Las diferentes etapas de la relación de pareja

La evolución de la pareja a lo largo de los años en común

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La relación de pareja muta al mismo tiempo y con el mismo ritmo que los dos integrantes de la misma van pasando por diferentes etapas. Evoluciona, cambia y se adapta. Podemos decir que atraviesa diferentes etapas, aunque no siempre son las mismas ni con los mismos y exactos intervalos.

De todos modos sí que hay unas líneas generales en las que casi todos los especialistas tienen un consenso, habría 6 diferentes estadíos que casi todas las relaciones atraviesan y son los siguientes:

1. Enamoramiento. Mariposas en el estómago.

Esta es la primera etapa. Está llena de virtudes e idealismos y ningún defecto. Todo en el otro es maravilloso y la pareja se siente absolutamente unida y en comunión. No quieren pasar tiempo separados y el contacto físico es continuo. Es la etapa de los besos en mitad de una conversación, las manos unidas al pasear, las caricias en cualquier lugar y las conversaciones eternas.

Los miembros de la pareja están extasiados el uno con el otro. Nada los hace divergir sino que se fijan y destacan lo que tienen en común. Comparten todos los gustos y aficiones o se fuerzan a hacerlo, el universo es solo de ellos dos y hay una euforia acerca de la magia y felicidad de haberse encontrado.

Es una etapa donde las disputas y discusiones no existen, y si llegara a haberlas, se viven con un dramatismo e intensidad terribles.

Es importante aprender en esta etapa a mantener la independencia incluso compartiendo al máximo con el otro.

Hay que aprender a dejar ir para reencontrar y respetar la individualidad del otro desde el principio. Este es uno de los secretos del éxito en una pareja: equilibrar los espacios comunes y la autonomía individual. No hay que perder tampoco la esencia y personalidad propias por complacer al otro. Hay que mostrarse tal como es uno para saberse aceptado y querido como se es.

Más tarde sería muy difícil cambiar el concepto que nuestra pareja tiene de nosotros. Es la etapa de fijaciones y aprendizajes, si simulamos, mentimos.

2. Afianzamiento y adaptabilidad. La etapa de los compañeros.

La etapa de enamoramiento da lugar a la de compañerismo. No han desaparecido la pasión ni el sexo. La atracción sigue ahí pero no es tan urgente. La simbiosis va desapareciendo y se permite la diferenciación de cada individuo como tal al mismo tiempo que la estructura de la pareja formando un "nosotros". Ambos miembros de la relación se sienten seguros y confían en el otro. Se dan espacios individuales para reencontrase después con más gusto. Ya no da miedo discutir (que no pelear) y se acepta que en otro tenga diferentes opiniones y gustos. La pareja se acompaña y se disfruta desde el "yo" y el "nosotros".

3. Convivencia. Formar un hogar.

Cuando la pareja se ha afianzado, se ha medido y ha conciliado las diferencias posibles. Llega el momento de dar un paso más. Se empiezan a hacer planes a futuro, se considera una convivencia y la posibilidad de formar una familia. La pasión arrolladora de la fase 1, da paso a una calma dulce. Es el momento de hacer juntos, de comenzar a mirar juntos en una dirección en vez de mirarse mutuamente con arrobo.

El amor se vuelve más sólido pero también se baja la guardia y la familiaridad y la rutina pueden traer algunos conflictos y molestias. Es una etapa donde la comunicación es esencial para poder establecer qué es lo que molesta o lo que se necesita del otro sin discutir.

Esta es también la etapa del aprendizaje de la individualidad como autoafirmación. Ya no es suficiente con disponer de un espacio de tiempo independiente, sino que es necesaria una actividad individual y excluyente durante un rato. Llega la necesidad de diferenciarse del otro, de oxigenarse y tener en cuenta las necesidades propias frente a las de la pareja e, incluso, las de la familia. La persona insegura puede tener miedo de que la pareja pase tiempo sola y lejos de ella por miedo a perderla. Es necesario desarrollar la confianza, además de la comunicación.

4. Compromiso recíproco y voluntario

A partir de los 10 años de relación, y en adelante, los vaivenes pueden suceder como en cualquiera de las etapas anteriores pero las crisis solucionadas exitosamente ayudarán a consolidar la relación cada vez más. Hay un momento dentro de la pareja en que se sabe qué esperar del otro, qué no esperar, y se le acepta como es. Sin la idealización de la primera etapa y sin la lucha, la disputa y el crecimiento, a veces doloroso, de la segunda y la tercera. Cuando los hijos han crecido o la pareja ha cumplido la mayor parte de sus metas, queda mirarse a los ojos y sentir si, honestamente, queremos seguir al lado del otro. Es un momento decisivo y crucial. Muchas parejas se rompen después de 10 o 20 años de matrimonio porque solo estaban unidos por proyectos que han finalizado.

Llamaremos a esta última etapa la del compromiso recíproco, la fase de la vida en que aceptamos gustosos seguir con nuestro compañero a pesar de todas esas cosas que no nos gustan tanto y de que ya no es la misma persona que conocimos. Nosotros tampoco lo somos. Lo importante es que la pareja haya llegado junta en el crecimiento a esta etapa en la que decide consolidarse para siempre. Si es que hay un "siempre".