Mi hijo llora mucho: ¿Cómo puedo ayudarle?

madre-consolando-a-su-hija.jpg
©Yellow Dog Productions

Siendo una niña que lloró mucho durante su infancia, recuerdo con mucho sufrimiento esos años en los que todo mi entorno (familia y colegio) me recordaban cada vez que algo me hacía llorar que yo era una "llorona".Hasta me cantaban canciones sobre este tema.

Lo que consiguieron es que aunque en esos años no logré dejar de reaccionar llorando, acabé siendo una adulta que sí lo logró y cuyo problema ha acabado siendo precisamente el contrario: la gran dificultad para expresar mis emociones, especialmente el llanto como forma de desahogo.

Así es que me gustaría darle algunos tips que creo que pueden ayudar a los niños que expresan tan reiteradamente que algo nos pasa:

  • NUNCA llamar  a nuestro hijos u otros niños llorón o llorona, ni ningún otro calificativo despectivo. Los insultos más o menos graves son vividos de manera muy diferente por cada persona y por tanto el dolor y la huella que deja en ellos va a ser diferente. Puede que a usted no le parezca despectivo llamar llorón a alguien, pero honestamente lo es. Usted podría elegir decir de él que es un niño que llora mucho, pero elige llorón que es directo, claro y demuestra su no conformidad con su manera de reaccionar
  • NO PERMITIR que otras personas hagan bromas sobre su manera de reaccionar. Nuestros hijos deben saber que estamos ahí para ellos, que les respetamos y sobre todo que les defendemos antes otras personas que se pemitan hablar mal de ellos.
  • Un niño que llora mucho PUEDE ESTAR SUFRIENDO por algo más profundo que desconozcamos. Efectivamente lo habitual es tener diversos tipos de reacciones cuando algo nos disgusta: llanto, rabia, frustración, cólera incluso. Cuando sus reacciones conducen casi siempre al llanto debemos saber que el niño se está quedando en una fase de pura tristeza, al no ser capaz de desahogarse de otra manera digamos más enérgica no puede seguir hacia adelante
  • ACERCATE A ÉL y abrázale si te deja: Ahora mismo, lo primero que necesita es notar nuestra empatía. Nuestro abrazo y pararnos unos minutos ya será muy beneficioso para él. No es momento de forzarle a hablarpues puede que sólo consigamos bloquearle más.Démosle un tiempo
  • HABLE MÁS TARDE con el niño: En ocasiones sus lágrimas no tienen que ver con lo que ha ocurrido, sino que como nos sucede en ocasiones a los adultos, un motivo exógeno puede dispararle las emociones que tenían guardadas dentro. Un llanto desconsolado y reiterado durante los juegos entre hermanos puede significar cómo la relación establecida en la familia entre niños y adultos es vivida por él: dónde siente que está, si siente que hay preferencias. O quizás algo está ocurriendo en el colegio que le está creando inseguridad. Si los niños todavía no hablan va a ser más difícil encontrar la causa, pero debemso estar atententos
  • Pida ayuda si no evoluciona: No hace falta salir corriendo al psicólogo u otro terapeuta en cuanto nuestros hijos no parecen estar lo bien que  suponemos está todo niño, pero si se haciendo ajustes, estando atentos y dándolo su espacio se prolonga demasiado quizás deberíamos plantearnos pedir ayuda. Si usted tiene problemas económicos para plantearselo, intentente encontrar lugares donde se ayude a las familias de manera desinteresada

 

¿Y cómo conseguir vivirlo con serenidad?

Obviamente por muy sensatos y atentos que estemos a nuestros hijos, va a haber ocasiones en las que seamos nosotros los que sintamos que ya no podemos más. Oir llorar a un niño por todo puede desesperar al más templado, pero recuerde siempre que un niño que llora así, es un niño que sufre y que es usted el adulto en esta historia, o sea, la persona con recursos emocionales para poder vivirla y ayudarle.