Las ventajas de la rutina

Ventajas de la rutina
Establecer rutinas en la vida de los adolescentes es bueno para su salud física y emocional. Gety Images

La rutina son los hábitos y costumbres personales periódicos, es decir aquellas cosas que se hacen siempre igual. Por ejemplo, es rutina levantarse todos los días a las seis de la mañana o acostarse a las diez de la noche. Es rutina cenar a las seis o ir a hacer ejercicio tras levantarse por la mañana.

Es bastante habitual que las vidas de los adolescentes tiendan al caos. Y eso es así por varias razones, la primera es que casi todos los chicos y chicas suelen estar muy ocupados: escuela, deportes, aficiones, amigos....

También es muy habitual que los adolescentes se quejen de que no tienen tiempo para todo y casi siempre ese tiempo que no tienen es el que deberían dedicar a la familia o a ayudar en la casa.

Suele ocurrir que los adolescentes odien la rutina. Y eso es así por varios motivos, el principal es que la rutina y el resto de normas de sus vidas los viven como una imposición de los adultos. Durante la adolescencia los chicos y chicas comienzan a formar la que será su individualidad y a menudo para hacerlo necesitan cierto enfrentamiento con los adultos. Es como si oponiéndose a lo que hacen y dicen los adultos encontraran más fácilmente su propia identidad.

Pero a pesar de sus quejas y de su oposición, la rutina es imprescindible en las vidas de los adolescentes. Las razones son varias y todas ellas muy importantes:

Qué les proporciona la rutina a los adolescentes:

  1. Seguridad. El conocimiento previo de cómo se van a desarrollar las actividades del día, la semana o el mes da una gran seguridad. Primero porque de esa forma se evitan las sorpresas que siempre son fuente de inseguridades y, segundo, porque que exista una rutina que cumplir evita tener que estar continuamente tomando decisiones, otra de las fuentes cotidianas de inseguridad.
  1. Confianza. La seguridad que da la rutina hace que la confianza en uno mismo crezca. Estar sometido a una rutina hace, por lo tanto, que la confianza aumente. Cuando uno está acostumbrado a una rutina sabe ya de antemano lo que es capaz de hacer y hasta dónde llega normalmente y conocer los límites que uno tiene proporciona una gran seguridad.
  1. Más tiempo. La rutina que siempre es fruto de la experiencia previa nos da más tiempo, también a los adolescentes. Cuando la vida y sus tareas están organizadas previamente y además conocemos cómo se desarrollarán es mucho más sencillo encontrar huecos para hacer cosas imprevistas con algo más de organización.
  2. Organización. La vida es mucho más organizada cuando hay rutinas establecidas. No solo el tiempo sino la propia personalidad tiende a organizarse alrededor de esas rutinas y sobre ellas.

 

Cómo hacer que los adolescentes sigan rutinas

Es posible que si nuestro adolescente vive en el caos nos cueste un poco al principio. Por eso hay que mantenerse firmes en la intención, solo así conseguiremos que la rutina y sus ventajas inunden la vida de nuestros hijos. Para lograrlo hay que seguir una serie de pasos.

  • Rutina en nuestras vidas. Los adolescentes imitan lo que ven así que si la vida de sus padres es caótica es imposible que a ellos les pidamos que sean disciplinados y rutinarios. Pongamos en orden nuestras vidas y así podremos conseguir que ellos pongan en orden las suyas.
  • Horarios familiares. La base de una rutina pueden ser algunos horarios familiares con los que haya que cumplir. Podemos fijar varios para organizar algunas cosas sobre ellos. Por ejemplo, la cena. Una buena costumbre familiar es que todos cenen juntos. Es un momento importante del día y, en la mayoría de las familias, el único en el que todos pueden encontrarse. Y es importante que la cena sea todos los días a la misma hora, al menos durante la semana ya que en los fines de semana los horarios y las costumbres suelen ser diferentes.
  • Horarios escolares. La vida de los adolescentes durante el año escolar gira alrededor de esos horarios escolares que son fijos. Por eso es una buena idea establecer las rutinas de los adolescentes sobre ellos. Por ejemplo, fijar una hora de levantarse para todos los días en función del tiempo que necesite cada chico o cada chica para prepararse antes de la escuela. Y lo mismo con las actividades después de las clases y del resto del día.
  • Actividades en común. Casi todas las familias realizan algunas actividades en común: limpiar la casa, hacer la compra, ver una película... También es importante que todos sepan cuándo será esa actividad y que siempre sea el mismo día y a la misma hora, de ese modo permite que la organización de la vida de cada uno sea más sencilla.