Metáforas de amor

Poemas de amor con metáforas

La metáfora es un recurso muy utilizado en la poesía. A continuación, se recopilan poemas relacionados al amor  y en los cuales se hace uso de esta figura retórica.

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"Rimas", de Gustavo Adolfo Bécquer

atardecer dorado
Julian Schaldach/Getty Images

 Los invisibles átomos del aire
En derredor palpitan y se inflaman;
El cielo se deshace en rayos de oro;
La tierra se estremece alborozada;
Oigo flotando en olas de armonía
Rumor de besos y batir de alas;
Mis párpados se cierran... ¿Qué sucede?
— ¡Es el amor que pasa! 

Nota: Existe una clara metáfora en la frase "el cielo se deshace en rayos de oro", como dando a entender lo brillante que está el firmamento.

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"El día que me quieras", de Amado Nervo

flores de primavera
Larissa Veronesi/Getty Images

El día que me quieras, los sotos escondidos
resonarán arpegios nunca antes oídos.
Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras
que hubo y habrá en el mundo, serán cuando me quieras. 

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"Amor constante más allá de la muerte", de Francisco de Quevedo

Rio
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Cerrar podrá mis ojos la postrera

Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora a su afán ansioso lisonjera;

Mas no, de esotra parte, en la ribera,
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
Venas que humor a tanto fuego han dado,
Medulas que han gloriosamente ardido:

Su cuerpo dejará no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

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"Tú me quieres blanca", de Alfonsina Storni

concha nacar
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Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

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"Almas de violeta", de Juan Ramón Jimenez

lavandas
Jason Langley/Getty Images

Y tu risa de amor, y        
tus concesiones de novia,        
y el bien que siempre me has hecho        
con el clavel de tu boca!        

Ay, corazón, que mal lates!        
oh, mujer, cómo me llora        
el alma entre tu fragancia,        
cazadora blanca y rosa!        

Pero mátame de carne,        
que me asesine tu boca,        
dardo que huela a tu sangre,        
lengua, espada dulce y roja!        

Mujer, perfúmame el campo;        
da a mi malestar tu aroma,        
y que se pongan tus manos        
entre el tedio de mis rosas.

Nota: En los primeros versos, en la parte de "con el clavel de tu boca" se puede observar la metáfora que utiliza el poeta al hacer relación dicha flor con los labios de su amada, quizás como queriendo referirse a los besos.

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Poema de Dulce María Loynaz

mujer
Artur Debat/Getty Images

 Si me quieres, quiéreme entera,

no por zonas de luz o sombra...

Si me quieres, quiéreme negra
y blanca, Y gris, verde, y rubia,
y morena...
Quiéreme día,
quiéreme noche...
¡Y madrugada en la ventana abierta!...

Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda... O no me quieras!

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Poema de Rubén Darío

pareja en jardin
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 Mía: así te llamas.
¿Qué más armonía?
Mía: la luz del día;
Mía: rosas, llamas.
¡Qué aromas derramas
en el alma mía
si sé que me amas,
oh Mía!, ¡oh Mía!
Tu sexo fundiste
con mi sexo fuerte,
fundiendo dos bronces.
Yo, triste; tú triste...
¿No has de ser, entonces,
Mía hasta la muerte?