¡Pero es que la lana pica! ¿Qué hago?

Te explicamos por qué pica la lana, y te enseñamos trucos para evitarlo

Muestra tejida con lana islandesa
Muestra tejida con lana islandesa. Foto (c) Lisa Risager

¿Cuántas veces habré oído esa frase?  Personas de todas las edades que reniegan de una de las mejores fibras conocidas por el hombre porque pica, evitando en lo posible el uso prendas de lana, y privándose así de sus beneficios. Llevo muchos años tejiendo con lana, y es cierto que algunas lanas pican, pero no por ello se puede generalizar. Hay lanas que no pican, como por ejemplo la lana merina, tan suave que puede llevarse en contacto directo con la piel sin mayor problema, y es muy apreciada para la confección de prendas de bebé.

¿Por qué pica la lana?

La respuesta a esta pregunta la tenemos en el grosor de la lana y en su estructura. La estructura molecular de la lana se compone de escamas que se solapan sobre sí mismas. Para que te hagas una idea, se parece bastante a la piel escamosa de un pez, claro que este pez tiene más de mil escamas por centímetro cuadrado. Esto afecta al nivel de suavidad de la lana, siendo más suave la lana que posee las escamas más cortas, como en el caso de la lana merino, y más áspera la lana con las escamas más largas, como la lana de algunos abrigos o la que se utiliza para la confección de alfombras.

Hay personas que tienen la piel más fina y delicada que otras, o con propensión a padecer eczemas,  y por eso tienen una mayor sensibilidad a la estructura de la lana. El calor y la humedad hacen que tu piel sea más sensible a su entorno, e incrementan el grado de irritación de la lana sobre la piel desnuda.

No es lo habitual llevar un jersey de lana en verano, pero si hace calor en la habitación en la que estamos ese cambio de temperatura acentuará nuestra sensibilidad a este material.

Mucha gente cree que es alérgica a la lana porque notan picor al contacto con su piel. Créeme cuando te digo que si ese es tu caso, puedo confirmarte que no eres alérgica.

La reacción de una persona alérgica a la lana cuando entra en contacto directo con la misma no se limita a un picor. Puede incluir urticaria, enrojecimiento de la piel y en algunos casos hasta puede provocar problemas respiratorios.

Si quieres salir de dudas te propongo un pequeño experimento. Ponte una prenda de lana en contacto con la piel y quítatela al cabo de unos minutos. Si el picor desaparece al retirar la prenda, felicidades, no eres alérgico. Es solo que la lana de la prenda elegida no es lo suficientemente suave para ti. Prueba a usar prendas tejidas con lana merino, posiblemente la lana de oveja más suave que existe, o con alpaca, posiblemente la fibra natural más suave que existe.

¿Puedo seguir usando prendas de lana?

¡Indudablemente! Si quieres usar prendas de lana en contacto directo con la piel te recomiendo la lana merina, o las mezclas de lana merino con otras fibras más suaves, como el algodón, la alpaca o la seda.

Puedes llevar prendas de lana sobre camisetas de algodón u otras prendas ligeras, creando una barrera protectora sobre la piel. Cuando se trata de pantalones o faldas de lana puedes elegir comprarlas ya forradas o invertir en ponerles un forro de un tejido suave y cálido como la seda y sus derivados.

En el caso prendas que nos rocen la piel en el cuello o las muñecas con el uso, como en el caso de jerséis, una buena opción es tejerles un pequeño forro con unmaterial más suave y colocarlo sobre las partes que queden en contacto directo con la piel.

¿Cómo suavizamos la lana?

Hay algunos trucos que nos pueden ayudar a suavizar nuestras prendas de lana. Y su efectividad  dependerá en gran medida del tipo de lana que queramos tratar. Esto no es una ciencia exacta, y su efectividad es limitada, con lo que es posible que tus prendas de lana no adquieran el tacto de la alpaca Suri de un día para otro.

Los productos más utilizados para suavizar lana son el acondicionador para el pelo, el vinagre blanco y la glicerina líquida. Curiosamente, todos estos productos se han utilizado tradicionalmente para dar más suavidad y brillo a nuestro cabello, luego no es tan extraño que se recomiende su uso para tratar la lana, que al fin y al cabo no es más que pelo de oveja.

La forma de proceder es la misma en todos los casos:

Remojar la prenda en agua tibia durante unos 20 minutos, hasta que la lana absorba toda el agua que sea posible.

Sacar la prenda del agua tibia y estrujarla sin retorcer para extraer la mayor cantidad de agua posible. El calor ayudará a que las escamas de la fibra se abran y ayudará a la absorción del producto.

Volver a remojar la prenda en agua tibia en la que habremos diluido una dosis de cualquiera de los productos anteriormente mencionados. Dejaremos reposar entre una hora y una hora y media.

Aclarar sin retorcer y secar como es habitual para prendas de lana.

Hay gente que, en lugar de sumergir la prenda en agua con producto, lo aplica elegido directamente sobre la prenda, presionándolo con los dedos sobre la misma para ayudar a su absorción, y lavándola posteriormente como se indica para lana. Si bien ambas formas de proceder son igualmente validas, ten en cuenta que echar más cantidad de producto no garantiza una mayor suavidad.