Los beneficios de la vitamina C en dosis altas

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La vitamina C

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Contenido:

  • La vitamina C
  • Las funciones de la vitamina C
  • Enfermedades en las que puede ser beneficiosa la vitamina C
  • Qué dosis de vitamina C se utilizan
  • Fuentes alimenticias de vitamina C

La vitamina C está implicada en una gran cantidad de reacciones del cuerpo y tiene una función importante en el mantenimiento de la salud, la lucha contra infecciones, la reducción de los efectos del estrés y el sistema inmunitario, siendo además un poderoso antioxidante. Cuando se administra en dosis altas tiene un efecto terapéutico.

Hace unos 25 millones de años, nuestros antepasados perdieron la capacidad de su cuerpo para sintetizar su propia vitamina C, de manera que no nos queda más remedio que obtenerla a través de los alimentos. Esto se debe a que nuestros antepasados consumían dietas muy ricas en frutas y vísceras de animales, que contienen cantidades altas de esta vitamina. Por desgracia, más tarde, el ser humano tuvo que pagar un alto precio por esta pérdida, con la aparición de una enfermedad llamada escorbuto, que se produce por falta de vitamina C cuando su contenido en la alimentación es nulo o escaso.

En la actualidad, es raro ver casos de escorbuto en las naciones avanzadas, aunque sí pueden verse formas leves en personas que, aunque toman vitamina C, no están recibiendo toda la dosis que necesitarían. Estas personas tienen un aspecto cetrino, poca energía, fatiga y dolores articulares intermitentes. Las encías están doloridas y sangran con facilidad, la nariz sangra también fácilmente y desarrollan hemorragias en la piel (moratones) con facilidad.

Cuando la deficiencia es más severa y se produce escorbuto, la piel acaba adquiriendo un aspecto deslustrado y sucio, los dientes se aflojan y se pierden, se abren viejas cicatrices, las heridas dejan de curarse, la resistencia a las infecciones disminuye, cuesta respirar y, finalmente, se produce la muerte.

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Las funciones de la vitamina C

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La vitamina C es indispensable para una gran cantidad de reacciones en nuestro organismo. Estos son algunos ejemplos de sus funciones:

Interviene en la síntesis de colágeno, que es un componente esencial de la piel, huesos ligamentos y tendones. El colágeno también forma parte de la pared de los vasos sanguíneos, encías, cuero cabelludo y córneas, así como del tejido conectivo que envuelve músculos y órganos.

Las glándulas adrenales contienen más vitamina C que ningún otro tejido del cuerpo. Allí, se utiliza para sintetizar adrenalina y noradrenalina y diversas hormonas esteroides. Por tanto, durante periodos de estrés las necesidades de vitamina C aumentan.

La vitamina C es necesaria para reparar tejidos dañados y los glóbulos blancos la necesitan para combatir las infecciones. Cuando la vitamina C es escasa, los linfocitos son capaces de retener suficiente cantidad de vitamina C como para dejar sin nada al resto de los tejidos del cuerpo.

Cuando una persona está enferma, sus necesidades de vitamina C pueden ser de hasta 7000 mg (7 gramos) al día, cifra que está muy por encima de las necesidades diarias recomendadas, que son de 100 mg al día.

El cristalino del ojo necesita también una gran cantidad de vitamina C para mantenerse fluido y transparente. En casos de cataratas, la cantidad de vitamina C presente es baja, mientras que las dosis altas de esta vitamina ayudan a prevenir y tratar las cataratas.

El cerebro también es también rico en vitamina C, pero con el tiempo su concentración disminuye. Su función en el cerebro consiste en proteger a las neuronas de procesos destructivos.

La vitamina C destruye la histamina, de manera que debería utilizarse en cualquier enfermedad que curse con niveles altos de histamina: quemaduras, picaduras, ronchas y reacciones alérgicas.

Además, la vitamina C disuelve el colesterol al aumentar su solubilidad, elimina el calcio de las placas de calcio acumuladas en las arterias y ayuda a desintoxicar el cuerpo de metales como mercurio, plomo o cadmio.

Página siguiente: Enfermedades en que puede ser beneficiosa la vitamina C

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Enfermedades en las que puede ser beneficiosa la vitamina C

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Dada la gran cantidad de reacciones en las que interviene esa vitamina, no es extraño que su carencia pueda producir o contribuir a la aparición de una gran cantidad enfermedades, de manera que si se administra en dosis terapéuticas (dosis mucho más altas que las necesidades diarias recomendadas) puede servir de ayuda en gran cantidad de afecciones, como las siguientes:

Artritis, neumonía, cáncer, leucemia, arteriosclerosis, colesterol elevado, diabetes, esclerosis múltiple, fatiga crónica, herpes, mononucleosis, hepatitis, pancreatitis, infecciones de vejiga, alcoholismo, glaucoma, úlcera corneal, golpe de calor, complicaciones de la cirugía, enfermedad cardiaca, resfriados y gripes e infecciones en general, estrías en la piel (la falta de vitamina c produce fragilidad del tejido conectivo). Es también uno de los principales remedios para el estrés tanto físico como psicológico, junto con las vitaminas del grupo B.

La vitamina C fortalece el sistema inmunitario, neutraliza radicales libres y, en dosis muy altas, destruye virus.

Los fumadores suelen tener carencia de esta vitamina. Un cigarro neutraliza aproximadamente 25 mg de vitamina C, de manera que los fumadores necesitan una dosis mayor de esta vitamina que el resto de las personas.

La vitamina C en dosis altas, junto con vitamina B y proteínas, ayuda a los adictos a dejar la heroína sin que se produzca síndrome de abstinencia.

Tan solo 500 mg de vitamina C al día disminuye en un 42% el riesgo de muerte de enfermedad cardiaca y en un 35% el riesgo de muerte por cualquier otra enfermedad. Dado que la mayoría de la gente no consume suficientes frutas y verduras, es importante tomar suplementos de esta vitamina.

Página siguiente: ¿Qué dosis de vitamina C se utilizan? Fuentes alimenticias.

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¿Qué dosis de vitamina C se utilizan?

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Para que se produzca un efecto terapéutico, las dosis deben ser altas. En realidad, cada persona puede necesitar una dosis diferente, según lo que su cuerpo necesite en cada momento, y lo preferible es que cada uno descubra la suya experimentando con diversas dosis. La dosis varía también según el tipo de enfermedad.

1000 mg de vitamina C cada ocho horas puede ayudar a prevenir el resfriado. Si ya tienes el resfriado, en cambio, la dosis debe ser mayor y más frecuente. Si la dosis es demasado alta y se produce diarrea, tan solo debes reducir la dosis a la mitad. La vitamina C aumenta los niveles de interferón y de anticuerpos, que ayudan a combatir los virus del resfriado.

En cambio, en casos de hepatitis vírica, las dosis deben ser mucho más altas, entre 40.000 y 100.000 mg al día, vía intravenosa.

Tomar entre 3000 y 4000 mg al día puede curar el herpes, sobre todo si se combina con cinc.

Fuentes alimenticias de vitamina C

La vitamina C se encuentra en las frutas y en los vegetales de colores. Los alimentos más ricos en esta vitamina (con más de 50 mg por cada 100 gramos de alimento) son: brócoli, coliflor, col lombarda, fresas, espinacas y naranjas. La col, los limones, pomelo, nabo y mandarinas contienen entre 25 y 50 mg por 100 gramos de alimento. El tomate, guisantes y rábanos contienen menos de 25 mg.

Riesgos y efectos secundarios

La vitamina C es una de las sustancias más seguras que pueden tomarse, resultando seguro incluso en dosis extremadamente altas, y no presenta efectos secundarios. Si la dosis es excesivamente alta puede producirse una diarrea que cesa en cuanto se baja la dosis. Con frecuencia, se administra la vitamina C hasta que aparezca diarrea y luego se reduce esa dosis a la mitad.