Mi hijo es un campeón: ¿Cómo le ayudo?

Niños en podium
© Marie Doubrac/ANYONE

Ahora que mi hijo mayor tiene nueve años y empieza a competir en su actividad favorita, el Kung fu wushu, veo que todos los logros que va alcanzando suponen en mí una nueva inyección de orgullo de madre.

Esa sensación es muy agradable, pero a la vez siento que debo controlarla. Como se que no estoy sola en esta carrera de campeonatos, voy a revisar con ustedes ciertos aspectos que creo que tenemos que tener en cuenta por el bien de nuestros hijos.

  • ¿Qué edad tiene mi hijo?: Debemos recordar que nuestros hijos están en plena formación emocional. Es totalmente normal que sienta vergüenza o miedo escénico cuando se ven observados por demasiada gente por lo que es importante observar cómo de maduro es un niño a la hora de ir "exigiéndole"un crecimiento deportivo exponencial a su calidad como deportista. A medida que vaya creciendo él mismo será el que vaya queriendo más.
  • ¿Es una decisión suya el estar tan involucrado con este deporte y las competiciones?: Cuando los niños empiezan a acudir a clases extraescolares en muchas ocasiones son los propios padres quienes les hacemos diversas sugerencias y así ellos van formándose su propio criterio. Esto puede suponer que lleguen a elegir tres o cuatro clases diferentes y las vayan abandonando hasta llegar a aquella o aquellas que de verdad les motivan. Las clases extraescolares son algo complementarioy dado que están fuera del horario escolar deben tener un importante componente lúdico; por supuesto han de ser formativas y ayudarles en su crecimiento, pero no una continuación de las exigencias del la escuela.
  • ¿Va contento a las clases?: Ese es el gran indicativo de saber si estamos yendo por el buen camino: un profesor motivador que sepa animar a los niños, enseñarles la materia de la que se trate y a la vez sea capaz de ir subiendo su nivel de exigencia sin que ellos se sientan presionados es un tesoro y como bien sabemos nosotros alguien a recordar para toda la vida.
  •  ¿Le noto demasiado nervioso los días previos?: Debemos observar a nuestro hijo para vislumbrar si los nervios lógicos a todo evento importante son normales o pueden clasificarse de patológicos (tristeza, angustia, miedo a lo que viene, temor a no lograrlo). En caso de que viera estas emociones en su hijo, le recomiendo hablar con su profesor y ver entre los dos como reenfocar el tema con él o ella.
  •  ¿Cómo reacciona cuando las cosas no están yendo como el desearía?: Nuestro hijo quiere ganar por él mismo, pero también por nosotros. Debemos hacerle ver que insistir todo lo necesario en que está participando de un deporte en el que ellos pasarán por todas las fases y situaciones y por supuesto quetanto nosotros como su profesor vamos a seguir apoyando le pase lo que pase. No obstante, no neguemos sus sentimientos, pues son una realidad, dejémosle expresarse.
  •  ¿Qué sentimientos tengo cuando no consigue ganar ningún trofeo?: Llega el gran día y usted como madre de un hijo que acostumbra a ganar casi todos los concursos a los que se presenta, ve como no lo logra o incluso como empiezan a encadenarse los campeonatos en los que no hay ni un un pódium para él, entonces ve también cómo tienes que poner a prueba su manera de reaccionar. No se castigue. Es agradable tener un hijo con altas cualidades y reconocido socialmente, pero usted debe ser lo suficientemente madura como para entender que el triunfo no está a nuestro alcance constantemente y además es usted un ejemplo en el que su hijo debe poder mirarse para gestionar estos posibles situaciones.
  •  ¿Hasta donde pueda acompañarle toda la familia en su crecimiento deportivo?: Si continúa desarrollando sus capacidades dentro de un deporte y consiguiendo diversos triunfos, poco a poco irá involucrándose más en el mundo de los campeonatos. Esto puede significar un desembolso muy importante para la familia tanto en el tiempo empleado en acompañarle a estos eventos que durante muchas horas como en el aspecto económico ya que llegará un momento en el que haya que salir de su ciudad. Vaya planteándose los objetivos poco a poco, pero es probable que en algún momento tenga que decirle a su hijo: a esto no podemos ir.
  •  ¿Estaría dispuesta a que se fuera a estudiar a un colegio especial con entrenamientos específicos para su deporte?: En caso de que su hijo fuera una gran promesa dentro de su deporte puede ocurrir que algún colegio le ofreciera una beca o incluso que ustedes se plantearan el enviarlo a algún centro de alto rendimiento. El coste emocional para todos es muy grande, pero a cambio su hijo podrá desarrollar su talento. Medite muy bien qué decisión toman pues ambas tendrán su lado positivo y su coste personal.

     

    En conclusión, invitarla a disfrutar de los triunfos de su hijo y que sepan acompañarles los días en los que no vayan tan bien, pero sobre todo recuerden que es un niño y este deporte es una actividad amateur, no planteemos demasiado pronto para ellos un futuro profesional.