Los síntomas más frecuentes de las arritmias cardíacas

Las palpitaciones son los síntomas más comunes de las arritmias

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Algunas arritmias pueden causar molestias en el pecho. Hero Images | Getty Images

Las arritmias son alteraciones de la frecuencia normal del corazón. Tienen su origen en distintos mecanismo que interfieren en el sistema de conducción eléctrico encargado de contraer las paredes musculares de las cuatro cavidades del corazón, siguiendo una secuencia precisa. Gracias a estas contracciones durante cada latido, aurículas y ventrículos expelen la cantidad de sangre necesaria, 6 litros por minuto, para el funcionamiento del cuerpo humano con el menor esfuerzo posible.

La frecuencia cardíaca en reposo es de 60 a 100 latidos por minuto (lpm) aproximadamente. Aunque pueden registrarse variaciones, siendo normales las aceleraciones cuando hacemos ejercicio, y cuando son causadas por otros estímulos (dolor, estrés, consumo de cafeína, alcohol o drogas, fiebre, ciertos medicamentos o emociones). También hay desaceleraciones cuando estamos relajados, por ejemplo, mientras dormimos.

Arritmias y palpitaciones: no son lo mismo

Es importante distinguir entre la sensación del latido cardíaco, lo que se llama palpitaciones, y las arritmias médicas propiamente dichas. Cada persona tiene su propia percepción de las palpitaciones. Hay paciente muy sensibles capaces de identificar latidos rápidos o latidos extemporáneos (fuera del ritmo) e incluso pausas, mientras que otros no perciben esa sensación y llegan a la consulta del médico aquejándose de cansancio y descubren que su corazón trabaja a 120 pulsaciones por minuto.

Causas de las arritmias

Las arritmias cardíacas pueden ser benignas (funcionales), estar asociadas a enfermedades generales como hipertensión arterial, nerviosismo, estrés, problemas en las tiroides o bien ser el resultado de procesos cardíacos propiamente dichos como una cardiopatía isquémica,una insuficiencia cardíaca o  una valvulopatía.

Cuando el ritmo cardíaco es excesivamente rápido (más de 100 lpm) se habla de taquicardia y cuando es más lento de lo normal se llama bradicardia (menos de 60 latidos por minuto). Los ritmos anormales pueden ser regulares o irregulares.

Pronóstico

Tanto el tratamiento como el pronóstico dependerán del origen de la arritmia y de la afectación del sistema eléctrico específico del corazón.

Las arritmias pueden causar ansiedad cuando nos damos cuenta de las palpitaciones, pero no todas son peligrosas (taquicardia auricular paroxística).

Para controlar las arritmias se utilizan los fármacos que pueden tratar los síntomas más molestos, pero determinadas enfermedades requieren marcapasos e incluso desfibriladores automáticos implantables. Estos dispositivos devolverán el ritmo cardíaco sinusal al corazón del paciente. La presencia de cortocircuitos por fibras supernumerarias requiere de una ablación (interrupción del haz conductor) que cura la arritmia.

Síntomas de las arritmias

Algunos tipos de arritmias provocan pocos síntomas. La mayoría de veces vanacompañados de otros signos inespecíficos, cansancio, ahogo, o incluso ningún síntoma. Sufrir arritmias no aumenta el riesgo de sufrir un infarto.

Lo habitual es que sea el linfarto agudo de miocardio el que a posteriori produzca una arritmia y no al revés. Entre otras razones porque el riesgo de infarto está determinado por otros factores desencadenantes.

En general, no existe una correlación entre la intensidad de los síntomas y la gravedad de la arritmia. Tomarte el pulso puede ayudarte a conocer el número de latidos por minuto.

Los síntomas más frecuentes de las arritmias son:

  • Palpitaciones.

Las palpitaciones son unas de los síntomas más característicos de las alteraciones del ritmo cardíaco. Ser consciente del propio latido varía mucho de una persona a otra; desde personas que distinguen enseguida los latidos anormales a las que no son conscientes de ellos.

Aunque las arritmias suelen ser intermitentes, es importante observar cuándo se producen las pulsaciones, ya sea si mientras se está en reposo, durante una actividad inusual y enérgica, así como si el aumento de la frecuencia cardíaca comienza o acaban de manera repentina, si aparecen en forma esporádica o de forma gradual.

Cuando el ritmo cardíaco es muy rápido y los latidos son muy fuertes, la percepción de las palpitaciones puede llegar a ser muy molesta como en el caso de las extrasístoles. Las causas pueden variar y con frecuencia se deben a contracciones muy fuertes que se producen por distintas razones. En general, la sensación de “latido fuera de sitio” o “de pausa” o palpitaciones tiende a repetirse, mientras no se haya eliminado o corregido el origen que lo provoca.

  • Disnea o sensación de falta de aire.
  • Fatiga.

Si la frecuencia es rápida, la efectividad del corazón como bomba puede provocar debilidad, desvanecimiento y ahogo. Es más cansado trabajar con un corazón a 110-120 pulsaciones por minuto que a 70-80 pulsaciones por minuto como conocen bien los que practican deportes. Esta situación se agrava en especial cuando hay afectación como en una insuficiencia cardíaca y el organismo no recibe el suficiente oxígeno y nutrientes para satisfacer sus necesidades porque el corazón no bombea la cantidad de sangre que requiere.

  • Sudoración.
  • Vértigos.

La bradicardia puede producir vértigo, fatiga, mareos o desmayos. Los vértigos son esa sensación desagradable de que todo está girando o moviéndose a tu alrededor.

  • Mareos y desmayos.

Cuando las arritmias son especialmente lentas pueden producir mareo, vértigo y desmayo (síncope). Esto es debido a que al corazón le cuesta mantener bombeando los 6 litros por minuto o porque las pausas entre latidos son muy espaciadas y el flujo sanguíneo es inadecuado por lo que no riega de forma correcta los distintos órganos, pudiendo dañar el cerebro.

Los mareos se producen a menudo al cambiar de posición, por ejemplo, al levantarse de una silla o al bajar la cabeza para ajustarse los zapatos. Es una molestia muy común que afecta a personas con latensión arterial baja.

  • Malestar en el pecho.

Las arritmias muy rápidas o fruto de un proceso cardiaco que causan frecuencias cardíacas muy elevadas o ineficaces, como la fibrilación auricular que puede alcanzar los 300 latidos por minuto, también pueden experimentarse con dolor torácico.

Referencias:

Blomström-Lundqvist C, Scheinman MM, Aliot EM, et al. ACC/AHA/ESC guidelines for the management of patients with supraventricular arrhythmias--executive summary: a report of the American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines and the European Society of Cardiology Committee for Practice Guidelines (Writing Committee to Develop Guidelines for the Management of Patients With Supraventricular Arrhythmias). Circulation 2003; 108:1871.