Los adolescentes y sus abuelos

El amor y la complicidad entre ellos pueden rebajar las tensiones familiares

La relación con los abuelos
La relación con los abuelos es fundamental en la vida de los adolescentes. Philip Lee Harvey/Getty Images

La relación de los abuelos con los nietos suele ser una de las más hermosas de las que se disfrutan en la vida. Y en el caso de los adolescentes, además tiene algunas características que pueden hacer mucho más llevaderos los problemas que esta complicada etapa crea en la familia.

Hay que animar a todas las familias hispanas a que potencien esa relación. Y no olvidar que es una de nuestras tradiciones más importantes, la vida familiar.

Padres, abuelos, nietos… todos debemos hacer un esfuerzo por conservar esa herencia latina que muchas veces no es compartida por el resto de familias en Estados Unidos. Nosotros venimos de una cultura en la que las relaciones familiares han sido siempre fundamentales y en la que los abuelos no han perdido su papel. ¡Y no podemos permitir que lo pierdan!

Por qué es importante la relación con los abuelos:

  1. Los abuelos son una presencia neutral. Durante la adolescencia, los padres son vistos muchas veces por los adolescentes como opresores. Los chicos y chicas acusan a sus padres de no entenderlos, de imponer demasiadas normas y de intervenir demasiado en sus vidas. Esos conflictos son normales y se van resolviendo con tiempo y paciencia. Pero mientras duran, los abuelos pueden actuar de excelentes amortiguadores. En esa aparente guerra entre el adolescente y sus padres, los abuelos son una figura neutral. Ellos también aman al adolescente pero no tienen que educarle, no tienen que encargarse de poner los límites y la disciplina. Así que la relación de los chicos y las chicas con ellos tiene mucha menos tensión. Los adolescentes encuentran por tanto un refugio en sus abuelos. Con ellos se olvidan de las peleas, de los cambios constantes de humor y de las riñas. Se sienten seguros.
  1. Los abuelos son trasmisores de nuestra herencia hispana. Lo más habitual en las familias modernas es que el padre y la madre trabajen pero los abuelos estén ya retirados. Eso hace que tengan más tiempo y que puedan destinar una parte de él para estar con sus nietos. Además, es muy frecuente en las familias hispanas que los abuelos tengan muchos más conocimientos sobre las tradiciones de nuestros países de origen que los padres. Y eso es otra de las razones por las que su relación con los nietos puede ser fundamental. Los abuelos se convierten en trasmisores de tradiciones, costumbres y todo tipo de información sobre nuestra herencia latina. Una herencia que entre todos debemos proteger. Y una magnífica forma de que no se pierda es que pase de una generación a otra. Es muy habitual que los jóvenes estén bastante desconectados de la cultura del país de origen de sus padres o abuelos. Por esa razón es interesante que reciban información sobre ella. Y los abuelos son una fuente inmejorable de información.
  1. Respiro para los padres. Y hay una razón más para impulsar la relación de abuelos y nietos, puede también ser un respiro para los padres. En medio de las complicaciones de la relación con los adolescentes, que el chico o la chica pase un tiempo con sus abuelos puede dar a sus padres una tregua de tranquilidad. Y además de eso cuando los conflictos se hacen más difíciles o más frecuentes, los padres pueden pedir ayuda a los abuelos. Ellos como figuras neutrales que a menudo consiguen una gran complicidad con sus nietos, quizá logren mediar en esos conflictos. Y es una buena idea intentarlo.

 

Lo que los abuelos no deben hacer con sus nietos

  1. No son los educadores. Para mantener una relación familiar saludable es muy importante que cada uno sepa cuál es el papel que desempeña en la familia. Por eso es fundamental que los abuelos sepan que ellos no son los encargados de la educación de sus nietos. Algunos abuelos tratan de interpretar ese papel. Así sólo consiguen que los adolescentes no tengan la relación de confianza que deberían tener con ellos. Y que los padres de los adolescentes se molesten porque los abuelos interfieren en su función.
  2. No pueden ser completamente permisivos. También es recomendable que los abuelos no se sitúen en el extremo opuesto, es decir que permitan a los adolescentes saltarse las reglas impuestas por sus padres. Si los adolescentes están obligados a cumplir una disciplina familiar, los abuelos no deben influir en que no sea así.