Loa

Corral de las Comedias, Almagro
Corral de las Comedias, Almagro. Flickr/Pablo Sánchez

Una loa es una pieza corta generalmente en verso con la que solía comenzar una representación teatral en el Siglo de Oro. Servía las mismas funciones que el prologus del teatro latino de iniciar el contacto con el público, prepararlo para el espectáculo, adelantar el asunto de la obra o alabar a un mecenas u otra persona importante.

Hay varios subgéneros de loas:

  • Loa palatina: era para representaciones teatrales que formaban parte de las fiestas reales.
  • Loa religiosa: era para festividades religiosas en los conventos, como Navidad, Semana Santa o la fiesta de un santo.
  • Loa sacramental: precedía a los autos sacramentales. Era de contenido alegórico y teológico.
  • Loa cortesana o de encargo: era una loa encargada para un noble para fiestas de carácter familiar, como por ejemplo una boda, un cumpleaños, un aniversario o un bautizo.
  • Loa de presentación de compañías: estas loas servían para presentar a los actores de temporada de la compañía a los espectadores.
  • Loa entremesada: las primeras loas eran recitadas por un actor, pero después surgió una forma dialogada de la misma que dio origen a este subgénero de loa, en la que intervienen los personajes de la obra.

Aquí hay un ejemplo de una loa sacramental:

Farsa del sacramento, llamada la esposa de los cantares, de autor anónimo

Muy católicos cristianos,
reverenda cleresía,
holgad, pues en este día
se nos pone en nuestras manos
el verdadero Mesía.
En la mesa divinal
donde tuvo convidado
Dios al linaje humanal,
por banquete más real
a sí mismo en pan se ha dado.
Y porque, libre de pena
y de culpa, se sentase
a comer quien convidase
ese mismo Cristo ordena
que con él se desposase.
Aquí saldrá el Alma Esposa,
y Necedad, un pastor
qu'es el Cuerpo pescador,
y la Grecia, deseosa
de dalle el plato mejor;
para lo cual Confisión
Contrición y Penitencia,
les sanará la dolencia
en qu'estaban con lisión,
porque limpien su conciencia,
Cristo Esposo la rescibe,
mas la vieja Hipocresía
le da muy gran batería
con un rufián que apercibe,
y derrocarla quería.
La Esposa llama al Esposo,
el cual viene con presteza:
dale un don de Fortaleza;
y con un gozo gozoso
la coloca en su gradeza.
Manden prestar atención,
pues con ella gozarán
de lo que recitarán,
y si hay faltas, el perdón
también nos concederán.