Los adolescentes necesitan expresarse

FJGAR

Los adolescentes necesitan expresarse y lo necesitan como una cuestión esencial para sus vidas. Durante la adolescencia se produce la pubertad, un montón de cambios físicos y psicológicos. Los chicos y las chicas de esa edad deben vivir con todos esos cambios que les provocan una enorme inseguridad.

Además están también los cambios mentales. Su cerebro se transforma y con él sus puntos de vista y la forma en la que miran el mundo por lo que igualmente deben acostumbrarse a ese nuevo entorno que los rodea.

Por si lo anterior fuera poco, en la adolescencia se producen a la vez profundos cambios sociales para los chicos y las chicas. La mayoría de ellos empiezan a alejarse del núcleo familiar y comienzan a establecer lazos cada vez más fuertes con los amigos.

Y todavía más: en esa edad para la mayoría de las personas se despiertan los impulsos sexuales. Convivir con todo eso es muy complicado para la mayoría de las chicas y los chicos. Y esa es la razón de que la adolescencia sea una etapa tan complicada, para ellos y para los que estamos cerca.

Pero hay una fórmula infalible para que la adolescencia transcurra de forma más apacible, más sana y más segura: que los adolescentes se comuniquen. Si chicos y chicas son capaces de mostrar lo que están sintiendo, de ser francos con sus inseguridades y sus miedos, de compartir las alegrías y las frustraciones, el periodo de la adolescencia es mucho más llevadero para ellos.

Si, por el contrario, se guardan todo para sí mismos, si no son capaces de explicar lo que siente o lo que los asusta, esa contención de emociones puede llevarlos a la angustia y la angustia puede provocar la aparición de problemas serios como depresiones, trastornos de la alimentación o cualquier otro trastorno emocional.

Cómo hacer que se expresen

Algunos adolescentes son capaces de expresar sin problemas aquello que les sucede pero esa no es la norma. En la mayoría de los casos, chicas y chicos se guardan sus sentimientos. A estos es a los que hay que ayudar a sacarlos fuera.

Un buen método es que sus padres les demuestren desde que son niños que están allí para ellos. Algunos padres creen que eso es obvio pero no es así, hay que decírselo y demostrárselo con hechos. No basta con estar en la casa, hay que escucharlos, pero de verdad. Desde que son niños hay que pararse cuando nos hablan, escuchar lo que dicen y responder. Y de la misma forma cuando son adolescentes.

También es muy útil que desde la niñez los padres se acostumbren a compartir con sus hijos cosas propias. Si esa costumbre continúa durante la adolescencia de los hijos es mucho más probable que se produzca el intercambio, que ellos también compartan con sus padres y madres lo que les pasa.

Otra regla de oro es no juzgarles. Hay que ponerse en su lugar y aceptar que ellos no son nosotros, que tienen sus propias opiniones y sus propia forma de ver el mundo.

Y además de todo esto, para los casos especialmente complicados, aquellos en los que chicos y chicas parecen tener un problema más serio para expresarse funciona muy bien el arte.

La pintura, la música, el cine… la actividad artística les ofrece un canal de expresión. Por una parte contemplar obras de arte puede ayudarlos a entender que otras personas pasaron antes por lo que ellos están pasando ahora y el simple hecho de saber que no son los únicos que sufren aligera mucho el sentimiento. Pero además la práctica de una disciplina artística les da una vía de expresión que suele ser mucho más fácil para ellos que hablar.