Las peores emociones para el corazón

Las emociones negativas afectan de forma nociva a nuestra salud

Son desagradables, y se experimentan ante situaciones que percibimos que disminuyen nuestro bienestar, tales como el bloqueo de una meta, ante una amenaza, una pérdida o una ofensa”, explica Rafael Bisquerra, director del Postgrado en Educación Emocional de la Universidad de Barcelona. ¿Las reconoces? Son las emociones negativas. Pueden ser perjudiciales porque pueden afectar de forma nociva a nuestra salud. Pueden contribuir al desarrollo de enfermedades e interferir en la recuperación. Porque es importante la forma en que reaccionas ante ellas.

“Emociones negativas no significa emociones malas”, puntualiza Bisquerra. “Todas las emociones son legítimas y hay que aceptarlas. La maldad solo es atribuible al comportamiento que provoca la emoción, a lo que hacemos con las emociones, pero no a la emoción en sí”.

Las emociones negativas duran más

Como comenta el especialista en su libro, “Psicopedagogía de las emociones”, algunas emociones negativas pueden ser factores de riesgo y desencadenar enfermedades o activar comportamientos de riesgo. Así “niveles crónicos altos de emociones negativas, como ansiedad, ira y depresión, están asociados a conductas adversas para la salud como fumar, exceso de alcohol, obesidad, sedentarismo, comportamiento alimentario desordenado, etc., lo que influye negativamente en la salud”, añade el especialista.

Las investigaciones de la neurociencia y la psiconeuroinmunología han aportado evidencias de que las emociones negativas disminuyen las defensas del sistema inmunitario y por lo tanto nos predisponen a contraer enfermedades.

5 emociones malas para el corazón si no se gestionan de forma apropiada

Diversos estudios demuestran que hay una relación entre la excitación emocional negativa (irritación, furia e impaciencia) y la enfermedad coronaria así como la hipertensión arterial.

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La ira y la enfermedad coronaria

La ira-emociones perjudiales para el corazón
La ira y la hostilidad están asociadas a la enfermedad coronaria. JPM | Getty Images

La ira es una emoción muy potente que incluye un amplio abanico de emociones como rabia, cólera, rencor, odio, furia, indignación o resentimiento. También son manifestaciones de ira, la aversión, la exasperación, la tensión, la excitación, la agitación o la acritud. La lista se alarga con otras reacciones como irritabilidad, hostilidad, violencia, enojo, celos, envidia, impotencia, desprecio, antipatía, resentimiento, rechazo o recelo.

Se conoce que la ira y la hostilidad son factores de riesgo significativos en la enfermedad coronaria y en los trastornos cardiovasculares, hipertensión, dolor crónico y cáncer. Por ello es muy importante regular esta emoción negativa, “no solamente como prevención de la violencia, sino también para evitar algunas enfermedades”, anuncia el especialista en educación emocional.

Entre las estrategias para tratar la ira, Bisquerra recomienda el entrenamiento para el autocontrol personal, la disrupción e interferencia de la respuesta de ira. También el desarrollo de habilidades sociales y de afrontamiento pasivas (relajación, respiración,meditación), la reestructuración cognitiva y el entrenamiento en solución de problemas. 

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El estrés y las enfermedades del corazón

El estrés- emociones perjudiciales para el corazón
El estrés es una respuesta física y específica del organismo ante cualquier demanda o agresión. Justin Lewis | Getty Images

No son las cosas en sí, sino la valoración que hacemos de las cosas las que nos afectan. Lo importante no es la situación como tal, sino su interpretación cognoscitiva, dice Bisquerra. El estrés es una respuesta física y específica del organismo ante cualquier demanda o agresión.

El estrés tiene un efecto alto en el trabajo (más del 50 % del total de días de baja laboral son de origen psicosocial). Los síntomas más comunes son irritabilidad, dolor estomacal, humor inestable, intranquilidad, malestar general, obsesión compulsiva por el trabajo, tensión, facilidad por llorar, tics nerviosos, aspecto poco saludable, insomnio, llagas bucales, cansancio, pérdida de apetito sexual, ataque de pánico.

También puede producir depresión, está asociado a la hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, problemas gastrointestinales, afecciones respiratorias o trastornos musculoesqueléticos.

El especialista en educación emocional aconseja afrontar el estrés mediante algunas estrategias como la reevaluación positiva, la planificación o la desconexión mental (distracción). También recomienda el desarrollo personal, la regulación emocional, el distanciamiento, o simplemente resolver el problema buscar apoyo social o expresar cómo nos sentimos. Las técnicas de relajación, respiración, y meditación son muy efectivas tanto en la prevención como en el afrontamiento del estrés.

Entre ansiedad y estrés hay una relación tan directa que a veces se hace difícil distinguir.

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Ansiedad y arritmias

Ansiedad- emociones perjudiciales para el corazón
La ansiedad es una emoción negativa que equivale a una forma de estrés potencialmente dañino. Henrik Sorensen| Getty Images

“Muchas personas van al médico porque se sienten mal sin saber exactamente lo que les pasa en el sentido físico del término. En el fondo lo que tienen es malestar emocional, aunque no sean plenamente conscientes de ello”, comenta Bisquerra.

Se trata de la ansiedad, una emoción negativa que equivale a una forma de estrés potencialmente dañino. “Es una respuesta emocional desproporcionada que se vive ante un peligro posible, pero poco probable. La ansiedad es la anticipación del peligro; que tal vez no llegue”. Activa un conjunto de respuestas fisiológicas como la taquicardia, el incremento de frecuencia respiratoria o la sudoración y en el que participan respuestas operantes de escape o evitación.

 “Es el resultado de un sentimiento persistente de fracaso o frustración que genera diversos tipos de sentimientos de infortunio y, en sus formas agudas y crónicas, enfermedades orgánicas” explica Bisquerra. El pentágono de la ansiedad incluye depresión, desorganización (dificultad para tomar decisiones), dependencia, defensa y desafío (ansias de autoridad).

Algunas técnicas para reducir la ansiedad son la relajación, la respiración, el biofeedback, la desensibilización sistemática, la implosión, el modelado, el entrenamiento en habilidades sociales, la terapia cognitiva de Beck, la terapia racional emotiva o entrenamiento en inoculación del estrés, etc.

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La tristeza y la depresión

Tristeza y depresión- emociones perjudiciales para el corazón
La tristeza es una emoción que predispone a disminuir al máximo la acción y a sentirse desmotivado, sin ganas de hacer nada y de aislarse. Dusica Paripovic | Getty Images

La tristeza aparece ante una pérdida de objetos de valor o de seres queridos. Es una emoción que predispone a disminuir al máximo la acción y a sentirse desmotivado, sin ganas de hacer nada y de aislarse. A veces, la tristeza se manifiesta cuando hacemos una valoración negativa exagerada de la pérdida. Llevada al exceso, la tristeza puede llevarnos a la depresión.

Como explica el doctor Bisquerra en estos casos se aconsejan técnicas de reestructuración cognitiva de la realidad. Hay que prestar atención a lo que se conoce en psicología como la “tríada cognitiva”: un estado mental que hace que nos veamos como inútiles, pensemos en el futuro de forma negativa y percibamos el presente como algo imposible de realizar.

Lo mejor para combatir la tristeza es hacer actividades satisfactorias, cambiar el catastrofismo por un poco de optimismo, no fijarnos tanto en cosas negativas y tener una visión más global de la realidad, hacer autocrítica objetiva y positiva, aumentar las situaciones gratificantes, mantener relaciones sociales positivas, hacer actividad física y deporte y sobre todo, distraerse (lectura, cine, música, baile)”. 

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El dolor y el sufrimiento

Dolor y sufrimiento emociones perjudiciales para el corazón
El estado emocional afecta a la percepción del dolor y el dolor al estado emocional. Marcel ter Bekke | Getty Images

Como explica en su libro el doctor Bisquerra, el sufrimiento es un estado afectivo y cognitivo, complejo y negativo, que se caracteriza por una sensación de amenaza e impotencia para hacerle frente.

El sufrimiento nos hace responder emocionalmente en función de cómo evaluamos la situación. Es una respuesta subjetiva. Una persona sufre cuando experimenta un daño físico o psicosocial importante y cree, - y aquí reside el problema- que carece de recursos para afrontar la situación. Mientras que el sufrimiento es una emoción centrada en un futuro incierto, el dolor se experimenta en el presente.

Es muy importante saber que el estado emocional afecta a la percepción del dolor y el dolor al estado emocional. Esta interacción entre dolor y emoción hace que cuando nuestro estado es positivo (alegría, optimismo, humor) percibamos el dolor con menos intensidad.

Bisquerra señala que potenciar estas emociones ayuda a prevenir y superar en cierta medida el dolor, y recuerda que en situación de ansiedad y depresión el dolor es más intenso.

La educación emocional es una disciplina que nos puede ayudar a desarrollar competencias emocionales y madurar emocionalmente que nos ayudarán a vivir mejor con nuestras emociones.

Referencias:

Entrevista por email a Rafael Bisquerra, catedrático de la Universidad de Barcelona (UB), director del Postgrado en Educación Emocional y director del Postgrado en Inteligencia Emocional en las Organizaciones.

Bisquerra, R. (2009). Psicopedagogía de las emociones. Madrid: Síntesis (págs. 73 i ss).

Educación emocional y bienestar. Rafael Bisquerra Alzina Editorial Cisspraxis.