Las sustancias estimulantes

Impulso nervioso
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Los estimulantes aumentan la actividad de una parte del sistema nervioso central llamada sistema simpático, que es la encargada de hacer que estemos en un estado de alerta.

Entre los estimulantes más utilizados habitualmente se encuentran la cafeína, ciertos medicamentos que contienen efedrina, pseudoefedrina o fenilpropanolamina, que suelen utilizarse como descongestivos, broncodilatadores o supresores del apetito.

La nicotina tiene también propiedades estimulantes. Las principales drogas estimulantes son la cocaína y las anfetaminas.

Cuando el sistema nervioso simpático se activa, sucede lo siguiente:

  • Aumenta el flujo sanguíneo al cerebro y los músculos.
  • Se produce una constricción de los vasos sanguíneos del intestino, dando lugar a una pérdida del apetito.
  • Aumenta la presión sanguínea y la frecuencia cardiaca.
  • Estás más alerta, con los sentidos agudizados.
  • Las pupilas se dilatan.
  • Aumenta la capacidad de concentración.

Hasta cierto punto, estos efectos suelen resultar agradables a la mayoría de las personas. Si se usan de forma moderada, el café, la nicotina y los medicamentos estimulantes sin receta tienen este efecto. En cambio, el efecto de la cocaína o las anfetaminas es mucho más potente. Su uso es altamente adictivo y aparece un síndrome de abstinencia cuando deja de consumirse.

Los síntomas de abstinencia después de un uso continuado incluyen cansancio, depresión y problemas de sueño.

El abuso repetido puede dar lugar a sentimientos de hostilidad o a síntomas psicóticos. Las dosis altas pueden producir un fuerte aumento de la temperatura corporal y un latido irregular e incluso pueden llegar a producir paro cardiaco o convulsiones.

El efecto de los estimulantes en el cerebro

Una vez que la sustancia estimulante penetra en la corriente sanguínea (al ser absorbida en el aparato digestivo cuando se ingiere, a través de la mucosa nasal cuando se inhala o directamente cuando se inyecta), llega a los diversos órganos del cuerpo, incluido el cerebro, donde ejercen su efecto psicoactivo.

En el cerebro, los estimulantes actúan sobre una estructura del sistema límbico llamada núcleo accumbens, donde producen un aumento del neurotransmisor dopamina, que ayuda a regular sentimientos como placer, bienestar, euforia. Es decir, el aumento de dopamina produce una sensación placentera. La dopamina también juega un papel importante en el control del movimiento, cognición, motivación y recompensa.

Ciertas actividades placenteras como comer, beber o practicar sexo, activan también el núcleo accumbens, liberando dopamina. Sin embargo, el efecto de estimulantes como las anfetaminas o la cocaína es mucho más intenso. Esto hace que deseemos repetir aquellas actividades que nos producen un aumento de la dopamina. Por este motivo, se considera que la dopamina juega un papel importante en la adicción.

No obstante, cuando el nivel de dopamina es demasiado alto, su efecto puede volverse desagradable, con síntomas como nerviosismo, irritabilidad, agresividad, paranoia y alucinaciones.

Sensibilización

Los estimulantes pueden producir también una sensibilización (que sería lo opuesto a la tolerancia); es decir, tras su uso repetido, una dosis que antes no producía ningún efecto adverso, puede llegar a causarlo (por ejemplo, la aparición de convulsiones tras una dosis que era segura hasta el momento).

La adicción a la cocaína

La cocaína procede de la coca, una planta que crece en zonas de gran altitud de América del Sur. Masticar las hojas de esta planta libera una pequeña cantidad de su ingrediente activo, la cocaína, y produce un ligero efecto estimulante, similar al de una taza de café bien cargado. Sin embargo, cuando se extrae de esta planta la cocaína puede producirse una sustancia mucho más potente y peligrosa...

La adicción a las anfetaminas

Las anfetaminas estimulan ciertas áreas del cerebro y producen un aumento de los niveles de determinados neurotransmisores, como la norepinefrina y la dopamina, causando un efecto estimulante, estado de ánimo eufórico, aumento del nivel de energía, disminución del apetito y sensación de bienestar. Sin embargo, pasado este efecto se produce una gran disminución de los niveles de neurotransmisores, que caen por debajo de los niveles normales...

La adicción a la cafeína

La cafeína no produce daños graves en la salud y, por tanto, no se considera una sustancia peligrosa. Sin embargo, cuando se abusa de ella de manera crónica, puede producirse adicción y síndrome de abstinencia...