Puedes hacer que tu hijo aprenda a compartir

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Hacer regalos es una forma de aprender a compartir. geschenkhamster.de Wikimedia Commons

Muchos padres y madres de adolescentes se quejan de que sus hijos son muy egoístas: con sus cosas, con su dinero, con su tiempo y hasta con sus emociones. Es cierto que el momento de enseñar a los hijos a ser generosos, a compartir, es la niñez pero si no se ha hecho antes, durante la adolescencia todavía puede conseguirse que los chicos y las chicas aprendan la importancia de compartir.

Compartir es darles a los demás algo de ti mismo.

Se puede compartir cualquier cosa y con cualquier persona pero los chicos y las chicas deben aprender a hacerlo. Por ejemplo, es muy importante que aprendan que su intimidad no la pueden compartir con cualquiera. Y también es importante que entiendan que para amar hay que compartir.

Como en casi todos los aspectos de la educación, en este de enseñar a compartir lo más importante es el ejemplo. Si chicos y chicas ven que sus padres son generosos, que comparten con los demás, ellos lo harán sin necesidad de decidirlo, será un gesto que les saldrá automáticamente.

Qué deben aprender

Es importante que los chicos y las chicas entiendan la importancia de compartir pero es igual de importante que comprendan que no todo puede compartirse y que, a veces, compartir cosas que no deben compartir puede suponer un riesgo.

  • Redes sociales. Hoy día muchos padres y madres miran preocupados el uso que sus hijos adolescentes hacen de las redes sociales y de la tecnología. Hay aspectos muy importantes para su desarrollo en el uso de todas estar nuevas formas de comunicación pero deben aprender a usarlas de forma segura. Y uno de los primeros aspectos es que aprendan qué es bueno y qué no es bueno compartir. Para ello deben entender lo que es su intimidad y los riesgos de compartir esta, sobre todo con desconocidos pero también, a veces, con sus amigos o novios.
  • Generosidad. La generosidad es una virtud que, casi siempre, se ve recompensada con comportamientos generosos por parte de los demás. Pero es importante que los chicos y las chicas actúen no esperando esa respuesta sino por la satisfacción de ser buenas personas.
  • Ser desprendidos. Otro comportamiento que ayuda a compartir es aprender a ser desprendido, es decir a no ser dependiente de las cosas. Un exceso de acumulación de cosas o de consumismo puede convertir a nuestros hijos en personas avariciosas y dificultar enormemente que aprendan a compartir.
  • Aprender a medir. Compartir no es darlo todo. Debemos enseñar a los adolescentes a aprender a medir qué es lo que pueden compartir y que es mejor que no compartan. Debe aprender a hacer esa elección y a hacerla con criterios de generosidad pero también de inteligencia. Por ejemplo, no es inteligente compartir algo que ellos necesitan si al compartirlo pierden la posibilidad de seguir usándolo.
  • Dinero. Uno de los aspectos que suelen crear dificultades a muchas personas es la utilización del dinero, sobre todo en relación con los demás. También en esto es importante que nuestros adolescentes aprendan a manejarse con él. Y en cuanto a la alternativa de compartirlo con los demás, es importante que hablemos de eso con ellos y les hagamos saber qué es lo que sus padres consideramos que es adecuado.
  • Tiempo. A los adolescentes les suele costar mucho organizar bien su tiempo. Y eso suele ser así porque pasan la gran parte de él con su grupo de amigos. Los amigos son muy importantes durante la adolescencia y por esa razón es bueno que nuestros hijos les dediquen tiempo pero también hay otras personas y otras actividades en sus vidas. Una buena estrategia para que los adolescentes aprendan a compartir también su tiempo es enseñarles a organizarlo.