Pequeños héroes de la Biblia

9 veces que Dios obró a través de niños y jóvenes

Pequeños héroes de la Biblia
Pequeños héroes de la Biblia. James Tissot [Public domain], via Wikimedia Commons

Pequeños en cuanto a sus años, pero no en cuento la disposición que tenían de ser usados por Dios. A veces pensamos que Dios solo usa a los grandes líderes y a los que son maduros en la fe, pero en realidad Dios puede usar a cualquier persona que tenga un corazón humilde y obediente. Este es el caso de las siguientes personas. A pesar de sus edades, Dios usó a estos niños y jóvenes para obrar de alguna forma u otra.

Veamos como Dios se glorificó en la vida de estos 10 jóvenes.

Miriam, la hermana de Moisés: Sabemos que Moisés nació cuando el faraón ordenó matar a todos los recién nacidos varones entre los judíos. Para salvar a su hijo, la madre de Moisés lo puso en una canasta y lo envió por el rio. Miriam siguió la canasta para asegurarse de que nada le sucediera al niño. Cuando la princesa egipcia encontró la canasta mientras se bañaba en el rio, Miriam salió de donde estaba escondida para sugerirle a la princesa que empleara a una mujer que pudiera amamantar al niño. Resulta que la señora que Miriam buscó fue su propia madre. De esta forma Dios usó a esta niña para cuidar del hermanito que algún día llegaría a ser el libertador de Israel, y darle la oportunidad a su madre de criar al hijo que tuvo que dejar ir por el rio. Lea la historia en Éxodo 2.

El profeta Samuel: Samuel llegó al mundo como una petición contestada a su madre Ana, quien en agradecimiento a Dios por haberle concedido un hijo, lo llevó al templo para que fuese criado en el servicio del Señor.

Samuel recibió el llamado al ministerio mientras era un jovencito y vivía en el templo como discípulo del profeta Elí.  En 1 Samuel 3 vemos como Dios mismo lo llama por nombre. 

El rey David: Antes de ser el gran rey que todos conocemos, Dios usó a David cuando todavía era un desconocido pastor de ovejas.

El rey Saúl estaba y su ejército estaba bajo amenaza de los filisteos. David, faltándole experiencia pero no valor, se puso a la orden del rey para enfrentar al gigante Goliat y así ganar la batalla para su pueblo. Vemos en 1 Samuel 17 como David puso su fe en acción cuando enfrentó y derrotó a Goliat.

La sierva de Namán: En 2 Reyes 5 vemos que el rey de Siria, Namán, se enfermo con lepra. Tenía una sirvienta jovencita de Israel que le sugirió que el profeta Eliseo pudiera orar a Jehová por él y ser sanado. Dios honró a esta joven y su amo se sano. De esta forma la usó para ser glorificado en medio de un grupo de personas que no servían a Jehová.

El rey Josías: Este llegó a ser rey apenas cuando solo tenía ocho años. No solo lo recordamos porque llegó a tener un cargo tan importante a tan temprana edad, pero también porque fue uno de los pocos reyes de Judá que fueron fieles a Dios. Fue Josías quien eventualmente tomó el paso para re-establecer el pacto de Israel con Dios. Lee su historia en 2 Crónicas 34.

Daniel y sus amigos: La historia de Daniel y el foso de los leones es conocida. También la es la de sus amigos Sadrac, Mesac y Abednego cuando fueron echados al horno. Todos, como ya sabrán, salieron milagrosamente bien de esos dos incidentes.

El respaldo de Dios en sus vidas se traza a los días de su juventud. El libro de Daniel empieza explicando que estos cuatro jóvenes llegaron a Babilonia durante el exilio y fueron puestos como sirvientes en el palacio. Ellos no quisieron comprometer su fidelidad a Dios al contaminarse con las costumbres paganas de su nueva tierra, aun siendo sirvientes del rey. El capítulo 1 de Daniel nos habla como Dios respaldó a estos amigos desde temprano en sus vidas porque ellos tenían corazones solos dispuestos de  adorar a Jehová.

El profeta Jeremías: Como Samuel, Jeremías fue llamado al ministerio cuando era un jovencito, y como Moisés, cuando el Señor lo llamó puso excusas: “¡Ay, Señor! ¡Ay, Señor! ¡Date cuenta de que no sé hablar! ¡No soy más que un muchachito!” (Jeremías 1:6) Eventualmente Jeremías responde al llamado y de él aprendemos que no es fácil decirle “no” al Señor, especialmente cuando él tiene grandes planes para tu vida.

María, la madre de Jesús: Uno de los aspectos más conmovedores de la historia del nacimiento de Jesús es como los evangelios describen a su madre, quien era virgen y de lo que calculamos también era joven. Lucas 1:26 nos dice era favorecida por Dios. La devoción de María es inspiradora.

El niño de los panes y los peces: Jesús quiso darle de comer a una multitud de 5 mil personas. Envió a sus discípulos a buscar comida pero solo pudieron encontrar a un niño que tenía una canasta con cinco panes y dos peces. De vista, para ellos esto era un desastre. Pero Jesús, no despreciando lo que el niño había puesto a su disposición, alzó la canasta al cielo y la bendijo. De esos panes y peces comió la multitud entera y hasta sobró.  (Lucas 9:10-17)