Principales errores de las familias cuando uno de sus miembros padece depresión

Es importante tratar de evitar ciertos comportamientos poco recomendables

Errores frente a la depresión
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La familia es uno de los principales apoyos con el que cuentan los enfermos de depresión. Maridos, esposas, madres, hermanos, hijos son fundamentales en tareas como ayudar a seguir el tratamiento prescrito por el doctor. Pero cuando los miembros de la misma no conocen muy bien lo que es un desorden anímico y carecen de experiencia previa, pueden incurrir en numerosos errores.

En los casos más graves, conviene hablar con el médico, que es el único que puede señalar exactamente cuáles son las necesidades del enfermo y en qué pueden echar una mano las personas que están a su alrededor.

Si existe una estrecha comunicación con el facultativo, se pueden evitar la mayoría de los problemas que surjan.

Dificultades para aceptar el estado del enfermo

Todo el mundo se da cuenta desde el primer momento de la gravedad de la situación cuando un familiar tiene una enfermedad física. Si alguien tiene en casa a un hermano que desgraciadamente se ha roto un brazo, no le pedirá que fregue la cocina. Sin embargo, cuando está deprimido, se tarda más en aceptar que también existen muchas cosas que no puede hacer.

Por esta razón, casi siempre se le exigirán comportamientos que por sencillos que parezcan no siempre podrá llevar a cabo. Por ejemplo, se tiende a descuidar la higiene, por falta de voluntad para realizar una tarea tan simple como darse una ducha. Es importante mostrarse dispuesto a colaborar con el afectado y olvidarse de las exigencias poco realistas.

Confundir depresión con un estado de tristeza temporal

Inevitablemente se tiende a confundir la depresión con la tristeza, producida por una razón concreta. Cuando a un miembro de la familia le diagnostican la enfermedad, lo más común es que las personas de su alrededor piensen que en realidad se siente mal porque tiene problemas irresolubles, pero que si se consigue hacer frente a los mismos, la dolencia desaparecerá por completo.

En realidad, el proceso de recuperación es bastante mas complicado que eso.

Se tiende a insistir demasiado en que el individuo intente superar una preocupación determinada que podría ser el desencadenante de la depresión, o quizás no. Pero no es tan fácil. Si a alguien se le ha muerto una persona cercana, por ejemplo, lo natural es que esté triste y que le cueste superarlo, pero el estado del depresivo es distinto, y posiblemente el médico determinará que lo que necesita es un tratamiento farmacológico.

Frases inadecuadas

Muchas veces, por desconocimiento, y ante el agobio que puede producir tener a una persona cercana que sufre una alteración del estado de ánimo, los familiares recurren a frases de lo más inapropiado, que pueden causar mucho daño y entorpecer el proceso de recuperación.

-Tienes mucho cuento, la enfermedad es una excusa para no trabajar.

-Debes poner de tu parte para ponerte bien.

-Un pico y una pala te daba yo para trabajar.

Precisamente, el principal problema que sufren las personas que padecen una depresión es su falta de ánimos para realizar tareas que anteriormente llevaban a cabo de forma cotidiana. Ante estos comentarios, se sentirá poco apoyado, por lo que su estado tenderá a empeorar.

Aunque puede haber momentos de rabia ante la impotencia, resulta necesario hacer un esfuerzo para evitar decir nada parecido.

Recurrencia a curanderos y charlatanes

Uno de los grandes problemas de la depresión es que muchas veces, ante la incomprensión inicial, la familia es presa fácil para todo tipo de timadores profesionales o curanderos bienintencionados pero sin ningún conocimiento (ni por supuesto título) de medicina.

Por supuesto, las creencias personales y religiosas de cada persona pueden ayudar, en la misma medida de lo que ocurre en cualquier otra dolencia, siempre y cuando no interfieran con el tratamiento. El problema es cuando se pretende eliminar al médico y recurrir a un hechicero, o a terapias mágicas poco ortodoxas y sin ningún reconocimiento en la comunidad científica, o simplemente confiando demasiado en los remedios caseros.

De esta forma, resulta muy difícil ponerse bien.

Bellón Arboledas, Josefa."Dolor y depresión. Estrategias de mejora en atención primaria-Caso clínico". Vol. 32. Número 6. 2009.

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Pezo Silva, M.C. y Costa Stefanelli, M."La familia conviviendo con la depresión: de la incomprensión inicial a la búsqueda de ayuda".SchiELO España. 2004