¿Puede engordar la ansiedad?

La ansiedad o el estrés puede desencadenar el consumo abusivo de azúcares

La ansiedad me puede engordar
Cuando se padece estrés o ansiedad se suelen comer más alimentos dulces ya que producen un efecto de bienestar y recompensa. Anthony Lee / Getty Images

Sí, la ansiedad puede engordar. La ansiedad y el estrés mantenidos están relacionados con problemas físicos y mentales. Por ejemplo, padecerlos durante un largo tiempo producen pérdida de memoria o presión arterial alta. Pero además, también afecta al peso corporal. 

¿Por qué aumento de peso? 

La ansiedad puede estar relacionada con determinadas épocas de la vida en la que es más frecuente estar irritable.

Por ejemplo, la menopausia. Durante este periodo, es normal ganar de peso ya que se producen cambios fisiológicos en el organismo que hacen que se acumule grasa más fácilmente. Aunque se pueden establecer pautas de dieta durante la menopausia para no engordar demasiado. 

También es normal que cuando se está más estresado se tienda a comer más (otras personas tienden a comer menos y a perder peso). Pero, ¿el exceso de comida es la única responsable del aumento de peso? No. Algunos mecanismos de respuesta en el cerebro y la implicación de diversas hormonas y neurotransmisores aumentan el riesgo de engordar. 

Causas por las que la ansiedad engorda

La hormona cortisol: Esta hormona se libera en situaciones de estrés y de ansiedad. Esta hormona hace que se acumule grasa alrededor de la cintura. Esta grasa abdominal es muy perjudicial ya que aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares. 

Energía rápida: Cuando estamos más nerviosos nuestro cuerpo pide energía y la quiere de forma rápida.

De ahí que cuando sufrimos ansiedad o estrés nos inclinemos generalmente por la comida chatarra o basura y por los dulces con los peligros que conlleva. Esto ocurre por una respuesta ancestral del organismo ante el estrés. Éste es la respuesta del sistema nervioso a un acontecimiento o una situación que se percibe como una amenaza.

Esta respuesta se conoce como mecanismo de lucha o huida, ya que las hormonas que el organismo secreta al sentir miedo (por ejemplo, la adrenalina o el cortisol) proporcionan al cuerpo la potencia física para ponerse en marcha y enfrentarse al peligro o huir. Además, el cerebro piensa que las va a necesitar durante más tiempo y pide comer más. Los alimentos ricos en hidratos de carbono simples proporcionan energía rápida, por eso se tiende a comer este tipo de productos. 

Adicción a la comida: El problema de los alimentos azucarados y también los ricos en grasas transes que producen una sensación inmediata de satisfacción. Ocurre porque el cerebro activa un área relacionada con la recompensa, la misma que se activa con el consumo de drogas como la cocaína, y se produce una adicción a este tipo de comida. 

Falta de ejercicio físico: Cuando se padece estrés o ansiedad se puede sentir agotamiento físico. Este cansancio físico y mental conduce a un estado de inactividad física que hace que no se quemen calorías. No ocurre en todas las personas ya que algunas experimentan hiperactividad cuando están estresadas o ansiosas.  

Genes de la depresión: La depresión, por su parte, sí parece tener una conexión con la obesidad, tal como explico en este artículo.

Los estudios médicos han visto que las personas con depresión recurrente tienen una variante del gen FTO que parece estar también relacionado con la obesidad

 

Fuentes:

Ahmed et al. Sugar addiction: pushing the drug-sugar analogy to the limit. Corr Opin Clin Nutr Metab Care. 2013. 16 (4):434-9

Avena et al. Animal models of sugar and fat bingeing: relationship to food addiction and increased bodyweight. Methods Mol Biol. 2012. 829:351-65
Bocarsly et al. Effect of perinatal exposure to palatable diets on bodyweight and sensitivity to drugs of abuse in rats. 2012. Physiol Behav. 107(4):568-75

Belinda S Lennerz, David C Alsop, Laura M Holsen, Emily Stern,Rafael Rojas, Cara B Ebbeling, Jill M Goldstein, and David S Ludwig. Effects of dietary glycemic index on brain regions related to reward and craving in men. Am J Clin Nutr. September 2013

Fortuna et al. The obesity epidemic and food addiction:clinical similarities to drug depence.  J Psichoactive Drugs. 2012. 44(1): 56-63

Gearhardt et al. If sugar is addictive...what does it mean for the law?. J Law Med Ethics. 2013. 41 Suppl 1:46-9

Hoebel et al. Natural addiction: a behavioral and circuit model based on sugar addiction in rats. J Addict Med. 2009. 3(1):33-41

Nicholas A. Troop, Alison Holbrey and Janet L. Treasure. Stress, coping, and crisis support in eating disorders. International Journal of Eating Disorders. September 1998

Nora D. Volkow, Gene-Jack Wang, and Ruben D. Baler. Reward, dopamine and the control of food intake: implications for obesity. Trends Cogn Sci. Jan 2011

Ventura et al. Neurobiologic basis of craving for carbohydrates. Nutrition. 2013 S0899-9007(13)00298-0. doi: 10.1016/j.nut.2013.06.010