Museo Reina Sofía

Diez obras que no te puedes perder en tu visita

El Museo Reina Sofía forma junto con el Museo Nacional del Prado y el Museo-Thyssen-Bornemisza el Triángulo del Arte en Madrid.
El museo posee la colección más completa de pintura moderna y comtemporánea de la capital de España. Dedicarle una hora a ver esta lista de obras de genios como Picasso, Dalí, Miró, etc, es una de las de las diez cosas que no puedes perderte en Madrid.

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Guernica (Pablo Picasso, 1937)

Photo © MUSEO NACIONAL REINA SOFÍA

Una de las obras más importantes del siglo XX. El óleo en blanco y negro de Picasso fue expuesto en el año 1937, durante la Exposición Internacional de París, con el propósito de mostrar al mundo el horror que vivía España durante la Guerra Civil.
El título del cuadro hace referencia al bombardeo que hubo en Guernica, un pueblo del País Vasco, por parte de aviones alemanes con el consentimiento del dictador Francisco Franco.

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Rostro del Gran Masturbador (Salvador Dalí, 1929)

Photo © MUSEO NACIONAL REINA SOFÍA

El Surrealismo se nutrió de las ideas de Freud para representar en los lienzos todo aquello que brota del inconsciente y los sueños.
El rostro de la mujer acercándose a los genitales masculinos, la lengua rojiza del león y el vientre del saltamontes plagado de hormigas, son algunos elementos que muestran la obsesión sexual de Salvador Dalí.
Es muy probable, también, que la aparición de Gala en su vida, el verano de ese año en Cadaqués, haya producido todo un cambio en el ánimo sexual del pintor.

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Cascabeles rosas, cielos en jirones (Rene Magritte, 1930)

Photo © MUSEO NACIONAL REINA SOFÍA

Magritte es otro genio del Surrealismo; sin embargo, a diferencia de Dalí y Miró, los sueños no eran objeto de su pintura, sino que se servía de lo real para mostrar simbolismos.
¿Qué vemos aquí? El cielo a un lado y los cascabeles rosas al otro. ¿Qué nos quiere decir? Que en el cielo hay música, por ejemplo. Magritte decía que buscaba la imágen que resista a cualquier explicación y que al mismo tiempo resista a la indiferencia

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Figura Tumbada (Francis Bacon, 1966)

Photo © MUSEO NACIONAL REINA SOFÍA

Figura Tumbada muestra la influencia que tuvo Bacon de dos grandes maestros: las tonalidades enérgicas de Van Gogh y la angustia humana de Goya.
Este cuadro es, como muchos otros en los que muestra cuerpos desfigurados, la reflexión del pintor acerca de su tiempo.
Una mujer desnuda, aplastada en un sofá, muestra esa sensación de desfiguración de la humanidad, la degradación que vivió Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

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Figura en una ventana (Salvador Dalí, 1925)

Photo © MUSEO NACIONAL REINA SOFÍA

Pintado por Dalí a los veintiún años, se ve con claridad que aún no asimilaba el Surrealismo como lenguaje pictórico. No obstante, la serenidad de este paisaje realista de Cadaqués ya nos mostraba el enorme talento del artista catalán.

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Grito Nº 7 (Antonio Saura, 1959)

Photo © MUSEO NACIONAL REINA SOFÍA

El vigor en el trazo violento de Saura justifica el título del cuadro.
Grito Nº 7 es un grandioso ejemplo del estilo del pintor, que a pesar de su marcado abstraccionismo no abandona el realismo. Se puede intuir el desgarro humano en ese grito de frustración, de tristeza, de rebeldía ante el panorama desolador que vivía España luego de la Guerra Civil.

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La botella de anís (Juan Gris, 1914)

Photo © MUSEO NACIONAL REINA SOFÍA

Collage del tercer gran miembro del Cubismo (los otros dos son Pablo Picasso y Georges Braque), en la que muestra una etiqueta del famoso anís al lado de algunos elementos que podrían pasar desapercibidos. No obstante, algún espectador curioso puede identificar que, el texto del retazo de periódico alude al clima prebélico que vivía Europa antes de la Primera Guerra Mundial. Además, la presencia en el collage de dos medallas ganadas por la marca, una en Madrid y otra en París, hacen referencia a la comunión artística que existe entre la tierra de Juan Gris y la de Georges Braque.

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Cabeza de mujer llorando con pañuelo (Pablo Picasso, 1937)

Photo © MUSEO NACIONAL REINA SOFÍA

Observen con atención el rostro de esta mujer. La mirada múltiple de la técniva cubista hace posible mostrar ambos ojos en un mismo plano, lo cual lleva al paroxismo el desgarro de esta mujer. La mirada hacía arriba, los párpados como cuencos derramando lágrimas que arañan la piel, el pañuelo mordido, la mano crispada, todos los elementos parecen ser un presagio de lo que sucedería dos años más tarde en Europa.​

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Un mundo (Ángeles Santos, 1929)

Photo © MUSEO NACIONAL REINA SOFÍA

Es totalmente insólito ver como una mujer sin formación, que vivía en provincias, haya podido llevar a cabo una obra moderna con tales dimensiones. Quiero pintar el mundo. Todo lo que yo he visto, fue lo que le dijo Angelita a su padre con tan sólo dieciesiete años. Y su padre le regaló un lienzo de gran formato para que cupiera en él todo lo que los ojos de su niña habían visto.
Inspirada en el Cubismo (había leído sobre la obra de Picasso), Ángeles representa sobre esa tierra cuadrada el mundo de los humanos tal cual lo conocemos; mientras que en el espacio retrata su universo mágico, seres que recogen llamas del sol y hacen el milagro de iluminar las estrellas.

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Mujer y perro delante de la luna (Joan Miró, 1936)

Photo © MUSEO NACIONAL REINA SOFIA

Las particulares representaciones humanas y animales de Miró, basadas en figuras geométricas de colores planos y puros, forman parte del imaginario de un pintor del Surrealismo que, a diferencia de Dalí, tiende más al arte abstracto.