar aquellas formas de cocinar que resulten más saludables.

El ejercicio físico también es necesario aunque resulte agotador. Es importante tratar caminar lo que cada uno pueda. A su ritmo, sin forzarse, pero sí mantenerse mínimamente activo (siempre que la condición física lo permita).

Y, esencial, tratar de pensar siempre en positivo. Aunque cueste. Prueben esto: sustituyan cada pensamiento negativo por algo bueno. Verán como tras un tiempo lo harán de forma natural.

Y ya aprovecho para agradecer el apoyo y la cocina a mi marido, mis padres y mi hermanita.  

¡Salud!