Leyes espirituales para el crecimiento interior

yoga primavera
El crecimiento espiritual comienza por honrarnos y respetarnos a nosotros mismos. Csondy/Getty Images

Con atención permanente y amor, con conciencia de nuestros procesos interiores y sabiendo siempre que el mayor objetivo es crecer hacia la autenticidad de nuestro ser pleno, podemos transformar nuestra visión para sanar y liberarnos. La paz nos conecta con los atributos del universo que son nuestra esencia: felicidad, amor, salud. Lo mágico es que cuando dejamos de buscarlos porque lo somos, la vida nos responde con cambios concretos.

Vivir el yoga es parte de este asombroso viaje de autodescubrimiento y despertar. Conocernos a nosotros mismos y entender cómo funciona el universo, cuáles son sus leyes espirituales, nos labra el camino.

Sólo a partir del amor propio podemos comenzar a sanarnos y a trascendernos

La primera condición es la aceptación y el amor propio. Nada tiene que ver con la vanidad o el egoísmo. Es sencillamente una forma sana de relacionarnos con nosotros mismos y el primer paso hacia la espiritualidad. Así como respetamos a los demás debemos hacerlo con nosotros. Cultivar el amor hacia nuestro propio ser es una primera forma de liberación de las trampas de la mente. Esto incluye aceptar nuestro proceso de vida y perdonarnos. También tratar bien nuestro cuerpo con buenos hábitos y bonitos pensamientos. Cuando cambiamos la manera usualmente despectiva como nos tratamos, que sólo no llena de culpa y desprecio, podemos tener una relación armoniosa con la vida.

Más aún cuando se trata del camino espiritual, donde algunas veces confundimos la severidad con espiritualidad.

Si somos parte del universo, tenemos la responsabilidad de tratarnos con amor porque somos una manifestación de algo más grande, del infinito. Sólo honrándonos, asumiendo las diferentes fuerzas que se manifiesta en nosotros, aprendiendo a escuchar nuestro espíritu, permitiéndonos ser felices y tener cosas buenas, cuidándonos, perdonándonos, podemos comenzar a evolucionar.

De nada sirve la disciplina, la entrega a los otros, la búsqueda espiritual la primera manifestación de amor incondicional es hacia nosotros mismos.

Tenemos un poder personal que estamos llamados a asumir

Este concepto de poder no es poder social, sino poder sobre nosotros mismos y las diferentes formas de poder universal que tenemos. Se trata de tomar responsabilidad sobre la propia vida, porque uno mismo crea su experiencia, y determina si es feliz, saludable o no. Esto implica saber que el mundo exterior refleja mi mundo interior porque yo veo diferente, y porque además atraigo lo mismo que yo doy hacia fuera. Somos seres energéticos. Por tanto, el único que puede definir mi destino soy yo mismo, con voluntad e intuición.

Esto quiere decir, además de honrarse a uno mismo, amarse y escuchar su voz interior, asumir su poder personal. Poder que tenemos para definir cómo nos sentimos, cómo actuamos. Para elegir aprender desde la dicha o el dolor. También para decidir hacer los cambios que se necesarios para desarrollarse. Tener una vida equilibrada es indispensable enriquecernos y desarrollar nuestro ser. La enfermedad es reflejo de pérdida de poder en la vida, de que no estamos escuchando nuestro espíritu en un aspecto determinado.

La enfermedad nos muestra qué parte de nuestra vida está desequilibrada y debemos sanar. Este poder significa observarnos, tener conciencia de los condicionamientos y creencias para liberarnos de ellos y para vibrar con nuestra alma como debe ser.

Al mismo tiempo, hay un orden universal que nos guía y nos enseña 

Nuestro poder de acción se enmarca dentro de un orden cósmico que es el universo. Nosotros somos parte de ese universo, somos uno. La sabiduría está en aceptar y comprender lo que “debe ser”, pero al mismo tiempo actuar para desarrollarnos y realizarnos. Podemos sintonizarnos con él a través de la intuición. Cuando estamos conectados con la vida comprendemos cuál es nuestro propósito espiritual, la misión que tenemos en el mundo. Estamos sintonizados con nuestro camino en la vida, aquello que amamos y que hacemos con excelencia mientras hacemos un aporte al mundo.

Saber que las experiencias todas son maestros, que lo que más resistes es lo que más debes aprender. Que la incertidumbre es parte de la vida, porque la vida es cambio y eso la hace hermosa y que el miedo te dice que estás desarrollándote. Es decidir hacer lo que disfrutas y lo que te interesa a pesar de los miedos, pues es tu llamado. Sabes que la incertidumbre es asombro y posibilidad y te dejas sorprender. Sabes que la vida es cambio permanente y decides abrazarlo. Aceptas las situaciones sin resistir, porque eso te quita energía, mientras conservas tu poder decidiendo no victimizarte, sino sacar lo mejor de ellas, decidiendo cómo las enfrentas, permitir que te hagan fuerte. Así fluyes.

Estamos en sintonía con el universo cuando aceptamos, estamos presentes y somos plenamente conscientes

La conciencia plena no permite que lleguen pensamientos viejos que nublen nuestra visión. Si estamos completamente presentes estamos en unión con el universo, sin interferencia de la mente que juzga, teme, desea o rechaza. Estamos iluminados si somos conciencia. Pero además es saber que lo que buscas siempre está dentro de ti: la salud, la seguridad, la alegría, la paz y el amor vienen de dentro.

Aceptar es diferentes cosas. No comparar porque no hay "deber ser", todo está bien.Es encontrar la satisfacción aquí y ahora. Perdonar, dejar ir el pasado. Porque además todo el mundo es único, es un regalo vivir tu ser. No tomar nada personalmente. No se trata de tí: cada uno está lidiando con sus cosas lo mejor que puede, más bien sé compasivo con ellos. Es no juzgar porque el juicio viene del ego. Es saber que cada uno es diferente y hace lo mejor que puede. Es pensar positivo porque siempre hay algo bello. Es cuidar los actos y las palabras que crean realidades. Sobre todo, siempre observar los pensamientos que son una poderosa fuerza en nuestra vida e ir más allá de ellos porque no son “yo”.