Los botines

El calzado es una parte clave de la equipación reglamentaria

Botines. Getty Images

Como pocas cosas en el fútbol, los botines —también conocidos como botas, tacos, guayos, o toperoles, entre otros nombres— han evolucionado hasta volverse casi irreconocibles al ser comparados con los primeros calzados que fueron usados para jugar este deporte.

Alguna vez se usaron zapatos de cuero tan duro que el calzado se asemejaba a una herradura, hoy un botín puede llegar a pesar apenas 185 gramos (los Mercurial Vapor Superfly de Nike), lo que permite a los jugadores correr más rápido y tener mayor sensibilidad en el pie para pasar o rematar la pelota.

La suela

La otra característica de los botines que evolucionó es la suela, más precisamente los tapones o tacos, que reemplazaron a los clavos con que alguna vez contaron los zapatos de fútbol. Por lo general, una suela tiene entre seis a 24 tapones con el fin de afianzar al jugador sobre el terreno de juego y darle mayor seguridad y velocidad en sus movimientos, además de ayudar a evitar lesiones.

Los tapones pueden ser de goma, aluminio o sintéticos, y el tamaño debería depender de la superficie en que se va a jugar. Un tapón largo no afianzará bien en canchas secas o muy duras como las sintéticas, y lastimará el talón o parte anterior del pie; del mismo modo, un tapón corto no generará buena estabilidad en un terreno de juego blando y húmedo. Es por ello que los mejores botines son los que vienen con tapones intercambiables, ya que el futbolista no siempre va a jugar sobre el mismo tipo de terreno.

(También existen botines con suela plana para jugar sobre césped sintético).

Otros factores para tomar en cuenta son el número y la distribución de los tapones. A mayor número de tapones, menos penetración tendrán sobre la superficie, con lo cual habrá un riesgo inferior a lesionarse al girar en la cancha.

Cordones

La evolución del calzado también ha permitido que los cordones ya no estén necesariamente sobre el empeine con el fin de lograr un mejor control sobre el impacto de la pelota cuando se utiliza esa parte del pie.

De este modo, el encordado del botín puede estar en la parte lateral del calzado, o bien quedar sobre el empeine pero tapado por una lengüeta extendida que al doblarse cubre todo el empeine generando una superficie regular con la cual se podrá golpear el balón con mayor precisión y proteger el empeine del impacto.

Material y talla

Los botines —parte de la equipación reglamentaria de un futbolista, junto a las canilleras o espinilleras y el uniforme de medias, pantalón corto y camiseta, según las normas de la FIFA— suelen ser fabricados con cuero delgado y flexible, generalmente de canguro, que por lo general se estiran, por lo cual una buena idea es comprar una talla ajustada. (La parte superior de los botines están diseñados más angostos para generar mejor sensación al impactar la pelota lo que a su vez daría mayor control de la pelota).

Las marcas de las empresas que fabrican los botines ya son demasiadas para enumerar, pero las que dominan el mercado son Nike, Adidas, Puma y Umbro.

También hay ofertas más económicas, no necesariamente hay que gastar mucha plata para contar con un par de botines.

Una de las gracias del fútbol, a diferencia de otros deportes, es que no hay que gastar una fortuna en equipación para jugarlo.