Pantaleón y las visitadoras, de Mario Vargas Llosa, reseña

Una entretenida novela del Premio Nobel de Literatura 2010

Pantaleon y las visitadoras, de Mario Vargas Llosa
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Mario Vargas Llosa fue premiado por la Academia Sueca con el Nobel de Literatura, en el año 2010 (en inglés), “por su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces sobre la resistencia del individuo, la rebelión y la derrota". Pocas obras reflejan tan fielmente estas características como Pantaleón y las visitadoras, publicada en 1973, y cargada de un humor que deleita al lector y lo cautiva durante toda sus páginas.

Por ello la hemos escogido para este resumen comentado.

El argumento de Pantaleón y las visitadoras, de Mario Vargas Llosa

Pantaleón Pantoja es un oficial de intendencia del ejército peruano, recién ascendido a capitán, que destaca por sus dotes organizativas, su sentido del deber, su disciplina y el cuidado obsesivo por los detalles. Carente de vicios, está felizmente casado y su carrera militar se vislumbra prometedora. Pero todo esto cambia cuando es destacado en Iquitos, en las riberas del Amazonas, y se le encomienda una misión secreta.

Dado el creciente número de violaciones y ataques sexuales por parte de la tropa hacia las mujeres civiles, atribuido al efecto que el calor del trópico y el ambiente de la selva produce en los hombres, los jefes militares deciden la creación de un servicio de prostitutas -llamadas visitadoras- que viajen por las distintas guarniciones y satisfagan los deseos carnales de la tropa.

Para dirigirlo escogen a Pantaleón.

Muy a su pesar, pues dicho servicio está en contra de sus creencias, Pantoja no tiene más remedio que aceptar. Sin embargo, su propia naturaleza de organizador obsesivo lo lleva a trabajar con ahínco, reclutando personal, estableciendo normas y hasta obteniendo recursos adicionales (entre ellos un barco y un hidroavión) dado el éxito del servicio.

Precisamente ese éxito hace que las cosas se compliquen. La capellanía del cuerpo se le opone frontalmente y un popular periodista, que no logra chantajear a Pantoja, comienza una campaña pública en contra de “Pantilandia”, como apoda al burdel oficial. Paralelamente, Pantaleón sucumbe a los “hechizos” de la selva y se convierte en amante de una de las prostitutas, Olga Arellano, alias La brasileña, poniendo en peligro la relación con su esposa Francisca (Pochita).

El clímax llega cuando La brasileña es asesinada -crimen inicialmente atribuido a La Hermandad del Arca, una secta religiosa liderada por el hermano Francisco y que forma parte de una sub-trama de la novela- y Pantaleón le rinde honores militares durante su entierro, para escándalo de todos. Al quedar en evidencia que efectivamente el servicio de visitadoras había sido creado por las fuerzas armadas, no tienen más remedio que suprimirlo.

Presionado para que pidiese su baja, Pantaleón se niega obsecadamente, por lo que es enviado a un oscuro pueblo en lo más alto de los Andes peruanos, con nulas posibilidades de ascender. Afortunadamente, al menos logra salvar su matrimonio.

El trasfondo de Pantaleón y las visitadoras, de Mario Vargas Llosa

Como toda obra en la que el humor -convertido en ironía y mordacidad- es el protagonista, Pantaleón y las visitadoras, de Mario Vargas Llosa, refleja una crítica hacia la actitud de varios sectores de la sociedad que, aunque delimitada en la novela a la Amazonía peruana, puede aplicarse a cualquier otro espacio y tiempo. Por un lado, la irracionalidad e hipocresía de las Fuerzas Armadas, por ejemplo, decididas a solucionar de la forma más práctica posible un problema determinado, pero a la vez manteniéndolo en absoluto secreto, como si ello fuese posible.

Por otro, la manipulación de los medios de comunicación, motivados más por intereses personales que por la búsqueda de la verdad; sin dejar de mencionar la posición de la iglesia, en cabeza del jefe del servicio de capellanes, quien se mueve en contra de Pantoja más por los celos que le generó el éxito de éste y la atención prestada a las visitadoras que por intereses religiosos.

Pero por encima de todo está la crítica al propio ser humano, en cabeza de la mayoría de sus protagonistas, especialmente de Pantaleón Pantoja, con sus contradicciones y dudas, cuyas virtudes aplicadas a una causa perdida de antemano lo llevan de la cúspide al fracaso, influido por las condiciones del medio ambiente que no puede controlar.

El estilo de Pantaleón y las visitadoras, de Mario Vargas Llosa

Pantaleón y las visitadoras es tal vez la novela más ligera de Mario Vargas Llosa, no sólo en extensión sino en cuanto al estilo y sencillez de sus textos. Aunado a una trama que nos atrapa, hace que sea de muy fácil lectura. No obstante, el autor hace gala de un manejo profesional de los recursos literarios.

En efecto, Pantaleón y las visitadoras, de Mario Vargas Llosa, está escrita combinando diálogos y narraciones en tercera persona con cartas personales, partes militares y noticias de periódicos, mezclando estilos y tonos, pero cuidando de seguir el argumento con precisión. Además se permite intercalar en determinados diálogos entre dos personajes, por ejemplo, interferencias textuales de otro tiempo, conversaciones paralelas, muy al estilo de William Faulkner (en inglés) o de otras obras propias, como Conversación en la Catedral, por ejemplo.

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