Las principales formas de violencia sexual

En qué consiste la agresión sexual y qué hacer después de una violación

Formas de violencia sexual
El acoso en el lugar de trabajo es una forma de violencia sexual. ©Comstock/Stockbyte/Getty Images

La violencia sexual consiste en cualquier conducta de naturaleza sexual que es realizada sin el consentimiento y el deseo de la otra persona. Incluye comportamientos como las palabras obscenas, el exhibicionismo, los tocamientos y la violación. Suele afectar más a las mujeres que a los hombres, aunque los niños de ambos sexos también son víctimas frecuentes y, por lo general, los hombres son los agresores.

La violencia sexual es una de las experiencias más traumáticas que puede experimentar una persona, ya que atenta contra la libertad, la dignidad y la integridad física y psicológica del ser humano. Lamentablemente, los hombres han usado la agresión sexual a lo largo de la historia para subyugar a las mujeres, en tiempos de guerra y de paz. En los últimos años, han salido a la luz pública múltiples casos de niños que también han sido víctimas inocentes de abuso sexual y violación dejando devastadoras secuelas en sus vidas.

Tipos de violencia sexual

1. El acoso sexual

Sucede cuando el acosador aprovecha una posición de superioridad – que puede ser laboral, docente u otra – para exigir favores de naturaleza sexual. La no aceptación trae como consecuencia amenazas y castigos para la víctima.

2. El abuso sexual

En este caso, se atenta contra la libertad sexual de la persona por medio del engaño, la coacción o la sorpresa.

Este tipo de agresión sexual incluye los abusos a personas que no pueden dar un consentimiento válido, ya que no tienen suficiente capacidad intelectual o volitiva, como sucede con los niños y las personas con discapacidades o enfermedades mentales. El abuso sexual incluye caricias, proposiciones verbales explícitas, y la penetración vaginal, oral, anal y digital.

3. La agresión sexual

Ocurre cuando se afecta la libertad sexual de otra persona usando la violencia o la intimidación. La forma más grave de agresión sexual es la violación. La violación sucede cuando, sin la aprobación de la persona agredida, se introduce el pene por vía vaginal, anal u oral. También comprende la penetración digital y la introducción de objetos por las dos primeras vías.

Qué hacer después de una violación: la importancia de recibir atención médica

Tras una agresión sexual es importante dirigirse a un lugar seguro, lejos del agresor, y ponerse en contacto con una persona que pueda ayudarte, como un familiar o un amigo. Después de una agresión sexual la persona puede sentirse aturdida, confusa, desorientada y desvalida. La compañía de una persona de confianza le ayudará a tranquilizarse un poco, para después tener fuerzas suficientes para realizarse los exámenes médicos que son de extrema importancia para tratar lesiones externas y externas y detectar enfermedades de transmisión sexual, así como un probable embarazo.

La víctima de una agresión sexual suele tener la reacción inmediata de bañarse, como una forma de quitarse del cuerpo y del alma cualquier vestigio de la violación.

Sin embargo, la primera recomendación es conservar las pruebas de la agresión. Aunque resulte intensamente doloroso y repugnante. Es necesario sacar fuerzas de donde parece no haberlas, para no bañarse, beber, comer, cepillarse los dientes ni hacer gárgaras. Tampoco hay que ducharse o cambiarse de ropa, y evitar orinar o defecar.

Cuando la persona desee denunciar el delito, será necesario recoger las pruebas biológicas. Deberán ser recogidas hasta 96 horas después de la penetración vaginal, y hasta 24 horas después de la penetración oral o anal.

Exámenes médicos que es necesario realizar

Los siguientes exámenes médicos se realizan con el consentimiento de la víctima y suelen incluir: examen general, examen ginecológico, pruebas para detectar enfermedades de transmisión sexual, pruebas de embarazo y evaluación del estado emocional y psicológico.

A continuación se explica en qué consiste cada uno de estos exámenes, a fin de comprender mejor la importancia de ellos:

  • Examen general. El médico preguntará sobre el estado general de salud, historia médica de la persona agredida, fecha de la última menstruación y método anticonceptivo utilizado. Realizará un examen físico general y describirá las características y ubicación de las lesiones (cortes, hematomas o fracturas). En ocasiones, se toman fotografías de las lesiones. También el médico hará preguntas específicas sobre la violación que pueden despertar sentimientos de vergüenza y humillación: tiempo entre la violación y el examen médico, actos sexuales realizados por el violador, si usó preservativo y si se produjo eyaculación. Es necesario responder estas preguntas con la mayor claridad posible, ya que ayudarán a tratar a la víctima y a tomar medidas preventivas.
  • Examen ginecológico. Este examen es parecido a la revisión ginecológica anual. Se revisa la zona genital externa e internamente (vagina y ano), para identificar las lesiones o desgarros que se hayan producido por el uso de la fuerza. También se tomarán muestras del fluido vaginal y del semen en la vagina y el ano. Todos estos exámenes pueden resultar incómodos y revivir el momento de la violación. El apoyo y comprensión del médico es necesario, y la víctima debe saber que no fue culpable de la violación.
  • Exploraciones complementarias. Se realizan otros exámenes como, por ejemplo, raspadura de uñas, cuando la víctima arañó o tocó al violador. El material que se encuentre será comparado con el del agresor. También se examina el vello púbico a fin de detectar restos de vello púbico que podrían ser del agresor.
  • Exámenes para detectar enfermedades de transmisión sexual (ETS). El posible contagio con alguna ETS se determina a través de una prueba de sangre y, aunque las posibilidades de adquirir una enfermedad de este tipo durante una violación son bajas, el médico usualmente administrará inmediatamente medicinas para la gonorrea, la clamidia y la sífilis. También aplicará vacunas contra el tétanos y la hepatitis B. Aunque el contagio con el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humano) no puede detectarse inmediatamente, si existiera alto riesgo de haberlo contraído, se administrará un tratamiento profiláctico antirretroviral. Es recomendable realizar exámenes de seguimiento de las ETS hasta seis meses después de la agresión sexual.
    • Prueba de embarazo. Si la víctima no está utilizando ningún método anticonceptivo, es posible disminuir la posibilidad de un embarazo no deseado por medio de la prescripción de la “píldora del día después”. Esta píldora es altamente efectiva y tiene pocos efectos colaterales. La prueba de embarazo deberá repetirse 15 días después para confirmar la ausencia del embarazo.
    • Examen psiquiátrico/psicológico. La agresión sexual es un evento traumático complejo que produce repercusiones a nivel emocional, mental y físico. La persona suele experimentar shock, ansiedad, angustia, sentimientos de culpabilidad, confusión y pánico. Es muy importante evaluar el estado emocional de víctima y administrar el tratamiento farmacológico que le ayude a superar el impacto del trauma, especialmente durante los primeros días. De manera simultánea, se recomienda asistir a sesiones de psicoterapia para ayudar a mitigar los efectos de la agresión sexual y comprender este hecho traumático, más allá del dolor, el temor, la humillación y la rabia que haya ocasionado.