Los 6 tipos de reacción ante el estrés

Estres
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Ante un suceso estresante, las personas pueden reaccionar de maneras muy diferentes. Algunas de estas reacciones promueven el mantenimiento de la salud mientras que otras pueden contribuir a la aparición de determinadas enfermedades.

Este es el modelo propuesto por Eysenck y Grossarth-Maticek, quienes identificaron seis tipos diferentes de respuestas:

Tipo 1. Predisposición al cáncer

Se trata de personas que se caracterizan por tener una dependencia excesiva de algún objeto o persona que consideran lo más importante en sus vidas.

Al mismo tiempo, tienen dificultades para establecer una relación de intimidad emocional y proximidad con las personas u objetos queridos. En situaciones estresantes, reaccionan con indefensión, desesperanza y tendencia a idealizar a los objetos o personas de los que depende y a reprimir sus emociones, sin expresarlas abiertamente. La pérdida del objeto o persona amada se vive como una fuente de estrés aunque tampoco son capaces de lograr la proximidad o intimidad emocional que desean. Estas personas son también más propensas a enfermedades asociadas al sistema inmunológico (infecciones, gripe, alergias). En ellos predomina la hipoestimulación.

Para saber más sobre esta respuesta lee el artículo sobre la personalidad tipo C.

Tipo 2. Predisposición a cardiopatía coronaria

Estas personas reaccionan ante el estrés con ira, agresividad, gran activación general e irritación. Tienen problemas para establecer relaciones emocionales estables y evalúan de un modo negativo exagerado a las personas o cosas que les molestan o perturban.

Este tipo de reacción predispone a la aparición de problemas del corazón e infartos. Predomina la hiperexcitación y guarda relación con el patrón de personalidad tipo A.

Tipo 3. Histérico

Estas personas muestran, alternando, tanto respuestas típicas del tipo 1 como del tipo 2. Así, pasan de experimentar sentimientos de desesperanza e indefensión a sentir ira, agresividad, hostilidad e irritabilidad.

Predomina la ambivalencia.

Tipo 4. Tipo saludable protector de la salud

Se trata de personas con una gran autonomía, que conciben dicha autonomía, tanto propia como ajena, como el factor más importante para el bienestar y la felicidad. Son capaces de afrontar el estrés de un modo realista y apropiado. Pueden usar estrategias tanto de aproximación a lo que desean como de evitación del objeto/persona querida (es decir, saben dejar ir o aceptar lo que no pueden tener, aceptando así la autonomía ajena). Predomina la autonomía personal.

Tipo 5. Racional-antiemocional

En estas personas se da una tendencia a reaccionar de un modo racional y antiemocional. Es decir, suprimen o niegan las manifestaciones afectivas y tienen problemas para expresar sus emociones. Suele predisponer a la depresión y el cáncer. Predomina lo racional sobre lo emocional.

Tipo 6. Antisocial

Se da una tendencia a reaccionar mediante un comportamiento antisocial (mentiras, falsas acusaciones, agresión, etc.) o incluso criminal. Puede ser un factor de predisposición al consumo de drogas.

Los estudios realizados por los autores mostraron, por ejemplo, que entre las personas con reacción tipo 1, las muertes por cáncer (medidas 10 años después de haber evaluado su tipo de personalidad) fueron del 18 % mientras que las muertes por cardiopatía coronaria no llegaron al 2%.

En cambio, entre las personas tipo 2, el 14% murió de cardiopatía coronaria y el 6% de cáncer.

Cuando el grupo de personas estudiado está sometido a estrés, estos porcentajes son aún mayores. Así, entre las personas tipo 1, el 38 % murió de cáncer 10 años más tarde y solo el 7 % murió de cardiopatía coronaria. Por el contrario, entre las personas tipo 2, el 28% murió de cardiopatía coronaria y el 2,3 % de cáncer.

El aprendizaje de la reacción apropiada

Como hemos visto, la reacción tipo 4 es la más saludable. Esto significa que si una persona aprende a ser más autónoma y a respetar más la autonomía e independencia ajena (tanto de personas como de objetos) su reacción ante el estrés será más apropiada, mejorando su salud física y mental. Para saber más de este tema echa un vistazo al artículo La autonomía psicológica.