Las madres hablan con las hijas y los padres con los hijos

Pero hay otra forma de hacerlo, y es mejor

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Un padre jugando con sus hijas.

Una costumbre que siguen la inmensa mayoría de las familias es que cuando se trata de hablar de sexualidad, son las madres las que hablan con las hijas y los padres con los hijos. Algo así como poner en práctica: “los chicos con los chicos y las chicas con las chicas”.

Esta práctica se lleva a tal extremo en muchas familias que los padres no hablan jamás de sexo con sus hijas ni las madres con sus hijos varones.

Es una especie de premisa aceptada y seguida por la mayoría.

La razón de que sea así es, por una parte, que en casi todos los casos la relación de confianza de las madres con sus hijas y del padre con sus hijos suele ser mayor. Y además, que se considera que las madres podrán explicarles mejor la sexualidad de las mujeres heterosexuales  a sus hijas y los padres podrán hacer lo mismo con la sexualidad de los varones heterosexuales a sus hijos.

Pero lo cierto es que no es exactamente así. No solo eso, aunque sea una práctica tan extendida no es la mejor opción.

Desmontar la primera de las premisas es muy sencillo. Es evidente que la confianza de las madres con las hijas y de los padres con los hijos es mayor si siempre se reparten por sexo las conversaciones más íntimas. Pero solo hay que decidir desde que son niños que los dos se ocuparán de todo lo que haya que hablar con los hijos, sean estos del sexo que sean, para que la confianza de los niños sea igual hacia su padre y hacia su madre.

Y respecto a la segunda premisa, también es verdad que en general las mujeres conocen mejor la sexualidad femenina y los varones la masculina. Pero lo cierto es que si sus hijos son heterosexuales, cuanta más información tengan sobre la sexualidad de sus futuras parejas más posibilidades tendrán de que sus relaciones sean más satisfactorias.

Es fácil de entender que los padres pueden proporcionar a sus hijas una información más exacta sobre cómo sienten los varones y las madres pueden también dar mejor información sobre cómo sienten las chicas. La opción de que tanto los padres como las madres hablen con sus hijos de sexualidad sean estos del sexo que sean es una buena idea para terminar con uno de los mitos de las parejas, ese que dice que es imposible que un hombre y una mujer se entiendan.

Lo primero porque sí es posible que un hombre y una mujer se entiendan pero además es que ese entendimiento será mayor si ambos disponen de una buena información sobre el otro. Y esa información puede empezar a adquirirse durante la adolescencia. ¿Y de quién mejor que de los propios padres y madres?

Elegir una opción mejor

Los adolescentes que tienen la suerte de poder hablar tanto con su madre como con su padre de sexualidad, que pueden hacerles preguntas a los dos y que pueden recibir de los dos información estarán mejor preparados, conocerán mejor la realidad y, en general, dispondrán de más recursos para que su vida sexual sea más sana, más segura y más placentera.

Por eso es bueno que los padres y las madres hagan un esfuerzo y se comuniquen con sus hijos sean del sexo que sean y hablen con ellos de todo.