Los adolescentes varones y sus papás

Cómo ser el mejor padre para un chico en esa edad

La relación entre los adolescentes varones y sus papás es una de las relaciones humanas que más ha cambiado en los últimos años. Hasta hace poco tiempo, y más aún en nuestro mundo hispano, los papás no se ocupaban nunca de los hijos. Nuestra cultura entendía que eran las madres las que debían llevar todo el peso de la educación mientras los hijos eran niños y adolescentes. Los papás solo se acercaban a los chicos cuando estos ya eran grandes, para introducirlos en la sociedad de los adultos.


Pero ahora, afortunadamente, las cosas ya no son así. En nuestra sociedad actual la educación de los hijos es cada vez más una cuestión tanto de las madres como de los padres. Los varones se ocupan de cambiar pañales, de dar biberones y de levantarse por las noches cuando los bebés lloran. Y también deben ocuparse de seguir educando a sus hijos cuando estos llegan a la adolescencia.
En ese momento de su crecimiento las cosas suelen volverse complicadas. Cuando entran en la pubertad, los chicos comienzan un alejamiento progresivo de su familia, se centran más en los amigos y los padres se convierten en objetos de constantes desafíos por parte de los hijos.
Esta situación hace que muchos papás se alejen de sus hijos en ese momento. Pero deben saber que es justo lo contrario de lo que deben hacer. A pesar de la rebeldía, de sus cambios continuos de estado de ánimo y de sus desafíos los adolescentes necesitan disciplina y deben ser sus mamás y sus papás los que la impongan.

En el caso de los adolescentes varones, además, la figura del padre adquiere una gran importancia en este momento porque es el modelo. Aunque muchas veces utilizarán ese modelo para hacer lo contrario e ir, así, construyendo su propia identidad. No hay que preocuparse excesivamente por ello ya que se trata solo de una actitud temporal.


¿Era mejor el tipo de relación entre los papás y sus hijos varones que existía hace años?
Rotundamente no. Es mucho más satisfactoria, rica y efectiva el tipo de relación que predomina en la actualidad. Las relaciones de décadas pasadas en las que los papás solo ejercían la autoridad, muchas veces de forma brutal, era una relación que no beneficiaba a ninguno de los dos.
Con la de ahora, padres e hijos tienen un vínculo afectivo que hace mucho más interesante su vida emocional y que les ofrece muchas más posibilidades de ser felices.
Cómo ser buen papá de un adolescente

  • Ser su modelo. Es muy importante dar ejemplo. La parte de la educación que corresponde a los padres es la que tiene que ver con la trasmisión de los valores y los valores se enseñan practicándolos.
  • Ejercer la autoridad. Ser un padre cariñoso y cercano con los adolescentes no significa que no se deba ejercer autoridad sobre él. Los padres son los responsables, incluso legalmente, de que el chico esté bien, sano y seguro. Son los adultos y saben mejor que él lo que le conviene para ello. Además no deben olvidar que los adolescentes también necesitan disciplina.
  • Demostrar su amor y su ternura. Muchos papás actuales no fueron educados de esta forma, tuvieron una educación sentimental desastrosa en la que se enseñaba que los varones no mostraban sus sentimientos, no podían demostrar ternura y amor ni a sus hijos. Pero demostrar el amor que sienten por su hijo y tener gestos de ternura hacia él no solo beneficia a su adolescente, también es buenísimo para los papás y los hará sentir mejor. Los papás deben besar y abrazar a sus hijos siempre, desde que son bebés. Pero es verdad que muchos adolescentes varones comienzan a rechazar las muestras físicas de cariño de sus padres cuando llegan a la pubertad. Si su hijo está entre ellos, busquen otras formas de demostrarle su ternura, si no quiere que lo besen, prueben a abrazarlo, o a ponerle un brazo sobre los hombros. Y siempre, siempre díganle cuánto lo quieren.
  • Él no es una prolongación del papá. Es su hijo pero no es usted, no lo olvide. Algunos padres se sienten frustrados porque sus hijos varones no tienen los mismos gustos o las mismas expectativas de vida que ellos. Muchos papás incluso intentan que sus hijos cumplan sus propios sueños. Eso es uno de los errores más frecuentes y que más daño puede hacer a la relación. Los papás no deben olvidar que sus hijos tienen su personalidad, sus aficiones y sus intereses propios. Deben alentarlos y felicitarlos por ellos y ayudarles a vivir sus propias vidas.
  • Escuchar. Esa es quizá la clave para que cualquier relación funcione y en este caso sin duda. Si acostumbran a hablar con frecuencia con su hijo adolescente, si se interesan de verdad por su vida y charlan habitualmente con él verán que todo es mucho más fácil, que la relación entre ambos se irá estrechando y que él crecerá de forma mucho más segura porque confía en su papá.

    Foto © jimmywee