Por qué tu hijo adolescente te pone de mal humor

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enfado.

Muchos padres y madres se pasan una buena parte de la adolescencia de sus hijos de mal humor. Muchos de ellos coinciden en que no consiguen quitarse de encima ese sentimiento de incomodidad, mezclado con cierta angustia y algo de rabia.

Las razones de ese mal humor casi constante suelen ser comunes para todos y no son tan evidentes como podría pensarse. Muchos de ellos lo achacan a las dificultades para relacionarse con sus hijos adolescentes.

A los humores cambiantes de estos, a su rebeldía. En ocasiones a que los hijos adolescentes se enfrentan a sus padres. Y sí, todo eso influye pero no son las únicas causas de la permanente desazón de los padres y las madres de muchos adolescentes. Hay otras razones más ocultas y directamente relacionadas con los padres que no dependen del comportamiento de los hijos.

Conocer esas razones es muy útil para acabar con esa angustia ante la adolescencia de los hijos. Cuando madres y padres las han detectado y examinado pueden hacer algo para evitarlas y así resolver su mal humor.

  • Tu hijo es un espejo. Al entrar en la adolescencia nuestros hijos empiezan a mostrarnos más claramente lo que han aprendido de nosotros. Muchos de los rasgos de su personalidad nos recuerdan a nosotros mismos y, muchas veces, eso que vemos no nos gusta. No nos gusta porque son cosas de nuestro propio carácter que en nosotros hemos llegado a aceptar pero que cuando las vemos en otro nos producen rechazo. Saber verlo es importante para evitar que nos perturbe y para ayudar a nuestros hijos a cambiar esos rasgos si creemos que no son beneficiosos para su vida futura.
  • Tu hijo ha crecido, tú te has hecho mayor. Es una satisfacción enorme ver cómo crecen los hijos pero también es un arma de doble filo porque ellos crecen y nosotros nos hacemos mayores. La entrada en la adolescencia, el abandono de la niñez de nuestros hijos también nos está diciendo que nuestra propia juventud se queda atrás. Admitir eso a veces es complicado para algunas personas.
  • Él o ella hacen cosas que tú ya no puedes hacer. Los adolescentes proyectan una impresión de libertad y rebeldía que muchos adultos extrañan. Hay madres o padres que sienten cierto rencor, no hacia sus hijos pero sí quizá hacia el tiempo que pasa que ya no les permite disfrutar de esa sensación y eso les provoca una sensación de frustración. A los que les ocurre esto pueden hacer dos cosas, una sería intentar entender que cada época de la vida tiene cosas buenísimas y la madurez también. La alternativa sería seguir siendo rebelde porque la rebeldía no tiene por qué estar reñida con la madurez.
  • Lo ves como un competidor. Algunos padres o madres ven de pronto a sus hijos o hijas adolescentes como competidores. No por lo que hacen los propios hijos sino porque de alguna forma esos padres o madres han sido educados para competir y cuando sus hijos abandonan la niñez entran también ellos en el campo de las personas con las que competir. La mayoría de las veces ese sentimiento no es evidente pero ahí está. De pronto, padres y madres ven que sus cuerpos ya no lucen jóvenes, que se cansan antes, que no se enamoran de las cosas con facilidad… es decir, que ya no les ocurren todas las cosas que a sus hijos sí les pasan. Identificar ese sentimiento es muy positivo porque una vez identificado hay posibilidades de combatirlo que es la forma de mantener una actitud más positiva en la vida y de ser mucho más feliz.
  • Porque es un adolescente. Y además, claro, está todo eso que hace de ellos adolescentes: discuten, cambian de humor, dicen no, escuchan la música muy alta, no hablan, no escuchan… pero son nuestros hijos.