Los adolescentes deben aprender a equivocarse

Frustración
Asumir que los errores van a existir y pueden ser un nuevo punto de partida ayuda a evitar la frustración. NatalieShuttleworth/Getty Images

Errar es humano es una expresión latina que refleja lo que somos las personas: seres que se equivocan. La perfección no existe. Nadie lo hace todo y siempre bien así que como vamos a equivocarnos y seguramente nos equivocaremos muchas veces debemos aprender pronto a superar esos errores.

Pero la adolescencia parece reñida con los errores. La mayoría de los adolescentes viven una especie de desdoblamiento.

Por un lado se sienten profundamente inseguros debido a los cambios que están sufriendo pero, por otro, intentan dar una imagen de solidez y perfección hacia el exterior porque acaban de comenzar a edificar su imagen social. Eso hace que muchas veces los errores les duelan profundamente. Que no sepan cómo enfrentarse a ellos, que intenten disimularlos o que les produzcan una frustración que no saben cómo canalizar.

En ese punto los padres de los adolescentes tienen un papel muy importante: deben enseñar a sus hijos varias cosas sobre los errores:

  1. Siempre van a cometerlos. Volviendo de nuevo a la frase que abre este artículo es importante que los adolescentes entiendan cuanto antes que los errores se pueden evitar muchas veces pero no siempre. Cometerán errores en sus vidas.
  2. Lo importante es cómo salir de ellos. Hay dos formas de enfrentarse a los errores. Una de ellas es la que toman los que no están preparados. En ese caso, cuando uno permite que el error le venza y le produzca frustración y sensación de derrota lo más probable es que esa equivocación no solo no lleve a nada bueno sino que volverá a repetirse indefinidamente. Pero hay otra forma de salir de ellos y consiste en aprender. Porque los errores son una gran fuente de enseñanzas. Si en vez de tomar el error como una derrota lo tomamos como un impulso las cosas pueden ser muy distintas.

     

    Cómo hacer que el error haga de impulso

    Para ellos hay que aprender a seguir unos sencillos pasos:

    1. Entender qué ha pasado. Lo primero que hay que hacer después de haber cometido un error es analizar lo que ha pasado. No hay que darle vueltas indefinidamente a la situación, no hay que recrearse en lo ocurrido, no hay que sentir culpabilidad, solo hay que pensar en cuál era la situación, qué decisión se tomó y por qué esa decisión provocó el error.
    1. Hacer crítica positiva. Una vez entendida la situación que provocó el error hay que buscar qué alternativas hubieran funcionando bien. También suele ser muy útil entender la razón que nos llevó a cometer el error.
    2. Asumir que un error puede servir de impulso. Aprender a mirar al futuro con optimismo significa que enseñemos a los adolescentes a confiar en sí mismos, en su capacidad para hacerlo mejor las siguientes veces. Y para ello es imprescindible que los adolescentes aprendan a asumir sus acciones.

     

    Cómo pueden los padres hacer que sus hijos aprendan esto

    1. Hay que dejar que se equivoquen. La primera regla es que los padres deben dejar que sus hijos se equivoquen desde que son niños. No hay que hacerles todas las cosas, hay que ir dándoles autonomía para que aprendan a salir de sus errores por sí mismos.
    2. Confiar en ellos. La confianza en los hijos hace adolescentes seguros de sí mismos y confiados.
    3. Tolerantes con la frustración. Es importante que desde pequeños pero sobre todo en la adolescencia, los chicos y chicas aprendan a convivir con la frustración. Deben entender que no siempre todo es cómo a ellos les gustaría.