Los beneficios de la lechuga

José Eduardo Valadés

Mientras que nuestros antepasados comían hasta doscientas variedades de hojas verdes, nosotros tenemos suerte si comemos lechuga. Pero no se me malentienda, las lechugas son un alimento maravilloso. Son nutritivas, digestivas, purgantes y relajantes. Pueden estar presentes en cualquier régimen alimenticio y ayudar a controlar enfermedades como la diabetes o el colesterol alto.

Una dieta ideal debe ser rica en hojas verdes y la lechuga es un excelente primer paso a esta forma de alimentación.

Cómo la lechuga ayuda a bajar de peso

Gracias a que es abundante en agua y baja en calorías, la lechuga es un complemento muy útil en las dietas para bajar de peso. Su contenido de agua la vuelve diurética —como lo son el café o la piña— y su contenido de fibra ayuda mejorar el tracto intestinal.

Además, absorbe sales, provoca el rompimiento de grasas en el abdomen y previene la absorción de azúcares.

Podemos comer lechuga casi ilimitadamente (algunas variedades silvestres pueden ser tóxicas, en especial de los tallos, y deben comerse con moderación, pero las lechugas comerciales son inocuas), y gracias a que es crujiente y acuosa nos hace comer más despacio y sentirnos llenos más rápido.

Por qué la lechuga tiene efectos sedantes

En diferentes concentraciones, las lechugas poseen una sustancia llamada lactucina, cuyo efecto sedante se ha comparado con el del opio, aunque sin las consecuencias.

La variedad de lechuga con mayor concentración de esta sustancia es la lactuca virosa, y si bien tiene propiedades medicinales, resulta tan psicoactiva que es clasificada como tóxica.

La lactucina relaja tanto el estómago como la mente, y estimula el sueño. Un plato de ensalada a la hora de la comida no nos mandará a la cama (al contrario, nos mantendrá ligeros y animados), pero el jugo de la lechuga concentrado es un potente somnífero.

Para ayudarte a dormir, puedes exprimir algunas lechugas en el extractor, o hacer un té de hojas de lechuga. Incluso, unas hojas de lechuga en una tina caliente liberan su potencial relajante, justo antes de dormir.

 

Cómo la lechuga ayuda a cuidar el corazón

Gracias a su contenido nutricional, la lechuga concentra beneficios para tu cuerpo. Sus vitaminas y minerales nutren el sistema circulatorio. Sus ácidos grasos de Omega 3 reducen la inflamación y protegen el corazón.

Además, al reducir la grasa abdominal reducen también el colesterol —incluso en dietas de alto contenido de colesterol, según experimentos en animales de laboratorio (Brittish Journal of Nutrition, 2009)—, y su fibra inhibe la absorción de calorías, en particular de azúcares, además de promover la eliminación de sodio y el tracto intestinal.

La lechuga como antioxidante

Según estudios de laboratorio, la lechuga puede ser considerada como un antioxidante. El sistema inmunológico libera más enzimas antioxidantes en una dieta rica en lechugas, y hay evidencia de que ayuda a reducir el estrés oxidativo.

Resulta interesante descubrir que la lechuga, al igual que otros alimentos antioxidantes como el té verde o la semilla de uva funcionan mejor en una dieta alcalina, la cual a su vez reduce la producción de residuos oxidativos en el cuerpo.

Un estudio del Journal of the science of food and agriculture (2016) reveló que el efecto antioxidante de la lechuga puede combatir agentes inflamatorios y mutaciones celulares, en especial cuando las lechugas son cultivadas en suelos fértiles ricos en minerales.

 

No todas las lechugas tienen las mismas propiedades. Algunas pueden ayudar a digerir mejor las grasas y a purificar el hígado, otras tienen un mejor espectro antioxidante y antiinflamatorio, y otras tienen un mejor efecto relajante. El secreto está en la variedad: incluye el mayor número de hojas verdes comestibles en tu dieta diaria y goza de los múltiples beneficios que aportan.

La lechuga es un gran primer paso, pero hay todavía decenas de hojas verdes que pueden mejorar tu salud y tu estado de ánimo.