Las 5 lecciones que aprendí la Navidad pasada

Y que pienso poner en práctica en estas

Madre e hija comprando en Navidad
las 5 lecciones que me enseñó la Navidad pasada. © Hero Images

Apenas nos separan unas semanas de la llegada de la Navidad. Va a ser un tiempo muy bonito gracias a las vivencias que tendremos con nuestros hijos: verlos disfrutar de esta época es realmente entrañable, pero como también va a exigir de nosotras  mucho trabajo, les traigo las 5 lecciones que me enseñaron las Navidades pasadas y que he decidido no volver a repetir para poder llegar a comienzos de enero sin que parezca que un tren ha pasado por encima mío:

No compraré la comida uno o dos días antes de Navidad y Nochevieja:

Hacer una buena previsión de lo que vamos a cocinar y a ofrecer en las comidas y cenas que hagamos en nuestra casa o que nos toque llevar a alguna otra, nos va a permitir poder pensar y comprar sin presiones. yo no lo hice del todo y lo pagué. Si lo hacemos con prisas es más que probable que acabemos adquiriendo los alimentos a un precio más caro de lo que podríamos haberlo hecho una o dos semanas antes.

No compraré los regalos la misma semana de Navidad:

Hacer esto puede desembocar en un estado de nervios que nos pasará factura. Me ocurrió y no se lo deseo a nadie. Si he sido lo suficientemente previsora para aprovechar el Black Friday o aún no habiéndolo hecho comienzo en la primera semana de diciembre a adquirir los regalos de los niños y adultos, no estaré yendo de pasillo en pasillo buscando juguetes de los que ya no queda ni una pieza.

No gastaré más dinero del que puedo permitirme:

También cometí este error. La época es bonita, las empresas con sus comerciales se encargan de emocionarnos con todo lo que podemos regalar, tenemos ganas de aflojar un poco en el control de gastos para darnos y dar alguna alegría a los nuestros; pero el problema es que la tarjeta de crédito hay que pagarla al mes siguiente y podemos encontrarnos con una factura que podría llegar a ser la mitad de cualquier sueldo medio y acabaremos lamentándolo.

Revisaré los eventos gratuitos para niños que ofrece mi ciudad:

Pagué cines, pagué teatros infantiles, excursiones, zoos, parques de atracciones... Y está muy bien hacer alguna de estas cosas, pero seleccionándolas muy bien, buscando a través de Internet ofertas especiales y complementándolas con actividades que se organicen en su ciudad de manera gratuita. Recuerde que para los niños sólo el trayecto ya es un acontecimiento. Cuando los niños sean más mayores no es tan fácil, pero justamente por serlo, puede dialogar con ellos y explicarle las razones por las que no pueden gastar más dinero.

No aprovecharé para comer sin control:

Ahí caemos casi todos. Yo también. Las delicias que nos ofrece la Navidad, son difíciles de resistir y si además es una persona que se cuida más o menos a lo largo del año, corre el riesgo de que su mente esté buscando una buena excusa para saltarse todos los controles: dulces exquisitos, guisos tradicionales, comidas típicas de nuestros países. ¿Cómo no aprovechar? Tampoco hay que hacerlo si sigue este sencillo truco: Coma lo que quiera en las comidas especiales pero sea estricto con el resto del tiempo. No por hacer tres o cuatro comidas un poco pasadas durante las dos semanas que dura la Navidad, va a pasar nada si el resto de desayunos, comidas y cenas que haga sean del estilo de las que usted suele hacer en su vida diaria.

 

 

Espero que estás 5 lecciones que me enseñaron las Navidades pasadas les sirvan de ayuda y puedan ponerlas en práctica tal y como yo, les aseguro, haré.