Mi perro se porta mal

Las preguntas que debes hacerte para que soluciones este problema

Todo mal comportamiento tiene una causa.
Foto © George Doyle / Getty Images

¿Por qué mi perro se porta mal? Son tantos los motivos. Los perros son tremendas cajas de sorpresas, algunas inolvidables, para bien o para mal. Al adquirir un perro, especialmente cuando adquieres un cachorro que se nota alegre y simpático, hay que pensar a largo plazo y saber que los perros, como las personas, cambian. Lo que ves esa primera vez, aunque preferiblemente ves a tu perro varias veces antes de adquirirlo, se va adaptando y evolucionando según su genética y su entorno.

A veces el comportamiento del perro se convierte en una pesadilla. Debes saber que esto puede pasar, que existe esa gran posibilidad y por lo tanto, prepararte y poner de tu parte para que no sea así o para remediarlo en caso de que así sea. Es importante recordar que independientemente de lo mal que se porte el perro, es tu perro y será tuyo durante toda su vida. Un dueño responsable lo ve como tal y no se plantaría ni por un segundo regalar a su perro y mucho menos por algo tan absurdo como comportamiento indeseado. De todas formas, antes de que tires la toalla y decidas que tu perro jamás va a aprender que hay cosas que sencillamente no debe hacer, es necesario que tú te hagas partícipe, empezando por hacerte las siguientes preguntas. Resulta muy fácil perderse en una burbuja de niebla sin entender lo que está pasando. Una vez tengas las cosas más claras podrás proseguir adecuadamente.



¿Qué significa portarse mal?
Lo primero es definir lo que significa portarse mal. Que el perro se suba en la cama cuando le has dicho que no lo haga, que muerda los artículos más valiosos de tu casa o que le muestre su dentadura de forma amenazante al niño cuando este toca sus juguetes son tres cosas muy distintas.

Hay varios niveles de ‘portarse mal’ desde comportamiento no idóneo, pero que realmente es inofensivo, hasta comportamiento peligroso, como ser agresivo con un niño u otra persona. Dependiendo del nivel de tu perro, puedes encontrar distintas maneras de corregir el comportamiento.

¿De dónde viene tu perro?
¿Dónde obtuviste a tu perro? Si fue de un criadero, espero que hayas conocido al criador personalmente y que hayas visitado el sitio donde tenía a sus perros, además de haber firmado un contrato y recibido su certificado de pedigrí y resultados de exámenes médicos. Si fue de un refugio, también es necesario conocer a las personas que cuidan al perro, recibir un can vacunado y esterilizado y enterarte de todo lo que puedas sobre él. Si fue de una tienda de animales, del internet o de un anuncio que viste en el periódico, desafortunadamente muchos de estos perros llegan a tener problemas de salud y comportamiento muy serios. Lo mejor es evitar estos últimos sitios, pero si adquiriste a tu perro de allí, ya está hecho y solo puedes optar por no cometer el mismo error en el futuro.

¿Qué pasó con el perro antes de que lo adquirieras?
Si tu perro tuvo otros dueños antes que tú, es posible que ellos no hayan hecho lo necesario para educarlo o que no hayan sabido cómo hacerlo.

Si el perro sufrió trauma, soledad o tuvo asociaciones negativas en el pasado, es posible que se comporte excesivamente tímido, miedoso, desconfiado o hasta agresivo.

¿Cómo está de salud el perro?
Si tu perro tiene serios problemas de comportamiento, es imprescindible consultar al veterinario para descartar cualquier problema de salud. A veces lo que parece ser agresividad se debe a un problema médico o algún dolor que tu perro no te puede comunicar.

¿Cómo has educado al perro?
No hay buen perro sin una buena dosis de educación. Esto incluye la socialización, comandos de adiestramiento, clases de obediencia, actividades, deportes y ejercicio a diario, sin olvidar que un perro requiere de unos tres paseos todos los días. Igual recuerdas que tu primer perro era ejemplar y no te lo tenías que llevar a correr por media hora o te preguntarás cómo ejercicitar a tu chihuahua.

Cada perro es distinto. La edad del perro, su raza, y su salud influyen mucho en su comportamiento, pero la educación es necesaria a lo largo de su vida, sobre todo la socialización, el proceso de presentarle todo tipo de situaciones, personas, lugares y cosas con el fin de que aporten asociaciones positivas al desarrollo del can.

¿Qué has hecho para cambiar el comportamiento indeseado?
Esto también está vínculado a la educación del perro. Una vez notaste el comportamiento de tu can, ¿qué hiciste? ¿Lo castigaste, le gritaste? Es importante que te decidas hoy mismo a lograr el cambio en tu perro y en ti mismo si es necesario. Los castigos son una forma muy arcaica de modificar el comportamiento de un perro. Los perros hacen lo que esté a su alcance para evitar el castigo porque no les queda otra opción. Por eso la mejor forma de adiestrar a un perro es poner reglas claras, ejercitarlo, enseñarle de manera positiva y mostrarle lo que sí está permitido hacer. Los nervios, gritos y castigos son completamente reduntantes.

¿Has buscado ayuda profesional?
Si el comportamiento de tu can va más allá de soltar unos ladridos y tu perro se encuentra agresivo, extremadamente tímido, ladra excesivamente, tiene fobias o si simplemente no sabes qué hacer, ayuda profesional será necesaria. Además de consultar al veterianario, un entrenador profesional que utilice reforzamiento positivo te puede ayudar. Tu propio veterinario de confianza puede referirte a alguno.