Oración de San Francisco de Asís

San Francisco de Asís por Giotto
Esta imagen atribuída a Giotto (1267-1337) muestra la visión que tuvo San Francisco de un serafín e ilustra cómo San Francisco recibió los estigmas. Dominio p´publico

La oración de San Francisco de Asís, también conocida como oración simple, es una de las oraciones cristianas más usadas en el mundo entero. Fue adoptada por Alcohólicos Anónimos e integrada al programa de los doce pasos de recuperación del alcoholismo.

Aunque se atribuye a San Francisco de Asís, se piensa que en realidad fue escrita a principios del Siglo XX. Su contenido e inspiración reflejan la filosofía de amor que predicaba San Francisco de Asís.

Los franciscanos no la atribuyen a San Francisco sino que la presentan en su "Directorio franciscano" como "Oración franciscana por la paz", por reflejar el espíritu de la congregación.

Autores, artistas y personajes famosos del mundo entero, como la Madre Teresa de Calcutta y el Dr. Wayne Dyer, han utilizado esta oración en sus obras espirituales.

Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu paz.
Donde hay odio, que lleve yo el amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la unión.
Donde haya duda, que lleve yo la fe.
Donde haya error, que lleve yo la verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la luz.

Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado como consolar;
ser comprendido como comprender;
ser amado como amar.

Porque es:
Dando que se recibe;
Perdonando que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la
vida eterna.

 

Existen otras versiones de la oración, que originalmente se encontró en francés. La siguiente versión es más parecida a la traducción al inglés:

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo unión,
donde haya error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Oh, Maestro, que yo no busque tanto
ser consolado como consolar,
ser comprendido como comprender,
ser amado como amar.

Porque dando se recibe,
olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
y muriendo se resucita a la vida eterna.

 

La oración se termina con la palabra Amén.

La siguiente es una oración a San Francisco de Asís, para pedir su ayuda y protección:

Gloriosísimo Protector y Padre mío, San Francisco, a vos acudo, implorando vuestra poderosa intercesión, para entender el amor que Dios Nuestro Señor os manifestó al martirizar vuestra carne y vuestro espíritu. Vuestras llagas son cinco focos de caridad divina; cinco lenguas que me recuerdan las misericordias de Jesucristo; cinco fuentes de gracia celestiales que el Creador os confió para que las distribuyeseis entre vuestros devotos. ¡Oh Santo amabilísimo!, pedid por mí a Jesús crucificado una chispa del fuego que ardía en vuestra alma aquel día dichoso en que recibisteis la seráfica crucifixión, a fin de que, recordando vuestros privilegios sobrenaturales, imite vuestros ejemplos y siga vuestras enseñanzas, viviendo y muriendo amando a Dios sobre todas las cosas.

Rezar 5 padrenuestros, avemarías y glorias en honor de las cinco llagas de San Francisco. Concluir con la oración final:

Seráfico Padre mío San Francisco, pobre y desconocido de todos, y, por esto, engrandecido y favorecido de Dios. Porque os veo tan rico en tesoros divinos, vengo a pediros limosna. Dádmela generoso, por amor al buen Jesús y a nuestra Madre, la Inmaculada Virgen María, y por el voto que hicisteis de dar por su amor todo lo que se os pidiese. Por amor de Dios os ruego que me obtengáis dolor de mis pecados, la humildad y el amor a vuestra pasión; conformidad con la voluntad de Dios, prosperidad para la Iglesia y para el Papa, exaltación de la fe, confusión de la herejía y de los infieles, conversión de los pecadores, perseverancia de los justos y eterno descanso de las almas del Purgatorio. Os lo pido por amor de Dios. Así sea.

 

San Francisco es el Santo Patrón de los Animales