Los trastornos de personalidad

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Personalidad sana y patológica

© Noah Clayton / Getty Images

Las personas con una personalidad sana son capaces de afrontar adecuadamente las diversas situaciones de la vida y los sucesos estresantes y no tienen problemas a la hora establecer relaciones de amistad o pareja o funcionar bien en su trabajo.

En cambio, cuando una persona padece un trastorno de personalidad, tiene un modo de ser rígido e inflexible que le crea problemas con los demás y le impide responder adecuadamente a las demandas de la vida. Estas personas suelen tener un punto de vista estrecho del mundo y de los demás, y les resulta difícil participar en actividades sociales, aunque consideran que sus patrones de comportamiento son normales y no les pasa nada.

Los trastornos de personalidad se dividen en tres categorías, según predomine uno de los siguientes tipos de comportamiento:

A. Extraño o excéntrico
B. Dramático, emocional o errático
C. Temeroso o ansioso

En las páginas siguientes iremos viendo una descripción de cada uno de ellos.

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Trastornos de personalidad del grupo A

Trastorno esquizoide de la personalidad

Son personas introvertidas, tímidas, retiradas, alejadas de los demás, solitarias y emocionalmente frías y distantes, que no desean relacionarse con los demás ni disfrutan de su compañía. No suelen sentir emociones fuertes de ningún tipo, ni deseos de relaciones sexuales. Son personas que parecen y se sienten indiferentes. Suelen responder de manera intelectual, o no responder, ante los sucesos que en otros causan cólera, placer, tristeza o ansiedad.

Trastorno esquizotípico de la personalidad

Son personas que resultan raras a los demás, y hablan o visten de una manera extraña. Pueden tener ideas paranoides o extrañas. Les resulta difícil relacionarse con los demás y sienten una ansiedad social extrema. Pueden actuar de manera inapropiada, hablar consigo mismos o no reaccionar en absoluto durante una conversación. Pueden tener experiencias perceptivas inusuales, como notar una presencia en la habitación o expresar ideas de pensamiento mágico, como poder leer la mente de los demás.

Trastorno paranoide de la personalidad

La persona con este trastorno de la personalidad interpreta las acciones de los demás como deliberadamente amenazantes o humillantes. Piensa que los demás van a perjudicarlo o explotarlo, no confía en los otros y tiene predisposición hacia los estallidos agresivos porque percibe que los demás son deshonestos, desleales o le están engañando. Guarda resentimiento y no perdona. Puede ser celoso, intrigante y reservado y suele mostrarse frío y serio.

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Trastornos de personalidad del grupo B

Trastorno antisocial de la personalidad

Son personas impulsivas, irresponsables, crueles e insensibles, que ignoran las normas del comportamiento social. Suelen tener problemas con la ley, son agresivos y violentos en sus relaciones, no muestran respeto por los demás y no sienten remordimiento por hacer daño a otros. Cometen actos antisociales como robo, destrucción de la propiedad, acoso o agresión a otros, etc. Mienten repetidamente, no cumplen sus obligaciones, ya sean laborales, económicas (como pagar sus deudas), o de otro tipo. No es raro que abusen de ciertas sustancias como el alcohol para aliviar su irritabilidad y aburrimiento.

Trastorno límite de la personalidad

Son personas muy inestables, con cambios extremos de humor, relaciones tormentosas, estallidos emocionales y conductas autodestructivas. Tienen problemas con su propio sentido de identidad. Ven el mundo y a los demás en términos de blanco o negro (son maravillosos o despreciables). Pueden sentir algo tremendamente intenso por alguien pero romper esa relación ante el más mínimo desaire. Sienten un gran miedo al abandono, que les lleva a establecer relaciones de dependencia. Son típicos los sentimientos de vacío, intentos de suicidio y automutilación (como hacerse cortes en la piel).

Trastorno narcisista de la personalidad

Son personas con un sentido exagerado de su propia importancia, se creen superiores y con más derechos que los demás, tienen sueños de grandeza, alardean de sus logros y habilidades, y consideran que los demás deben atenerse siempre a sus deseos. Muestran una gran falta de empatía y consideración por los demás y son explotadores en sus relaciones. Son personas extremadamente sensibles a la crítica y el fracaso y su estado de ánimo puede cambiar entre la autoadmiración y la inseguridad.

Encontrás una descripción más amplia de este trastorno en el artículo llamado La personalidad narcisista.

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Trastornos de personalidad del grupo C

Trastorno de la personalidad por evitación

Las personas con este trastorno son extremadamente sensibles al rechazo y no se involucran con los demás a no ser que estén seguros de que no van a ser rechazados. Sienten una gran ansiedad social, timidez, miedo a la crítica y evitan actividades que implican contacto interpersonal. Temen quedar mal ante los demás o ruborizarse ante otros y la desaprobación les duele intensamente. Puede que no tengan relaciones aparte de su familia, aunque les gustaría tenerlas y se sienten mal por su incapacidad para relacionarse con los demás. Temen hacer algo que está fuera de su rutina.

Trastorno dependiente de la personalidad

Estas personas muestran una gran dependencia de los demás, son sumisas y esperan que los otros tomen las decisiones por ellos. Se sienten dolidos fácilmente por las críticas o desaprobación y necesitan que los tranquilicen continuamente. Se sienten mal si están solos y se sienten devastados si una relación importante se rompe. Tienen un gran miedo al rechazo y una gran falta de confianza, rara vez inician proyectos o hacen algo de manera independiente.

Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad

Son personas excesivamente perfeccionistas, rígidas e inflexibles. Ejercen un control muy estricto sobre sus deseos y emociones (que los hace estar tensos) y suelen evitar la intimidad por miedo a que los conozcan. Están entregados en exceso al trabajo. Sopesan cada aspecto de un problema y prestan atención a cada detalle, por lo que les resulta difícil tomar decisiones. No son capaces de asumir riesgos y temen sus emociones, pues son vistas como fuera del control consciente. Están separados de sus deseos, preferencias y emociones y tratan de guiarse siempre por la moral, la lógica, las costumbres, etc., para saber qué se debe hacer. Insisten en que los demás hagan las cosas a su manera o les impiden hacerlas porque consideran que lo harán mal.