¿Por qué gustan los chicos malos?

Qué hay detrás de un comportamiento seductor pero egoísta

Por qué triunfan los chicos malos
Seductores... pero egoístas. © Paloma Corredor

Hay un tipo de hombre que levanta pasiones entre muchas mujeres: rebelde, duro, sexy, sensible… Son los “chicos malos”, que tantas veces el cine ha retratado como seductores: James Dean, Brad Pitt, Colin Farrell…

No es difícil ceder a sus encantos, pues lo cierto es que tienen un aura especial. Sugieren aventura, transgresión, sensualidad, diversión… Pero no es oro todo lo que reluce. En el reverso de la moneda están sus defectos, aunque no se vean a primera vista: egoísmo, indiferencia, alergia al compromiso, inmadurez.

Cómo conquista un chico malo

• Desde el principio, hace que su elegida se sienta toda una mujer y le deja claro lo mucho que le gusta. Pero en ningún momento se le echa encima ni la presiona.

• En vez de acosarla, se interesa por su vida, la anima a que le cuente sus cosas y sus problemas y la escucha con atención. El perfecto caballero…

• … Que sin embargo desaparece durante un tiempo prudencial.

• En el momento más inesperado, y cuando sabe que ella se muere por volver a verle, reaparece tan encantador como siempre. Ya tiene el trabajo hecho: ella se entrega sin dudarlo.

Pasan una noche maravillosa, pero él desaparece de nuevo. De repente, está muy ocupado. Ella se desespera.

• Reaparece una vez más y ya no se vuelve a marchar. Pero, eso sí, él pone las normas. Se ven cuando él quiere y hacen lo que él decide. Ella está tan fascinada que acepta lo que sea con tal de tenerlo cerca.

¿Te resulta familiar este comportamiento?

¿Has vivido una relación así? Vamos a ver qué hay detrás para que no vuelva a ocurrirte o puedas prevenir a una amiga.

Enamorados de mamá

La explicación psicológica clásica de este tipo de comportamiento masculino nos remite al complejo de Edipo. Este asegura que los niños, hacia los tres años de edad, se enamoran perdidamente de su madre… hasta que se dan cuenta de que es un amor imposible, porque ella ya está casada y nunca le mirará con esos ojitos brillantes que reserva para su marido.

El pequeño comprende que no puede competir contra ese hombre hecho y derecho.

¿La consecuencia? Una decepción tan grande que algunos niños especialmente sensibles quedan marcados para siempre y se protegen a sí mismos para que jamás les vuelva a ocurrir algo igual.

Y así, cuando llegan a la adolescencia y comienzan a relacionarse con mujeres, en el fondo de su alma late un profundo dolor. Las chicas les encantan y saben cómo seducirlas. Pero nunca bajarán la guardia ni dependerán de ninguna, porque podrían volver a abandonarles.

Así es como empiezan una carrera de mujer en mujer sin detenerse mucho tiempo en ninguna. Y pobre de la que se enamore perdidamente de ellos: la harán sufrir hasta que se rinda y desista.

No todas las mujeres se sienten atraídas por esta clase de hombres. El chico malo, una especie de Peter Pan moderno, resulta especialmente irresistible a las “chicas Wendy”: inseguras, faltas de cariño, con la autoestima por los suelos y que no saben lo que quieren. ¿Cómo una mujer así no va a caer rendida cuando se cruza con un chico malo y él la mira como si fuera la mujer más fascinante del mundo?

Relaciones destructivas

Y ya tenemos la relación imposible: él se deja querer, ella se deshace por complacerle.

Él se cansa y desaparece, ella se hunde en la miseria. Él, que no es tan duro como parece, reaparece y ella, que no se siente capaz de encontrar algo mejor, vuelve a aceptarle.

Pero, si los dos siguen actuando de esa manera, es seguro que jamás se entenderán.

¿La solución? Que ambos maduren, que ella deje de buscar en él al hombre perfecto que la haga brillar ante los demás y la salve de todos los peligros. Que él deje de vengarse y de sentirse un hombre solo cuando es capaz de humillar a quien le quiere. Es la única forma de que puedan relacionarse como iguales, sin utilizar al otro para resarcirse de sus carencias.