Mary Anning, tras las huellas de los dinosaurios

Sus hallazgos como paleontóloga son clave para entender el origen de la Tierra

Retrato de la paleontóloga Mary Anning con su perro Tray en 1842.
Retrato de la paleontóloga Mary Anning con su perro Tray en 1842. ©Commons Wikimedia

La científica Mary Anning (Lyme Regis, Gran Bretaña, 21 de mayo de 1799) fue la primera persona que descubrió que las grandes piedras de los acantilados de la llamada Costa Jurásica, en Inglaterra, eran en realidad cropolitos, es decir heces de dinosaurios.  

Desde muy joven, dedicó su vida al hallazgo de fósiles que aportaron luz al conocimiento sobre el origen de la Tierra y desafiaron las tesis bíblicas sobre la creación, pero al ser mujer y de clase muy humilde fue ninguneada por la primera línea de la comunidad científica y ninguno de sus descubrimientos geológicos lleva su nombre.

Vivió a comienzos del siglo XIX cuando las mujeres británicas estaban lejos de obtener su derecho al voto y la ciencia era un mundo al que pertenecían exclusivamente las personas de clase alta.

Anning es una de las fundadoras de lo que hoy conocemos como paleontología de vertebrados junto a Elisabeth Philpot (1780-1857) y ambas son las protagonistas del libro Las huellas de la vida, de la autora de best-sellers Tracy Chevalier. Antes que Chevalier, Charles Dickens le dedicó un artículo en homenaje a su aportación a la geología. Fue publicado en 1865, 18 años después de su muerte. También apareció como personaje histórico en la novela 'La mujer del teniente francés', de John Fowles, adaptada al cine en 1981 con Meryl Streep como protagonista.

Descubrió de niña su primer fósil jurásico

Cuando Mary era niña jugaba con su hermano con lo que creían que era un cráneo de cocodrilo y se dio cuenta de que no era un animal normal.

Así descubrió su primer fósil jurásico: un ictiosauro. Debido a las necesidades económicas de su familia, montó una pequeña tienda en la que vendía los restos, donde fue adquirido por el naturalista Dillman S. Bullock, que lo vendió finalmente al Museo Británico.

A los 22 años, descubrió el primer resto fosilizado de plesiosauro de cuello largo o "dragón marino", extinguidos aproximadamente hace 175 millones de años.

Entre sus hallazgos destacan también los restos del "dragón volador" o pterodactylus en 1828, el primer esqueleto de pterosaurio localizado fuera de Alemania y fósiles de peces y reptiles marinos.

Mary Anning falleció de cáncer de mama a los 47 años en su ciudad natal, el 9 de marzo de 1847. Atravesó por dificultades económicas toda la vida, pero nueve años antes de su fallecimiento logró una pensión anual de la Asociación Británica para el Desarrollo de la Ciencia y la Sociedad de Geología en Londres (British Association for the Advancement of Science and the Geological Society of London).

A pesar de que no admitió a ninguna mujer hasta 1904, la Sociedad Geológica sí registró su muerte y fue homenajeada con un grabado en la iglesia parroquial St Michael’s Parish, en Lyme Regis.

El experto en fósiles marinos Louis Agassiz bautizó dos especies como Acrodus anningiae y Belenostomus anningiae en agradecimiento a sus aportaciones a esta materia.

Su importante legado

  • Mary Anning contribuyó al establecimiento de la geología como disciplina científica y, junto a sus propios descubrimientos, divulgó los trabajos de otros colegas contemporáneos como William Buckland, Henry de la Beche y William Conybeare.
  • Junto a otras grandes científicas como Lynn Margulis ha contribuido a cambiar los parámetros con los que se explicaba el origen de la humanidad, en su época bajo una fuerte influencia del catolicismo.
  • Google le dedicó un 'doodle' en 2014 con motivo del 215 aniversario de su nacimiento.

(Fuente: Biografía de Mary Anning. Web de Museo de Lyme Regis).