Modifica el mal comportamiento de tu perro

Todos quieren un perro que se porte bien. Pero el comportamiento de un perro empieza con el dueño, por lo tanto la forma como reacciones ante el buen o mal comportamiento de tu perro determinará que continúe o no haciéndolo. Cuando el comportamiento no es agresivo, la solución radica en ignorar el comportamiento negativo y reforzar el positivo. Por ejemplo, si le das la espalda a tu perro porque se portó mal, seguramente se tranquilizará dentro de unos minutos como máximo. Prémialo tan pronto como lo haga. Juega con él y acarícialo.

Lo que sigue son algunos de los problemas de comportamiento más comunes y qué hacer para que dejen de ocurrir de manera positiva y sin castigos. Si sigues estos consejos, tu perro aprenderá que cuando se porta bien se gana un premio (atención, juegos, caricias y hasta una delicia) y cuando no lo hace, no logra nada.

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El perro exigente

Foto © Irma Cedeño

Si tu perro te ladra o se echa hacia ti cuando quiere comer, salir o que le des algo, está exhibiendo comportamiento exigente. Lo que suele suceder es que el perro quiere algo, el dueño sabe que quiere algo y se lo da. Como el perro sabe que este comportamiento funciona, sigue haciendo lo mismo. Si tu perro se comporta así, ignóralo del todo. Tan pronto como el comportamiento cese, usa tu marcador (“¡Bien!”) y acarícialo.

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Tu perro, el saltarín

Foto © Jeannette Cordero
Dale la espalda a tu perro cada vez que brinque hacia ti, independientemente de su tamaño. Diles a los demás que le den la espalda también. Es probable que cuando andes con tu perro por la calle la gente te dé cumplidos y, sin siquiera preguntarte, vengan a acariciarlo. Tu perro intentará saltar. Así que pon su cadena debajo de tu zapato y dale el espacio necesario para que esté parado pero sin que pueda brincar. Recuerda premiarlo tan pronto como se tranquilice.
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Foto © Irma Cedeño

Si el perro le ladra a algo o a alguien específico lo más rápido y efectivo es voltearlo. Si algo no está a la vista no le ladrará. Si ladra por ladrar, puede ser por aburrimiento. En ese caso el ejercicio es la solución. El premio llega tan pronto como deje de ladrar. Sigue leyendo »

Foto © Irma Cedeño

La clave está en restringir su acceso a cosas que pueda morder. Dale un juguete para morder, como los Kong, para que desarrolle esa quijada tan poderosa y suelte energía, especialmente si está echando dientes. Si lo encuentras mordiendo algo de la casa, haz un sonido que lo espante y cuando lo deje de hacer, dale algo que sí esté permitido morder, como un juguete. Debe ser de gran valor para tu perro o no valdrá la pena este intercambio. Si te muerde a ti porque está echando dientes o aún no sabe controlar su quijada, usa un marcador sin premio, como “¡Ah!” con tono firme. Si lo vuelve a hacer, sal de la habitación. Los dientes de tu perro jamás deben tocar tu piel. Sigue leyendo »

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Tira de la correa

Foto cortesía de Premier

No la jales tú también. Si lo haces, pueden suceder dos cosas: 1. el perro jalará con más fuerza; 2. el perro asociará la cadena con algo negativo. Cómprale un arnés que sea específicamente para perros que jalan, como Easy Walk o Mesh Non-Pull. Cuando el perro jale, detente por completo. Deja que el dé todas las vueltas que quiera dar. Cuando deje de jalar o venga hacia ti, usa tu marcador y continúa el paseo. Si lo haces de esta forma, el perro entenderá que jalar no conduce a ninguna parte.

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Vela mientras las personas comen

Foto © Irma Cedeño

El perro de un cliente estaba en mi oficina. Mientras yo comía, él sólo se lamía los labios. Era obvio que estaba acostumbrado a recibir de la comida de su dueño. Así que cuando tu perro haga esto continúa comiendo sin prestarle la más mínima atención o tendrás a tu perro acechando cada vez que tengas invitados. Cuando termines con tu comida o cena y en el instante que él deje de velar, puedes darle la suya o jugar con él.