Parejas emocionalmente inteligentes

Aprender a disentir para crecer

Wikimedia Commons. Kelly Boone

Mantener una relación de pareja a largo plazo no es fácil. Admiramos y miramos con asombro a individuos que permanecen casados o unidos después de 30 años o más de convivencia. ¿Cómo lo hacen? ¿Tienen algún secreto especial que los ha hecho inmunes al divorcio y la separación? ¿Cómo resuelven estas parejas inteligentes sus problemas?

La clave es, una vez más, la comunicación, y específicamente la comunicación con inteligencia emocional.

Todas las parejas pasan por vaivenes, discusiones, fases de desenamoramiento, apatía o inseguridad. Lo importante es poder discutir y superar los problemas en forma conjunta. De hecho, discutir y disentir son actividades sanas en una relación, provocan pequeños cambios, desestructuran y hacen que las dos personas involucradas tengan que rever su posición y conciliarla con la del otro. Sería una especie de ajuste y reajuste cotidiano del compromiso que se hizo una vez.

Hay dos maneras de enfrentar los conflictos dentro de una relación. Uno de ellos hará que la pareja fracase después de un tiempo, y la otra forma llevará a una exitosa convivencia. La primera es aquella en la que las dos personas que dos individuos no encuentran la manera de entenderse a la hora de los desacuerdos (que es cuando hay que entenderse y negociar, para los buenos tiempos no hacen falta planteos). Cuando dos no se entienden, terminan discutiendo aunque intenten evitarlo.

Son los términos de esta discusión los que determinan que clase de pareja se es, exitosa o condenada.

Si la pareja tiende a pelear sin discutir, solo exponiendo lo que le molesta y eludiendo lo que al otro le molesta, se guardan rencores irresueltos que van quedando "bajo la alfombra" hasta que no hay más lugar para esconderlos, cuando ya se han convertido en frustraciones tremendas.

La pareja se aleja, se enfría, se encapsula y cuanto menos se comparte y se comunica, menos se quiere compartir y comunicar. Llega un momento en que la relación ya no existe más y se mantiene la convivencia, hasta quizá no haya discusiones siquiera, la relación se ha vuelto emocionalmente estéril.

Sin embargo, las parejas emocionalmente inteligentes han aprendido a discutir para crecer. Por supuesto que se irritan, se enojan, se decepcionan y se desencuentran, pero tienen la capacidad de encontrar una solución a su problema mediante la comunicación. Es decir, saben cómo discutir. Exponen y ESCUCHAN el planteo del otro y tienen la empatía suficiente como para ponerse en los zapatos de su pareja durante unos momentos. Por amor son capaces de abrir todos los canales de comunicación posibles para solucionar un desencuentro sin dañar al otro.

Hay que tomar el problema y no esconderlo, sino desmenuzarlo y deshacerlo y, por supuesto, tomar las medidas necesarias para que no vuelva. Esta es una pareja emocionalmente inteligente.

Consejos para construir una pareja emocionalmente inteligente

1. Exponer y escuchar el problema cuando llega. No tratar de evadirlo o ignorarlo. Los problemas nunca desaparecen solos pero sí que crecen cuando se ocultan.

2. Hablar del problema o el asunto de forma calmada, sin herir ni ser demasiado susceptible. Hay que tener en cuenta que hay dos bandos, pero no se trata de uno contra el otro, sino de los dos juntos contra el problema.

3. Cuidar las formas en la discusión, no debe haber insultos, palabras hirientes o golpes bajos. Herir al otro significa alejarlo, no es una victoria, es una gran pérdida.

4. Escuchar, ponerse en los zapatos del otro, intentar ver su punto de vista aunque nos parezca absolutamente errado e intentar comprender por qué y cómo ha llegado a esa conclusión.

5. Una vez que el problema se ha expuesto, intentar llegar a una solución justa de verdad para los dos. Si siente que el otro cede solo para complacer, no es una solución verdadera y terminará siendo un problema.

6. Los problemas de la pareja son de la pareja.

Este código debiera ser de oro, es decir, no se comparte con nadie. Ni con padres, hermanos o mejores amigos. Es más, en caso de que estés discutiendo algo muy personal con tu ex, y el tema trate de algo interno entre dos (cosas del pasado o temas a resolver con hijos, por ejemplo), el código debiera mantenerse del mismo modo entre dos. Salvo, claro, que se trate de un especialista.

Las parejas que saben discutir y superar sus problemas son las que llegan más lejos juntas, y, probablemente, los individuos que las forman sean también exitosos en otras facetas que implican la comunicación en sus vidas. Como relaciones en el trabajo, otros familiares y amigos.