Los síntomas de infarto de Montse

Montse sufrió un infarto cuando tenía 54 años

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Montse nunca sintió el dolor en el brazo, característico del infarto, aunque sí los síntomas típicos del infarto en mujeres. Jon Schulte | Getty Images

“Aquel día justamente no fui a trabajar porque tenía día libre. Era la una del mediodía y me fui a duchar, entonces me entró un dolor muy fuerte en el pecho. Me duché y el dolor era cada vez más fuerte. Me tuve que sentar en una silla”, explica, todavía consternada, Montse Gistau, recordando su experiencia catorce años después de sufrir un infarto agudo de miocardio. Era el 28 de mayo del 2001.

“Casualmente mi marido estaba en casa en ese momento, y me preguntó qué me pasaba.

Le expliqué que me dolía el pecho. Me dio una aspirina”- prosigue Montse- “eso me salvó la vida”. Cuando hay sospecha de infarto o angina de pecho, los cardiólogos recomiendan administrar una aspirina porque es un antiagregante. Este medicamento hace la sangre más líquida, y evita que las plaquetas se enganchen y provoquen un trombo que puede derivar en un accidente cerebrovascular.Esta acción puede evitar complicaciones durante unas horas.

Síntomas del infarto

Montse, quien se autodefine como paciente cardíaca, explica que no sabía qué le pasaba, pero que se encontraba muy mal. Recuerda que sudaba mucho y tenía vómitos con dolor en el pecho. Ella nunca sintió el dolor en el brazo, característico del infarto. Presentaba los síntomas típicos del infarto en mujeres, que son diferentes al de los hombres.

Su marido llamó al teléfono de emergencias médicas, y le aconsejaron que se tumbara en la cama e hiciera respiraciones profundas.

Llegaron en diez minutos, y le confirmaron el diagnóstico: estaba teniendo un ataque al corazón. “Me llevaron deprisa al hospital. Cuando llegué allí, me desmayé”.

Factores de riesgo

Cuando ocurrió, Montse tenía 54 años y tenía la menopausia. Trabajaba en una empresa multinacional, viajaba y tenía una vida laboral muy activa.

“En aquella época tenía mucho estrés, por enfermedades de familiares y por trabajo”.

“No me lo esperaba”, - confiesa abatida -, “porque no tenía colesterol alto, ni hipertensión arterial”, que son algunos de los factores de riesgo cardiovascular modificables. Pero lo que los médicos consideran que fue fatídico, y que provocó la obstrucción de las tres arterias coronarias, responsable del infarto de Montse, fue principalmente el tabaco, además del estrés y la herencia genética (ambos padres habían muerto por problemas del corazón). Este último factor de riesgo no es modificable, pero sí lo es el tabaco. Fumar es un factor de riesgo cardiovascular reversible. Si se deja de fumar, las posibilidades de sufrir una enfermedad del corazón comienza a descender el mismo día que se apaga definitivamente el último cigarrillo. Según la Asociación Americana del Corazón, en tan solo un año, el riesgo se reduce a la mitad y pasados 15 años, disminuirá al nivel de alguien que nunca ha fumado.

Aunque le practicaron tres angioplastias para tratarle la enfermedad coronaria, no se le pudo colocar ningún stent debido a la estrechez de sus venas.

Después, miedo y desorientación

Montse pasó diez días ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y una semana en planta.

“Cuando salí del hospital estaba muy desorientada. Fue muy duro. Mi vida era activa y pensé: ¿y ahora qué? ¿Qué puedo hacer y qué no puedo hacer? Los dos primeros meses fueron horrorosos”. La desorientación y el miedo son sentimientos muy comunes entre muchos enfermos del corazón después de sufrir un infarto.

Por eso, es muy importante buscar ayuda después. Montse no lo dudó, “no me podía quedar sentada en un sofá”. Dos meses después del ataque al corazón, buscó refuerzo y encontró la asociación de enfermos del corazón ACARD. “Para mí, asistir a aquellas sesiones fue fundamental porque me encontraba con otras personas que tenían problemas del corazón. Nos desahogábamos y compartíamos nuestras experiencias. Escuchar a otras personas, te ayuda”.

Pero, por desgracia, la crisis económica también ha arrasado con esta entidad, y aunque, después de 25 años, la mayoría de los miembros del grupo se siguen reuniendo para hacer excursiones y asistir a conferencias, ACARD ya no existe.

Pero, también, una lección

Ahora con la distancia y la perspectiva de los años, Montse, quien dejó inmeditamente el tabaco,define su ataque al corazón como un alto en el camino. “Me dije, esto va en serio. Y desde entonces, me tomo la vida de otra manera”, comenta esta entrañable mujer de 69 años, muy involucrada en la lucha contra las enfermedades del corazón, colaboradora de ACARD durante más de 11 años.

Actualmente, Montse sigue activa en la vida asociativa de su comunidad, cuida su alimentación y practica natación con regularidad. Y aunque la enfermedad ha hecho que se canse más y le cueste más tiempo hacer algunas cosas, "me ha enseñado a decir no y a quererme más”.

Referencias:

Entrevista a Montse Gistau, paciente cardíaca que sufrió un infarto agudo de miocardio.