Mi novio viene a dormir a casa

¿Permitimos o no a nuestros hijos tener relaciones sexuales en la casa?

Relaciones sexuales en la casa
La decisión de permitirlo o no es de los padres. Blasius Erlinger/Getty Images

Muchos padres pasan por una experiencia que, al menos para algunos, suele ser desconcertante. Un día sus hijos o hijas  adolescentes les anuncian que su pareja va a dormir en casa con ellos. Hay veces que los hijos lo preguntan a sus padres, en otros casos, sin embargo, simplemente lo anuncian.

En algunos de estos casos, cuando las relaciones entre padres e hijos son muy fluidas, las conversaciones sobre sexualidad han sido desde la niñez francas, abiertas y naturales y los padres son permisivos, la noticia no tiene gran efecto sobre la familia.

Pero hay muchos casos en los que los padres no saben cómo reaccionar.

Una buena forma de que eso no les ocurra, de que llegado ese momento no sientan que no saben qué decir ni qué hacer es que se preparen para ello. Si con anterioridad han analizado esa futura situación y si han evaluado los argumentos a favor y en contra de permitir a sus hijos tener relaciones sexuales con sus parejas en casa, llegado el momento podrán hablar con sus hijos y defender sus argumentos con racionalidad y sabrán que están haciendo lo mejor.

 

Permitir o no permitir

Nadie puede decirle a un padre o una madre si debe o no permitir que sus hijos adolescentes tengan relaciones sexuales en su propia casa. Lo primero que deben tener en cuenta las madres o padres de adolescentes es su propia opinión sobre ello.

Algunos tienen claro que no lo permitirán en ningún caso. Otros no tienen ninguna duda de que por supuesto lo permitirán en cuanto sus hijos lo planteen.

Pero en la mayoría de los casos, madres y padres no saben qué hacer, tienen dudas. Una forma de acabar con ellas es aprender más sobre las posibles soluciones y las ventajas e incovenientes de cada una de esas posturas.

 

Qué contestar cuando piden permiso

  1. Que sí. Algunos padres permiten que sus hijos mantengan relaciones sexuales con sus parejas en la casa familiar en todos los casos. Los padres que adoptan esta postura deben pensar que si sus hijos son promiscuos, lo que es muy habitual entre los adolescentes de los que se dice que son "monógamos sucesivos", es decir que cambian mucho de pareja, se van a encontrar en la casa con personas distintas con frecuencia y deberán analizar si eso va a afectar a su intimidad, si no les importa encontrarse muchas mañanas al levantarse a alguien a quien no conocen. Las ventajas de permitir a los hijos que duerman en casa con sus parejas son que de esa manera verán la sexualidad como algo natural y la vivirán de forma más sana, además permitirá a los padres estar más seguros de que sus hijos practican sexo seguro, no bajo los efectos de las drogas o el alcohol, utilizando medios anticonceptivos o de protección ante enfermedades de contagio sexual, etc... Y además posibilitará que los padres conozcan a las parejas de sus hijos.
  1. Que no. Otros padres no quieren que bajo ningún concepto sus hijos tengan relaciones sexuales con sus parejas en la casa familiar. Los padres que adoptan esta postura radical deben saber que, en la mayoría de los casos, sus hijos van a tener relaciones sexuales donde puedan: en un coche, en otra casa, en un motel si pueden permitírselo… Si la postura radical de esos padres es sobre las relaciones sexuales en general, además sus hijos procurarán que nunca se enteren de que son sexualmente activos y eso tiene riesgos ya que no habrá conversaciones entre padres e hijos sobre sexo seguro, la responsabilidad personal cuando se tienen relaciones sexuales, métodos anticonceptivos o cualquiera de las frecuentes dudas que tienen los adolescentes sobre sexualidad. Los chicos y chicas buscarán esas respuestas en otra parte y los padres no pueden estar seguros de que esa fuente a la que acudan sea adecuada. Además una opinión negativa de los padres sobre la sexualidad de los hijos puede provocar que no vivan su sexualidad, que es una parte más de sus vidas, con naturalidad ni de manera sana.
  2. Sí con condiciones. Probablemente esta sea la postura más sana ya que es una forma de proteger tanto la intimidad y la independencia de los hijos como la de los padres. La condición más habitual suele ser que en casa se puede dormir con la pareja cuando los padres ya la conocen, cuando han coincidido con él o ella en más ocasiones. De esa forma la casa familiar no se convierte, cuando los hijos comienzan a ser activos sexualmente, en una especie de hotel en el que es posible encontrarse a cualquiera en la mañana.

    Cuándo hablar con los adolescentes

    Lo mejor es que ellos sepan cuáles son las condiciones de sus padres para llevar a su pareja a casa. Si padres y adolescentes lo han discutido con anterioridad y han llegado a un acuerdo, en el momento en el que el adolescente o la adolescente aparezca en casa con su pareja dispuesto a pasar la noche allí las cosas serán más fáciles para todos.