Posición del misionero al estilo del sexo tántrico

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Posición del misionero al estilo del sexo tántrico

Posición misionero estilo tántrico
©Barnaby Hall/The Image

La habitual posición del misionero (hombre arriba) puede cambiar y adquirir nuevos matices y generar inexploradas sensaciones placenteras con estas variaciones al estilo del sexo tántrico.

Durante el sexo tántrico se van variando las posiciones sexuales, pero sin que se pierda la conexión física y energética entre los amantes. Para ello, se realizan las posturas de manera rotatoria sobre su eje principal, que es el punto donde el pene y la vagina están unidos.

Al rotar sobre el eje pene-vagina, cada cambio en la posición sexual genera todo un nuevo universo de sensaciones, algunas inesperadas, suaves, explosivas, cálidas, profundas, serenas, intensas... Incluso un pequeño cambio de posición es suficiente para variar las sensaciones, ampliar la consciencia y percibir sensaciones hasta ahora desconocidas. Para lograr esto, el hombre debe tener cierto control sobre su eyaculación.

El sexo tántrico es muchísimo más que simplemente introducir el pene en la vagina y moverse un poco. El orgasmo no es la meta y se centra en estar en cada instante presente, disfrutando del placer de hacer el amor por largo tiempo y absorviendo por completo los instantes de éxtasis sexual.

El sexo tántrico suele ser prolongado y por ello es esencial conocer sobre distintas posiciones sexuales sirve para darle variedad a la vida íntima y salirse de los hábitos aprendidos que muchas veces generan monotonía y aburrimiento sexual.

Veamos algunos ejemplos de posturas rotatorias, comenzando por la postura del misionero.

Cómo variar y rotar la posición del misionero según el Tantra

La posición del misionero "tradicional" consiste en la mujer acostada sobre su espalda - con la piernas abiertas sobre la cama - y el hombre sobre la mujer, apoyado sobre sus codos y rodillas para moverse.

A partir de allí se puede realizar esta secuencia de variaciones:

1. La mujer levanta sus piernas hasta acercar sus rodillas a la altura de sus oídos. Se ayudará sosteniendo sus piernas con las manos. Con este movimiento la pelvis se levanta, permitiendo que la penetración sea mucho más profunda que en otras posiciones. Esta postura no se puede sostener mucho tiempo, pero vale la pena probarla, por el sentido de conexión e intimidad que genera entre la pareja.

2. Desde esta posición es fácil moverse a la próxima, donde la mujer coloca sus piernas sobre los hombros de su pareja. El hombre tendrá que sostenerse con sus manos, en vez de sus codos, para mantener la estabilidad de la posición. Esta postura genera un efecto de resorte que resulta excitante debido a la presión (mujer) y contrapresión (hombre) que ejercen los amantes entre sí.

3. A continuación la mujer puede cruzar sus piernas alrededor de las caderas del hombre, abrazándolo fuertemente con ellas. Durante este movimiento pueden surgir maravillosas sensaciones, ya que la vagina se acorta y el pene puede alcanzar las profundidades de la vagina, cerca de cuello uterino. La estimulación de esta zona puede resultar muy placentera para algunas mujeres y puede generar los orgasmos profundos y expandidos de la sexualidad tántrica. En este momento, todo el movimiento de los amantes se circunscribe a la zona pélvica. Tener unos músculos pélvicos tonificados ayuda a ampliar la gran diversidad de delicadas sensaciones que es posible experimentar en este momento.

4. Desde aquí, la mujer puede cruzar sus tobillos formando un cerrojo que amarre los tobillos del hombre. A la vez lo abrazará a la altura de la espalda. Este "doble cerrojo" generará una sensación de gran cercanía, sin embargo, no podrá haber mucho movimiento pélvico ni en el hombre ni en la mujer. En este momento, ella puede contraer repetidas veces sus músculos pélvicos, de manera que masajee el pene con los fuertes músculos que rodean su vagina. A la vez, los amantes pueden realizar movimientos laterales con sus caderas, que junto con las contracciones de los músculos pélvicos pueden resultar en sensaciones orgásmicas muy intensas y placenteras.

5. Luego ella cruza sus piernas a la altura de sus rodillas y las coloca entre las piernas del hombre. Para intensificar las sensaciones y el contacto entre los amantes, él envuelve a la mujer con sus piernas (desde afuera) y luego coloca sus tobillos debajo de las piernas de ella. En esta posición las paredes vaginales se estrechan por completo alrededor del pene, prometiendo una intensa cercanía entre ambos.

Para añadir mayor erotismo al encuentro sexual, puedes a continuación cambiar junto a tu pareja a la posición lateral, y desde allí, realizar todas sus excitantes variaciones tántricas.

Fuentes:

Kale, Arvind & Shanta (2012). Tantra: the secret power of sex.