Milagro en los Andes

Walt Disney Productions

El 13 de octubre de 1972 un avión con 45 pasajeros que incluía al equipo de rugby Old Christians Club de Uruguay compuesto en su mayoría por ex alumnos del Colegio Stella Maris se accidentó en la Cordillera de los Andes. 72 días después, el mundo se enteró que 16 personas habían milagrosamente logrado sobrevivir las temperaturas gélidas, el dolor y las duras condiciones con perseverancia, fe y unión.

Desde entonces la historia del Milagro de los Andes ha sido sujeto de libros, películas, crónicas y charlas que han traspasado las fronteras y cautivado el corazón de personas con esta historia que ejemplifica el instinto de supervivencia del ser humano.

Todo comenzó con un simple viaje a Chile para jugar un partido amistoso. De pronto el Fairchild Hiller FH-227 perteneciente a la Fuerza Aérea Uruguaya cayó en un glaciar en el Valle de las Lágrimas ubicado en Argentina a casi 4 mil metros de altura y todo cambió. El impacto del choque ocasionó que 13 personas, incluyendo 4 de los miembros de la tripulación, murieran. Otros fallecieron al día después y otros más en días siguientes. Al inicio los jóvenes, que en su mayoría tenían entre 19-25 años, pensaron que pronto los rescatarían pero a medida que pasaban los días y no habían indicios de ayuda externa, las tensiones y la incertidumbre escalaba.

Después de diez días a la intemperie lograron reparar la radio del avión y escucharon que la búsqueda de su avión había concluido. Mientras todos estaban desmoralizados, uno de los compañeros, Gustavo Nicolich les decía que en realidad eso era una buena noticia ya que de ahora en adelante solo podrían depender de ellos mismos y no estarían esperando un rescate.

El inhóspito clima no les daba tregua pero los supervivientes usaban su imaginación y creatividad al máximo. De los asientos del avión se hicieron botas y guantes para aguantar la nieve y poder caminar; de las lunas teñidas, anteojos para los rayos de sol y la nieve. Desafortunadamente varios días después del accidente, un alud sepultó el fuselaje del avión que aún permanecía y terminó ocasionando la muerte de otras personas que habían estado durmiendo en su interior.

Poco a poco debían confrontar la realidad de su hábitat. A esa altura no había ni vegetación ni animales y la poca comida que tenían se les estaba acabando. Era casi impensable pensar en tener que alimentarse de sus compañeros, especialmente dada la fuerte tradición Católica del grupo, pero en el fondo sabían que era eso o morir. Sin ninguna otra alternativa y después de decidir juntos que dejarían de lado a los familiares directos y las mujeres, tomaron la decisión de practicar antropofagia.

El tiempo seguía su curso y era evidente que la única manera para salvarse era ir a buscar ayuda. Se tomo la decisión que Nando Parrado, Roberto Canessa y Antonio Vizintin irían en la expedición pero a los pocos días que salieron, Vizintin se lesionó y tuvo que regresar.

Parrado y Canessa siguieron juntos y a los 10 días, después de caminar mas de 60 kilómetros atravesando el agreste medio ambiente sin muchas fuerzas ni ropa adecuada, siguieron el cauce de un rio. Se acostaron a dormir y a la mañana siguiente al despertar vieron que un hombre los observaba desde el lado opuesto del rio. El ruido del agua no permitía que se entendieran así que el arriero amarró unos papeles y un lápiz y se los tiró. Nando entonces logro escribir el siguiente mensaje: "Vengo de un avión que cayó en las montañas. Soy uruguayo. Hace 10 días que estamos caminando. Tengo un amigo herido arriba. En el avión quedan 14 personas heridas. Tenemos que salir rápido de aquí y no sabemos cómo. No tenemos comida. Estamos débiles. ¿Cuándo nos van a buscar arriba? Por favor, no podemos ni caminar.

¿Dónde estamos?". Estaban a salvo.

El rescate fue cubierto ampliamente por la prensa y las fotografías y la historia conmovieron profundamente a mucha gente alrededor del mundo. ¿Cómo habían logrado sobrevivir? ¿Qué les había dado fuerzas para seguir adelante ante tanta adversidad? Los jóvenes se encontraban en terribles condiciones pero lo único que importaba era que estaban vivos y que habían podido reencontrarse con sus familias. Comenzaron las preguntas y ante ellas, los supervivientes contaron lo que habían tenido que hacer. Había incredulidad y confusión pero también comprensión, empatía y apoyo. Ante todo no cesaba el asombro de saber que a pesar de todos los retos que la naturaleza les había puesto en frente, ellos habían logrado desafiar a la muerte y salir vivos.

Existe una extensa gama de libros sobre esta increíble historia entre los cuales destacan La sociedad de la nieve de Pablo Vierci, Después del día diez de Carlitos Páez y Milagro en los Andes de Nando Parrado. En términos de películas está Supervivientes de los Andes (1976), Viven (1993) y Viven-de regreso a los Andes (2006).