Los hispanos que marcaron la vida de Prince

Apollonia, Sheila E y Mayte García lo marcaron para siempre

Prince and Sheila E
Getty Images

Prince murió el 21 de abril de 2016, tras una carrera de más de tres décadas, durante la que se convirtió en uno de los músicos más admirados del mundo, por su creatividad a la hora de mezclar y alterar géneros, romper barreras y provocar cambios en la sociedad.

Su fallecimiento fue llorado por muchos en el mundo hispano, en especial por los cuatro latinos cuyas vidas cambiaron radicalmente tras entrar en contacto con él.

Tres, la actriz y cantante Apollonia, la bailarina Mayte García y la percusionista Sheila E. fueron sus parejas y dejaron huella en el compositor de éxitos como "Purple Rain", "Nothing Compares", "Little Red Corvette" y "When Doves Cry", entre muchísimos otros.

Apollonia
Patricia Apollonia Kotero nació en California, hija de inmigrantes mexicanos. Desde pequeña su sueño era ser artista y dejó la secundaria para convertirse en modelo. Llegó a ser cheerleader de Los Angeles Ram y apareció en series como Chip patrulla motorizada y La isla de la fantasía, pero su momento de estrellato fue cuando Prince la escogió para ser la protagonista de su más famosa película Purple Rain.

Prince también promovió su trío Apollonia 6 y le escribió varias canciones, incluyendo "Manic Monday", que luego fue popularizado por la banda de chicas The Bangles. Fue su pareja, aunque no de forma exclusiva por largo tiempo, hasta que en 1985 dejó de trabajar al lado del artista para proseguir con su sueño de ser actriz.

Apareció en series como Falcon Crest y trató con poco éxito de seguir una carrera musical.

Apollonia se mantuvo cercana a Prince y según fuentes cercanas a ella, sabía de los problemas de salud del artista. Al conocerse la notica de su muerte, se trasladó a Minneapolis para estar con sus seres queridos.

Sheila E, la percusionista

Sheila Escovedo, la hija del percusionista Peter Escovedo, estaba comenzando su carrera cuando fue a ver un concierto de Prince en San Carlos, California, en 1978. Después del show fue a los camerinos a felicitarlo y antes de que pudiera presentarse, él la interrumpió y le dijo: "Yo sé quién eres. Llevo años siguiendo tu carrera". Así lo cuenta en su libro The Beat of my Own Drum.

Desde entonces, la pareja fue inseparable, aunque la relación fue platónica por muchos años. A mediados de los 80, Sheila y su banda se convirtieron en el número musical que abría el show en la gira mundial de Purple Rain y la relación pasó de lo platónico a lo físico. 

El ritmo del trabajo y la relación cobró una velocidad frenética que incluyó un compromiso de matrimonio secreto, drogas, una deuda millonaria (nadie le advirtió que los gastos en los que incurría durante la gira eran su responsabilidad) y demandas imposibles de Prince para con ella. Ya en 1990 las cosas estaban mal y Sheila E. decidió cortar las amarras con Prince. Le llevó mucho tiempo recuperarse.

Desde entonces se dedicó a asentar su carrera y hoy en día es invitada especial en giras de grandes estrellas como Beyoncé y Jennifer López.

 

"Hoy la palabra pérdida tiene un nuevo significado", escribió Escovedo en Twitter al conocer de la muerte de Prince. "Gracias a Dios el amor vive para siempre".

Poco después, la música tomó un avión desde Los Ángeles, donde reside, hasta Minneapolis, donde Prince fue encontrado sin vida en su complejo de estudios musicales conocido como Paisley Park. "Voy a averiguar qué fue realmente lo que le pasó", afirmó antes de partir.

Mayte García, la esposa

Prince y la bailarina de origen puertorriqueño se conocieron en 1990, cuando ella apenas tenía 16 años y él era una estrella mundial con 32. Comenzaron a salir cuando ella cumplió la mayoría de edad. Él invitó a García, a ser una de las bailarinas de su gira. 

Después de cuatro años de relación, la pareja se casó en una boda por todo lo alto, en el Día de San Valentín de 1996, y con toda la extravagancia posible.

La ceremonia tuvo lugar en la casa de Prince en Minneapolis.

En octubre de ese año nació Gregory, el niño de ambos, que murió a la semana por una enfermedad congénita, conocida como el síndrome de Pfeiffer, un defecto en el cráneo muy poco común. Pocos meses después, García volvió a embarazarse pero perdió el niño.

Tres años después de la boda, el divorcio se completó en el año 2000. Desde entonces García pasó dos años como novia de Tommy Lee, el músico de la banda Motley Crue, pero se separaron porque él no quería tener más hijos. Actualmente, la bailarina sigue con su arte, tiene una hija llamada Gia y está dedicada a la causa de salvar perros de la eutanasia. Su organización llamada Mayte's rescue, busca encontrar hogares para canes abandonados.

"Ese hombre fue mi todo. Fuimos una familia", dijo García a la revista People al enterarse de la muerte de Prince. "Ahora está en el cielo con nuestro hijo.

Jay Rodríguez, el saxofonista

A los tres años, Jay Rodríguez dejó su natal Barranquilla con destino a la Ciudad de Nueva York, donde su familia había decidido emigrar. Allí se enamoró de la música y del saxofón. Sus raíces latinas lo acercaron a la salsa y al merengue, pero a los 22 años quería ampliar sus horizontes. Acercarse al jazz, que era su verdadera pasión y por lo que se le conoció posteriormente.

Cuando Prince lo descubrió, Rodríguez podía tocar el saxo, el clarinete y había cursado estudios de dirección de orquesta. "Él  fue un día al club (donde tocaba, me escuchó y al día siguiente me llamaron para ir a su estudio. Cuando llegué, él me dijo: 'No quiero escuchar jazz, quiero saber por qué elegiste este instrumento’, entonces comencé a tocar jazz, góspel, salsa y todos los ritmos que yo conocía”, dijo Rodríguez en una entrevista con Univision.

“Él era workaholic y nunca paraba, él era muchas más cosas que la imagen y los vestuarios, él fue un maestro de la música”, agregó Rodríguez y contó que en su próxima presentación hará un homenaje al gran legado que dejó Prince.

 “Él fue una pieza muy importante para mí, porque después de haber trabajado con él, se me abrieron otras muchas puertas “, afirmó.