Macbeth, de William Shakespeare, resumen y comentarios

Una ambición sin límites que lleva a la traición, al crimen y a la locura

Macbeth de William Shakespeare
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es una de las obras más conocidas del famoso dramaturgo y poeta inglés William Shakespeare, junto con Hamlet, y Romeo y Julieta. Aunque es la tragedia de menor extensión del bardo de Avon, resalta por su fuerza y crudeza, por lo que ha sido representada y estudiada extensamente. Todas estas razones hacen conveniente que tengamos presente su argumento y sus características principales, que repasamos en esta breve reseña.

Sinopsis de Macbeth, de William Shakespeare

La obra, de 5 actos, está ambientada en la Escocia del siglo XI. Macbeth es un noble que destaca en la batalla que logra repeler la invasión nórdica. En el camino de regreso de la batalla, Macbeth y su amigo Banquo se encuentran con tres brujas que le aseguran al primero que será barón de Cawdor, primero, y rey, después; también vaticinan que los hijos de Banquo serán reyes.

Al comprobar que, efectivamente, el rey Duncan lo ha nombrado barón de Cawdor, la ambición por ser rey se apodera de Macbeth. Junto con su esposa, Lady Macbeth, planifican y llevan a cabo el asesinato del rey, mientras es huésped de ellos en el castilllo de Inverness. Culpan a los guardias de Duncan, a quienes también asesinan y, luego de que los hijos de éste, Malcom y Donalbain, huyen al extranjero por temor a ser eliminados, Macbeth es proclamado Rey de Escocia.

Pero la ambición y la desconfianza se incrementan.

Los Macbeth sienten que deben continuar con sus crímenes para conservar el poder. Así, ordena asesinar a su amigo Banquo y al hijo de éste, Fleance. Los sicarios logran matar sólo al primero, mientras el segundo puede huir. En una fiesta con el que el nuevo rey agasaja a sus seguidores, el espectro de Banquo se le aparece.

Macbeth vuelve a ver a las brujas, a pedirles que le adivinen el futuro. Una de ellas le dice que tenga cuidado con el caballero Macduff, otra que ningún hombre nacido de mujer logrará matarlo y, la tercera, que mientras el bosque de Birnam no se mueva y ataque el castillo de Dusidane no tendrá problemas.

Macduff huye a Inglaterra y Macbeth ataca su castillo y asesina a su familia. Aquel jura venganza y convence a Malcom, hijo mayor del fallecido rey Duncan, para invadir Escocia con ayuda de tropas inglesas. Mientras tanto, a Lady Macbeth la acecha la culpa, que la lleva al suicidio.

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Macduff y Malcom sitian a Macbeth en Dusidane. Los soldados atacantes se camuflan con ramas de los árboles del bosque de Birnam y toman el castillo. Envalentonado por la profecía de que ningún hombre nacido de mujer podría matarlo, Macbeth lucha fieramente, pero es muerto por Macduff, quien le revela que él había nacido de una cesárea una hora después de que su madre hubiese fallecido. Se cumplen así dos de las profecías formuladas por las brujas.

Malcom es coronado rey, y aunque el hijo de Banquo no reina, se da por cumplida la profecía inicial. En efecto, se dice que Jacobo I, rey de Escocia y de Inglaterra luego de Isabel I, era descendiente de Banquo.

El trasfondo de Macbeth, de William Shakespeare

Macbeth y su esposa son la personificación de la ambición y el deseo de poder sin límites, que lleva a cometer cualquier tipo de crimen, y a traicionar a amigos y personas a quienes se debe lealtad absoluta.

Shakespeare da a entender que este proceder, sin embargo, termina siendo castigado. La culpa, en primer lugar, parece no poder obviarse. El final sangriento del déspota ("el que a hierro mata, a hierro muere"), tampoco.

Frases célebres de Macbeth, de William Shakespeare

Aunque la obra, escrita en verso y en prosa, está plagada de excelentes diálogos y monólogos, hay dos frases en particular que se recuerdan y citan frecuentemente.

La primera es del quinto acto, escena 5 y es una reflexión sobre el tiempo:

“Esa engañosa palabra mañana, mañana, mañana, nos va llevando por días
al sepulcro, y la falaz lumbre del ayer ilumina al necio hasta que cae en la fosa”.

La segunda ha sido utilizada incluso como título de novelas famosas, como El ruido y la furia, de William Faulkner, y ofrece una visión oscura sobre la existencia humana:

“La vida no es más que una sombra en marcha; un mal actor que se pavonea y se agita
una hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él: es un cuento contado por un idiota,
lleno de ruido y de furia, que no significa nada.”

Una curiosa anécdota de Macbeth, de William Shakespeare

En el mundo del teatro inglés se ha considerado que Macbeth tiene una maldición, por lo que normalmente los actores, directores y demás miembros del entorno evitan referirse a ella con su nombre, hablando, en su lugar, de “la obra de teatro escocesa” (“the Scottish play”).

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