Nicolás Copérnico, con una sola obra revolucionó la astronomía

No quiso publicar sus trabajos hasta los últimos momentos de su vida

Recostrucción facial del rostro de Copérnico
El rostro de Copérnico. Reconstrucción facial del rostro de Copérnico

Copérnico, uno de los grandes astrónomos de todos los tiempos, desafió 1 400 años después de Ptolomeo la concepción geocentrista del universo. El historiador de la ciencia A.N. Whithead decía: "En 1500, Europa sabía menos que Arquímedes, que murió en el año 212 aC". Su concepción heliocéntrica supuso una revolución del conocimiento en todo el mundo.

Nicolás Copérnico (1473-1543) nació en Toruń (Thorn en alemán), una pequeña ciudad de la Polonia prusiana, pero su tío el obispo Lucas Watzenrode se hizo cargo de su educación y lo convirtió en un modelo de hombre renacentista.

Su formación abarcó de todo y pasó 14 años de universidad en universidad por Europa. Estudió y ejerció filosofía, leyes, matemáticas, medicina, astronomía y griego.

Una secreta certeza

Su interés por la astronomía comenzó en Italia, cuando sus estudios le condujeron a pensar en el sistema heliocéntrico. Y supo que Aristarco de Samos ya lo había establecido dieciocho siglos antes. Y, a pesar de su convencimiento de la veracidad de que el Sol era el centro del universo, nunca quiso enfrentarse al paradigma ptolemaico hasta que al final de sus días decidió divulgar su secreto.

En Prusia, actuó como médico y diplomático y durante seis años, hasta 1512 cuando muere su protector, se dedicó a esbozar sus sistema copernicano del universo, que consolidaría en años posteriores.

Copérnico canónigo

Nombrado canónigo de la catedral de Frombork (en alemán, Frauenburg) también en la Polonia prusiana, fue detallista y minucioso en sus obligaciones y administró eficazmente los bienes eclesiásticos, aún cuando tuvo que soportar la devastación en sus tierras durante la guerra del rey de Polonia contra los caballeros teutónicos hasta su fin en 1521.

Hacia 1530, Copérnico había concluido el manuscrito de De revolutionibus orbium caelestium (De las revoluciones de las esferas celestes) pero que guardó con celo bajo llave sin publicar por miedo al ridículo académico, por temor a que se le señalara como hereje y sobre todo sabedor de lo que podía desencadenar una simple idea nueva y revolucionaria tras sufrir la reforma y contrarreforma luterana a su alrededor.

Él mismo escribió: "vedlo, todo el mundo es arrastrado a la lucha, lanzado al frenesí y la carnicería…".

Commentariolus

Sin embargo, algunos olvidados personajes habían hecho circular el manuscrito de Commentariolus, un breve tratado sobre los movimientos celestes donde enumeraba los siete axionas de su teorías, pero sin aportar demostración alguna. En este opúsculo se aseguraba que "no todos los cuerpos se mueven alrededor del mismo centro" o que "el Sol es el centro del sistema planetario". Poco a poco estas ideas se extendieron entre los sabios que reconocían la autoridad de Copérnico, pero del que nada habían visto publicado.

Su teoría no renunciaba a la perfección de las órbitas circulares y uniformes de la antigua astronomía, y básicamente demostraba que el Sol es el centro alrededor del cual giraban los planetas entonces conocidos: Mercurio, Venus, la Tierra y la Luna, Marte, Júpiter y Saturno. Pero no las estrellas, que eran objetos fijos y distantes.

Como explica Arthur Koestler en su libro Los Sonámbulos (1959): "gozó de cierta fama o notoriedad entre los sabios durante algo más de 30 años sin haber dado nada a la imprenta, sin enseñar en ninguna universidad, ni tener discípulos.

Es un caso único en la ciencia. El sistema copernicano se difundió, de hecho, por evaporación u ósmosis".

El encuentro con Rheticus

Para la historia de la ciencia, el encuentro con el joven astrónomo protestante Rheticus fue fundamental. Tras innumerables discusiones, Rheticus convence al viejo maestro para que publique su obra, pero éste no acepta con su propio nombre, sino que debería ser el joven quien lo publicara señalando que los trabajos se deben en realidad a un desconocido maestro al que llama Domine Preceptor con estas condiciones se publicó la Narratio Prima (Primera Narración).

Tras este primer acercamiento al nuevo paradigma heliocéntrico, le urgieron de toda Europa a Copérnico para que publicara sus observaciones. Por fin, Rheticus pudo preparar el manuscrito para imprenta. Pero la salud de Copérnico decayó tanto que no recibió el primer ejemplar de su obra De revolutionibus orbium caelestium (De las revoluciones de las esferas celestes) hasta encontrase en su lecho de muerte que sobrevino el 24 de mayo de 1543 en la misma torre de la catedral de Frombork en la que llevaba viviendo 30 años.

Lo curioso es que se trata de uno de los libros fundamentales en la historia de la ciencia que menos se ha leído, debido a la ilegibilidad que presenta para el profano. Pero las conclusiones ya no pudieron obviarse en círculos académicos. Simplificaba el sistema tolemaico y hacía desaparecer el problema de los movimientos retrógrados de los planetas, simplemente situando al Sol como centro del universo.

Libro prohibido

Aún así, no fue hasta el siglo XVII con Kepler y Galileo que se consolida la revolución copernicana. De hecho, la iglesia no tuvo capacidad de reacción y no fue hasta 1616, sesenta y tres años después de la publicación de "las revoluciones", que se incluyó en el índice de libros prohibidos.

"¿Cómo era posible que la imperfecta y contradictoria por sí misma teoría copernicana, contenida en un libro ilegible y no leído, rechazada en su tiempo, originaría, un siglo después, una nueva filosofía que transformó el mundo?", se pregunta Koestler.