Mi hijo adolescente tiene novio

A qué tienen miedo los padres de adolescentes homosexuales

La adolescencia es el momento en el que la inmensa mayoría de las personas descubren su orientación sexual. Es en esos años cuando chicas y chicos comienzan a saber si son heterosexuales u homosexuales. Algunos descubren pronto su orientación sexual y otros tardan más en tenerla definida. Mientras viven eso proceso hay veces que dudan sobre su orientación y pasan un tiempo en el que no saben bien lo que son.

Los padres y madres de los adolescentes asisten a ese proceso desde fuera. Algunos charlan con sus hijos habitualmente de estos temas y permiten que los chicos les trasladen sus posibles dudas. Otros contemplan asustados a sus hijos cuando creen que la orientación sexual definitiva será la homosexualidad.Si te ha ocurrido o te esta ocurriendo a ti, no te preocupes, les pasa a muchos más padres y madres. Es una reacción normal. Pero vas a tener que trabajar en ello porque tu miedo no es bueno para ti, ni para tu hijo, ni para la sociedad en la que vives. Por qué tienen miedo estos padres
  • Homofobia. En algunos casos se trata de homofobia que es como se llama el odio a los homosexuales. Hay personas que no admiten que haya homosexualidad. A lo largo de toda la historia ha habido personas así, como ha habido homosexuales. Y ese odio no es diferente del racismo o el sexismo. Muchas de estas personas sienten ese odio porque desconocen lo que es la homosexualidad. No saben que la homosexualidad es tan natural como la heterosexualidad, que no hay nada, al margen de la condición sexual, que distinga a heterosexuales y homosexuales. Ese rechazo proviene, en definitiva, de la falta de información. Si este es tu caso es bueno que busques información de calidad sobre la homosexualidad. Las asociaciones de médicos y piscólogos más importantes han elaborado documentos con esa información que pueden ser muy útiles para ti. Y un recurso inmejorable es que conozcas a personas homosexuales. Seguro que en tu círculo las hay: en tu familia, en tu trabajo, entre tus amigos. Y también es muy probable que tu rechazo a los homosexuales haya provocado que esas personas te oculten su orientación sexual. Si esas personas descubren que has cambiado tu opinión será más fácil para ellas poder hablar contigo sobre homosexualidad. Y despejar tus dudas.
  • Rechazo social. La mayoría de los padres que viven con temor la posible homosexualidad de sus hijos o hijas no son homófobos pero temen que sus hijos sufran más que el resto. Todos los padres del mundo intentan que sus hijos sean lo más felices posible y, en principio, es cierto que la sociedad se lo pone más difícil a los homosexuales que a los heterosexuales. Los padres de adolescentes que creen que sus hijos pueden ser homosexuales temen muchas veces que sus hijos vayan a sufrir rechazo y que tengan que vivir con menos derechos que los heterosexuales. Es una preocupación legítima y real. Pero es importante que estos padres entiendan que la forma en la que ellos acepten la orientación sexual de sus hijos será definitiva para la forma en la que estos se enfrenten al resto de la sociedad. Si los hijos advierten ese miedo en sus padres, les creará inseguridad y esa inseguridad les dificultará aún más la integración. Por eso es importante que los padres resuelvan sus miedos lo antes posible y se preparen para ayudar a sus hijos a tener una alta autoestima. Así les será más fácil combatir la intolerancia y la discriminación.
  • Alejados de las expectativas. También la mayoría de los padres se hacen ideas preconcebidas sobre cómo será la vida de sus hijos, y eso les pasa incluso a los que intentan no hacerlo. Y esas ideas generalmente están basadas en estereotipos: crecerán sanos, prácticarán deporte con éxito, irán a la universidad y obtendrán buenas calificaciones, se convertirán en adultos y tendrán una familia. En ese esquema no suele entrar la homosexualidad. Por eso hay muchos padres que sienten miedo cuando creen que sus hijos adolescentes son homosexuales porque esa posibilidad no la han contemplado en su esquema previo mental, incluso cuando ese esquema sea inconsciente. Darse cuenta de eso es bueno no solo para nuestros hijos sino también para nosotros mismos. Para ellos porque cuando antes entendamos que no vamos a poder controlar todo en su vida y que ellos y ellas son personas idependientes de nosotros, mejor podremos ayudarlos a crecer. Y para nosotros porque esa forma de pensamiento puede hacernos sufrir no solo en relación con nuestros hijos sino con otros aspectos de nuestra vida.
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