Los 12 signos del zodiaco

Gestación y origen de los signos del zodiaco

Reloj astronómico con los signos del zodiaco
Reloj astronómico con los signos del zodiaco, de aproximadamente 1 metro de diámetro, que lleva en su centro una cara de Winston Churchill, amigo personal de Bernard Bracken, constructor del edificio que lo acoge en Londres. Remko van Dokkum

El zodiaco es uno de los símbolos más expandidos por el mundo. Resulta sorprendente que a donde quiera que vayamos se encuentra establecido un elemento astronómico circular tan bien sistematizado que ha provocado numerosas reflexiones sobre su utilidad y origen.

El horóscopo y la degradación del zodiaco

El zodiaco se inventó como una herramienta con la que medir el tiempo para convertirse en un instrumento sagrado (y mucho después popular) que suponía ayudaba a tomar decisiones, la astrología.

Los horóscopos modernos no son más que la consecuencia espúrea de aquella arcana sabiduría.

El zodíaco sigue siendo un referente para muchos ciudadanos. Se trata de un juego y distracción que muchos toman como verdad e incluso anuncia un implacable destino, como cualquier otro sistema de creencias. Pero ciertamente, la universalidad de la creencia nos hace reflexionar sobre la dependencia que los humanos tenemos de los cielos, como un atavismo inscrito en nuestros genes, como el miedo a la oscuridad.

El zodiaco una invención de los sacerdotes

Sólo la reflexión continuada y crítica nos permite asumir que la influencia de los astros en nuestro destino social y personal no es real, sino una invención de los antiguos sacerdotes mesopotámicos como elemento de manipulación colectiva con un éxito que perdura 4 000 años.

La palabra zodiaco proviene de las expresiones griegas zoe (vida) y diakos (rueda), es decir, rueda de la vida, aunque otras interpretaciones la denominan rueda de los animales de la etimología zoon, esto es, animales.

Lo que resulta más llamativo es que todas las épocas históricas y prácticamente todas las culturas poseían un sistema simbólico con doce divisiones basado en el periplo del Sol y siete planetas por el cielo, según lo observamos desde la Tierra, y en demasiados casos con una simbología y una interpretación astrológica similar.

El zodiaco es un reloj celeste

Imaginemos la bóveda celeste como una gran tarta circular que tenemos que dividir en 12 porciones iguales. Cada porción ocupa un espacio de 30º. 12 porciones ocupan la totalidad de 360º de la tarta, como un reloj (donde el nueve correspondería al orto, 12 al cenit, 3 al ocaso y 6 al nadir), aunque la situación de los signos se establecerían en el sentido contrario a las agujas del reloj.

Para muchos historiadores de la ciencia y arqueoastrónomos, el zodíaco, prácticamente como lo conocemos, procede de la civilización minoica que floreció en Creta dos mil años aC., pero muchos indicios apuntan hacia la idea de que los elementos que confluyeron en la organización simbólica del zodíaco fuesen muchísimo más antiguos, máxime cuando sabemos que tablillas de la época del rey acadio de Mesopotamia, Sargón, ya esbozan este sistema, nada menos que hace casi 5 000 años.

En un imaginario círculo celeste que dibujara el astro, éste atravesaría 12 constelaciones, la mayor parte ya representadas desde la antigüedad por animales. Este bestiario celeste para algunos simbolistas como Marius Schneider y su discípulo Juan-Eduardo Cirlot) que esa extraña denominación de las constelaciones se debe a la preexistencia de una religión de origen totémico, cuyos elementos aplicaron al cielo con posterioridad por un proceso de catasterismos.

El zodiaco y su relación con los animales

Aunque no existe una confirmación científica para tal aseveración, los prehistoriadores han reconocido que el hecho de que el 80% de las pinturas rupestres tengan formas de animales y que se encuentren en lo más recónditos de las cavernas, tiene más relación con la devoción religiosa que con la representación puramente estética (el hecho artístico).

Posiblemente, esta adoración zoomórfica tenga que ver con una primitiva dependencia para la supervivencia, aunque no lo sabemos, pero en algún momento existió una transposición de esos animales sagrados a la bóveda celeste de manera que las estrellas acabaron dibujando en la imaginación prehistórica un carnero, un toro, un león o un escorpión y así nos ha sido legado. 

También resulta significativo, señalan los historiadores, que Aries corresponde a la primavera cuando comienzan a proliferar los rebaños o que Piscis corresponda con la época de freza en los ríos Eúfrates y Tigris de la antigua Mesopotamia.

En definitiva, en buena medida los signos del zodiaco relacionaban los ciclos celestes con las actividades de supervivencia: caza, pesca, agricultura, ganadería.

El zodiaco posee realmente trece signos

Pero mientras el zodiaco chino conserva todos los animales en su organización, el occidental ha perdido al menos tres a lo largo de su desarrollo para ser sustituidos por Géminis, Virgo y Libra.
Por otra parte, realmente el Sol no recorre doce constelaciones, sino trece. Se conoce como Ofiuco o Serpentario (el portador de serpientes) y debería situarse entre Libra y Escorpión.

No se trata de un moderno descubrimiento astronómico. Los antiguos astrólogos lo tenían bien presente y mantenían los doce signos con Ofiuco, pero sin Libra, ya que las estrellas de esta constelación pertenecían entonces a la del Escorpión (sus pinzas) y parece que Julio César impuso la existencia de la constelación Libra, representada por una balanza que también era el atributo del gobernante romano, un fiel de la diosa de la Justicia (Iustitia o Dicea para los griegos).

Esta jugada eliminó a Ofiuco del tablero para que astrológicamente el zodiaco siguiera ajustándose a sus dodecágono, pero ya se había roto el primitivo sentido de "rueda de seres vivos" o el más primitivo aún de "rueda de animales".

Fechas de los signos del zodiaco

Isaac Newton desarrolló la teoría de que los nombres de las constelaciones zodiacales rendían homenaje al mito de Jasón y los Argonautas en su viaje tras el vellocino de oro (simbolismo solar) que comienza (tal como comenzaba el año antiguamente) con el propio vellocino (Aries). Cada uno de los signos encuentra su correlación en algún animal de todos los que pueblan la frondosa mitología griega.

Definitivamente, el zodíaco quedó establecido con los siguientes signos que corresponden a un mes natural que transcurre de 21 a 21 aproximadamente. Estas son las fechas correspondientes a cada signo tal como impusieron los astrólogos hace unos 4 000 años:

  • Aries. Del 21 de marzo al 20 de abril
  • Tauro. Del 21 de abril al 21 de mayo
  • Géminis. Del 22 de mayo al 21 de junio
  • Cáncer. Del 22 de junio al 22 de julio
  • Leo. Del 23 de julio al 23 de agosto
  • Virgo. Del 24 de agosto al 23 de septiembre
  • Libra. Del 24 de septiembre al 23 de octubre
  • Escorpión. Del 24 de octubre al 22 de noviembre
  • Sagitario. Del 23 de noviembre al 21 de diciembre
  • Capricornio. Del 22 de diciembre al 20 de enero
  • Acuario. Del 21 de enero al 18 de febrero
  • Piscis. Del 19 de febrero al 20 de marzo

Tu signo del zodiaco no es el que crees

Pero la realidad actual es bien distinta. Probablemente tu signo no sea realmente el que crees, ya que debido al fenómeno de la precesión de los equinoccios, cada 2 160 años todo el zodiaco ha retrocedido 30º, así que el 95 por ciento de las personas no pertenecen al signo que le adjudicaron los caldeos. Pero de las falacias de la astrología ya hablaremos en otra ocasión.